Historia

Qué fue la crisis del 29 y cuáles fueron sus efectos

Crisis del 29

Tal vez la crisis de 1929 es uno de los eventos más importantes en la historia de la economía, ya que al enfrentar este suceso las sociedades modernas y los economistas crearon nuevos paradigmas económicos y modelos de análisis que permitieron a sociedades como la estadounidense tener un gran éxito en su desarrollo.

Este evento es también conocido como La Gran Depresión, por el hecho de que fue una crisis donde el estancamiento económico se prolongó durante toda una década, los años treinta. Ha sido la depresión económica más larga en la historia y de sus efectos y causas los economistas han extraído valiosas lecciones.

El economista estadounidense Jeffrey Sachs señala que desde el siglo XVIII, las economías de todo el mundo empezaron a conocer lo que era en realidad el crecimiento económico (La Era del Desarrollo Sostenible, libro de J. Sachs). Si desde esa época se experimentó lo que era el crecimiento económico en en gran abundancia, también es lógico pensar que a partir de entonces la economía conociera grandes cracks financieros a escala global.

Antes de la crisis del 29, las únicas crisis económicas de grandes dimensiones que conoció el mundo occidental fueron la inflación que sucedió en Europa en el periodo de La Conquista de América como consecuencia de la exportación masiva de oro al Viejo Continente y la Tulipomanía o burbuja financiera de los Tulipanes ocurrida en los Países Bajos durante el siglo XVII.

Luego de la Primera y Segunda Revolución Industrial, las economías mundiales experimentaron una acelerada expansión. Tal fue el grado de desarrollo que experimentaron las economías occidentales que estas llegaron a consolidar lo que el filósofo británico John Gray ha definido como una fe irracional en el progreso. En este sentido, se creía que el único camino posible de la humanidad era el de mayores mejoras y la consolidación de un bienestar cada vez mayor, en una especie de destino inevitable. Por esta razón, la crisis del 29 representó un duro golpe de realidad, tanto por el tamaño de la crisis como por la rapidez con la que el pánico financiero se expandió en los mercados.

Origen de la crisis del 29

La Gran Depresión o crisis del 29 tiene su origen en la caída bursátil de la bolsa de Nueva York el martes 29 de octubre de 1929. Sus efectos se extendieron rápidamente por todos los países del mundo. La caída fue rápida y profunda, la expansión del pánico financiero también fue muy acelerada.

Incluso después del desplome de Wall Street de 1929, el optimismo persistió durante algún tiempo. El millonario John D. Rockefeller dijo: “Estos son días en los que muchos están desanimados. En los 93 años de mi vida, las depresiones han venido y se han ido. La prosperidad siempre ha regresado y volverá a hacerlo”. El mercado de valores subió a principios de 1930, volviendo a los niveles de principios de 1929 en abril. Esto todavía estaba casi era un 30% por debajo del pico de septiembre de 1929.

En un intento por salir de la crisis, el gobierno y las empresas gastaron más en la primera mitad de 1930 que en todo el período correspondiente del año anterior. Por otro lado, los consumidores, muchos de los cuales habían sufrido graves pérdidas en el mercado de valores el año anterior, redujeron sus gastos en un 10%. Además, a partir de mediados de la década de 1930, una sequía severa devastó el corazón agrícola de los EE. UU.

Las tasas de interés cayeron a niveles bajos a mediados de 1930, pero la deflación y la continua renuencia de la gente a pedir prestado significaron que el gasto y la inversión de los consumidores estaban deprimidos.

En mayo de 1930, las ventas de automóviles habían caído por debajo de los niveles de 1928. Los precios, en general, comenzaron a bajar, aunque los salarios se mantuvieron estables en 1930. Luego comenzó una espiral deflacionaria en 1931.

Los agricultores enfrentaron un peor panorama; La caída de los precios de las cosechas y una sequía en las Grandes Llanuras paralizaron sus perspectivas económicas. En su apogeo, la Gran Depresión vio casi el 10% de todas las granjas de Great Plains cambiar de manos a pesar de la ayuda que les brindaba el gobierno federal a los granjeros.

El declive de la economía estadounidense fue el factor que empujó a la mayoría de los demás países al principio; luego, las debilidades o fortalezas internas de cada país empeoraron o mejoraron las condiciones.

Los intentos frenéticos de cada país por estimular su economía a través de políticas proteccionistas, contribuyeron aún más a la depresión. En 1933, el declive económico había empujado el comercio mundial a un tercio de su nivel de apenas cuatro años antes.

Efectos inmediatos de la crisis

Dentro de los efectos posteriores a la caída de la bolsa se observó una miseria generalizada, desempleo masivo, cierre de fábricas, quiebra de grandes empresas, descenso de la producción, caída de los ingresos fiscales de los estados, caída generalizada de los precios de los bienes de consumo.

En Estados Unidos el desempleo llegó hasta el 25%, mientras que otros países afectados vieron tasas de desempleo del 33%. La construcción se detuvo en muchas áreas y los precios de las cosechas sufrieron una contracción de aproximadamente el 60%.

Solución a la crisis del 29

La respuesta de Herbert Hoover

Herbert Hoover, presidente de Los Estados Unidos durante la crisis del 29.
Herbert Hoover, presidente de Los Estados Unidos durante la crisis del 29.

