Opinión

El neoliberalismo, un zombie del pensamiento económico

NEOLIBERALISMO ZOMBIE

Pocos economistas como Paul Krugman han sabido reflejar en sus escritos el estado anímico de nuestro tiempo. Esta vez, en su más reciente columna de opinión en el New York Times, Krugman sentencia algo que durante todo el año 2020 se venía previendo en la lucha de ideas en torno a la filosofía económica que debe prevalecer en nuestra sociedad; la muerte del neoliberalismo como ideología explicativa de la realidad y como doctrina que puede proponer un deber ser en el marco del programa económico a seguir.

Aunque Krugman no utiliza la palabra neoliberalismo en este último escrito, utiliza una palabra similar; reaganismo, pues fue bajo el gobierno de Ronald Reagan en el que esas ideas se convirtieron en elementos centrales del pensamiento económico estadounidense y occidental.

Tal vez después del 20 de enero, día en el que Trump dejará la presidencia de los Estados Unidos, se pueda esperar un nuevo amanecer para la economía estadounidense, bajo nuevas premisas y con el reconocimiento del importante papel que puede desempeñar el gobierno en nuestra sociedad.

Muchos aún siguen predicando el credo neoliberal de que la economía debe estar libre de la intervención del gobierno, pero según Paul Krugman estas ideas han quedado seriamente desacreditadas en el actual contexto social, sanitario y económico que ha implicado la crisis del coronavirus.

El reaganismo va más allá de la idea de una economía vudú, la que según Krugman es la que reclama que unos mágicos recortes de impuestos a las grandes empresas y capitales tienen el poder para solucionar todos los problemas de la economía. Después de todo, muy pocas personas creen en este tipo de teorías, excepto por un puñado de charlatanes, más el partido republicano en su conjunto. Bueno, y en América Latina la derecha de siempre, la cual ha estado servilmente trabajando para quienes tienen más poder y para fortalecer su posición de mercado por medio de legislaciones que les favorecen y les permiten seguir con su juego de captura de rentas, como en el caso de los bancos y las empresas farmacéuticas.

Pero la idea central que ha muerto en este 2020 es la de que la ayuda social es inherentemente mala, que tiene consecuencias desastrosas en la economía, la idea de que la única forma de mejorar las vidas de las personas ordinarias de la sociedad era haciendo a los ricos más ricos y esperando que los beneficios se derramaran a la sociedad en medio del goteo. Esta creencia se basaba en la famosa fórmula de Ronald Reagan, según la cual las palabras más terroríficas eran: “Soy del gobierno y estoy aquí para ayudar”.

Uno de los grandes problemas de esta teoría neoliberal es la idea de que la ayuda a los más necesitados los convierte en personas dependientes de la ayuda gubernamental y de los “más productivos de la sociedad”, que no es sino otra forma para referirse a las personas cuyo sueldo y actividades están más valoradas en el mercado, aunque esto no necesariamente signifique en realidad que trabajen más o que aporten más valor a la sociedad que los que ganan los salarios más bajos. De hecho, durante la pandemia la ayuda a los más necesitados ha demostrado ser una forma de estimular la economía, ayudando a que el gasto de los hogares se mantenga y por tanto apuntalando los ingresos de las empresas por vía del consumo

La realidad es que en el año 2020 el gobierno de hecho estuvo ahí para ayudar a la gente y de verdad lo hizo, aún cuando los neoliberales reclamen lo contrario o sigan señalando que este tipo de ayudas podrían tener consecuencias negativas en un futuro.

Los neoliberales de hecho, aún en medio de la pandemia y cuando mucha gente sufría las consecuencias de la crisis abogaban por recortes de impuestos a los más ricos. El mismo presidente Trump abogaba por recortes de impuestos a la nóminas, los cuales en realidad hacen muy poco por ayudar a la gente en necesidad. Los legisladores afortunadamente se dieron cuenta de que era mucho más beneficioso transferir dinero directamente a los empleados y esto es lo que realmente ha ayudado a la gente en necesidad durante todo este tiempo.

La hostilidad neoliberal a ayudar a las personas ciertamente ha persistido. Hubo algunos políticos economistas que se mantenían insistiendo, incluso sin evidencia, que la ayuda a los desempleados de hecho causaría un desempleo mayor, haciendo que los trabajadores ya no tuvieran la intención de aceptar nuevas ofertas de empleo.

Pero los hechos contradijeron estas teorías, la política económica de los Estados Unidos se desempeñó bastante bien, ayudando a las personas en necesidad que se veían forzadas a mantenerse en sus hogares para evitar la propagación del virus. La ayuda a los desempleados y los préstamos que fueron perdonados a las medianas y pequeñas empresas limitaron en gran medida el sufrimiento causado por la pandemia. Los cheques directos que se enviaron a muchos adultos desempleados no es que sean la mejor política económica, pero ellos impulsaron los ingresos personales de muchos trabajadores.

Y lo mejor de todo esto es que no se vieron efectos negativos de ayudar a la gente en necesidad. Como el mismo Krugman los sugirió no hubo ninguna indicación que ayudar a los desempleados disuadiera a las personas de aceptar empleos cuando estos ya estaban disponibles. Así, en los meses de Abril a Julio, cuando muchas ayudas estaban aún en pie, nueve millones de personas regresaron al trabajo.

El endeudamiento del gobierno, el cual fue grande, tampoco tuvo consecuencias grandes como los que viven preocupados por el déficit siempre andan afirmando. Las tasas de interés permanecieron en puntos bajos, mientras que la inflación se quedó también en un punto muy controlado.

De manera que el gobierno estuvo en medio de la pandemia para ayudar y lo hizo. Para algunos, sin embargo, el problema residió en que se cortó con la ayuda demasiado pronto. Según Krugman la ayuda debió haber continuado mientras el coronavirus todavía estaba en ascenso, un hecho que ha sido reconocido implícitamente por el compromiso de ambos partidos de los Estados Unidos a aprobar un segundo paquete de ayuda y por la misma voluntad del presidente Trump a firmar este paquete para que fuera parte de la legislación.

Muchos, por otra parte mantienen que esta ayuda debería continuar en el 2021, incluso después de que la vacuna haya sido ampliamente aplicada. Lo que Estados Unidos debería haber aprendido del 2020 es que los programas adecuadamente financiados por el gobierno pueden reducir la pobreza en gran medida. Así que ¿Por qué olvidar esta lección cuando la pandemia haya terminado?

Instituciones como el Fondo Monetario Internacional, en cabeza de Kristalina Georgieva, la directora de la entidad y Gita Gopinath, la economista jefe de este organismo, reconocieron el rol activo que los gobiernos han desempeñado durante la pandemia y el que podrían desempeñar durante la recuperación.

Cuando en el mes de septiembre, instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario hicieron un llamado activo a desplegar políticas fiscales de estímulo, los medios de renombre en el mundo de la economía como el Financial Times decretaron de manera oficial la muerte del neoliberalismo.

Mientras que la política monetaria, la emisión de dinero por parte de los bancos centrales, fue alabada por el FMI, también se hizo énfasis en la importancia de una política fiscal expansiva, en la que el gasto del gobierno desempeña un papel importante al enfrentar los problemas de quienes más se encuentran en necesidad. Una renta básica universal para los más pobres los ayuda a sostenerse mientras buscan nuevos empleos. También es importante señalar que la capacitación para el trabajo financiada por el gobierno de hecho podría ser un estímulo muy efectivo para que las personas se ubiquen en nuevos puestos de trabajo.

La pandemia, como nos lo señala Krugman, nos ha demostrado que no todo se puede dejar en manos del mercado y que por lo tanto el apoyo del estado seguirá siendo en momentos específicos y clave, muy probablemente cuando hablamos de la recuperación y de asegurar que todos tengan una oportunidad, de manera que la competencia se vea potenciada y quienes estén en la cima del éxito tengan incentivos para seguir innovando y sepan que los que vienen detrás podrían igualarlos en algún momento.

Hace un año, Paul Krugman lanzó un libro al mercado titulado Contra los Zombies, señalando como ideas que ya desde hace tiempo se ha demostrado que no funcionan continúan merodeando en el debate público. El neoliberalismo o el reaganismo, como el mismo Krugman denomina a este conjunto de ideas, tiene mucho en común con las ideas zombies. Pues aunque es cierto que la pandemia ha puesto en el debate público la importancia del papel del estado y de todas las iniciativa gubernamentales para apoyar a las economías en tiempos de crisis, muy probablemente muchos seguirán agitando esta bandera y las doctrinas neoliberales seguirán merodeando en nuestra sociedad, devorando muchos cerebros que se resisten a ver los hechos, justo como los zombies.

Con información del New York Times.

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