Al inicio de la crisis, el presidente de los Estados Unidos era Herbert Hoover. Hoover comenzó a combatir la depresión instando a las empresas a seguir empleando trabajadores y a resistirse a recortar los salarios a pesar de la caída de las ganancias. Adoptó un enfoque similar con el sector financiero y organizó la Corporación Nacional de Crédito en 1931, que intentó alentar a los bancos a prestar a otros bancos en quiebra para que pudieran recuperarse. Esta estrategia fue en gran medida ineficaz en el sector privado, ya que era demasiado arriesgada y no era rentable.

A medida que la depresión continuaba, el desempleo se disparaba y más bancos quebraban, Hoover recurrió a otros medios para estimular la economía. En 1930, el Congreso aprobó la Ley de Tarifas Smoot-Hawley. La ley aumentó los impuestos sobre los bienes importados de otros países en un intento equivocado de fomentar la compra de bienes nacionales. La ley alentó los aranceles de represalia de otros países, lo que desalentó el comercio internacional y agravó la depresión a escala mundial.

Hacia el final de su mandato, cuando el desempleo alcanzó casi el 25 por ciento, Hoover promulgó una legislación un poco más eficaz. La Ley Federal de Bancos de Préstamos para Viviendas intentó proporcionar incentivos para la construcción de nuevas viviendas y se dirigió al sector de la vivienda en dificultades. La Ley de Ingresos de 1932 aumentó los impuestos sobre la renta corporativos y personales a niveles sin precedentes para combatir la depresión.

La respuesta de Franklin Delano Roosevelt

El presidente Franklin Delano Roosevelt
El presidente Franklin Delano Roosevelt desempeñó un papel importante con el New Deal en la solución a la crisis del 29.

En algunos países la crisis del 29 empezó a solucionarse a mediados de la década de los treinta. En Estados Unidos con la elección de Franklin Delano Roosevelt se estableció un plan de desarrollo llamado el New Deal, que señalaría el fin de la depresión. Sin embargo, en países como Alemania que sufrían las sanciones impuestas tras la primera guerra mundial, la crisis no se solucionó y solo provocó el agravamiento de las situaciones de pobreza ya existentes, lo que finalmente condujo al ascenso del nacional-socialismo y a la llegada de Hitler al poder.

Franklin D. Roosevelt asumió el cargo en 1933 cuando la nación se estaba recuperando de la Gran Depresión.

Roosevelt adoptó las políticas económicas keynesianas y luchó por expandir el papel del gobierno federal en la economía de la nación. Implementó una serie de proyectos y programas diseñados para estabilizar la economía.

Como parte del New Deal (entre otras cosas):

Se crearon nuevas agencias federales, incluida la Junta del Seguro Social, la Comisión de Bolsa y Valores y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos.

Roosevelt creó la Autoridad del Valle de Tennessee, que permitió al gobierno federal construir presas y proyectos hidroeléctricos para controlar las inundaciones y proporcionar electricidad a la empobrecida región del Valle de Tennessee. También estableció la Administración de Progreso de Obras, que operaba como un programa de empleos permanentes.

El Congreso aprobó la Ley de Seguridad Social, que proporcionó una red de seguridad para los ancianos, los desempleados y los discapacitados.

A pesar del New Deal de Roosevelt, la Gran Depresión persistió hasta finales de la década de 1930. El gasto militar en la Segunda Guerra Mundial finalmente ayudó a salvar la economía estadounidense y a convertir al país en la gran potencia hegemónica global.

Antecedentes del crac bursátil

Tras la primera guerra mundial Europa había perdido grandes recursos financieros y humanos. La población europea vivió un descenso demográfico del 10% y el capital existente se contrajo en un 3.5%.  Muchas naciones habían financiado la guerra con deuda pública, lo cual supuso altos costes y desembolsos de dinero que llevaron a una inflación desbordada. Un ejemplo de esto fue la hiperinflación alemana en la república de Weimar, acontecida entre 1921 y 1923, debida a las altas emisiones de dinero del gobierno alemán para financiar la guerra.

Entre tanto naciones como Estados Unidos y Japón, que no habían sido afectadas por la guerra experimentaron un fuerte crecimiento, al tiempo que imponían sus condiciones comerciales a los países europeos, especialmente a Alemania, limitando con ello el crecimiento y la productividad global. Estas políticas de proteccionismo económico, finalmente desembocaron en una contracción fuerte de la actividad económica real, especialmente en el comercio, el cual se contrajo de manera brusca debido al hecho de que los países europeos no podían exportar muchos de sus bienes a Estados Unidos y al mismo tiempo eran incapaces de comprar lo que Estados Unidos producía,

Otro punto clave para entender la Gran Depresión es que durante los años previos a esta se produjeron aumentos considerables en la producción y la demanda estadounidense, en medio de una transformación productiva impulsada por la innovación tecnológica.

Desarrollo de la crisis

Los ascensos de la producción tuvieron como protagonista esencial al mercado de valores, el cual vio sus índices crecer de manera rápida. Muchos ciudadanos vieron entonces la posibilidad de enriquecerse rápidamente invirtiendo en las acciones de la bolsa de valores y se produjo una fiebre de acciones al alza.

Una burbuja financiera

En medio de la fiesta descontrolada del dinero y el afán de generar riqueza rápidamente, muchas personas comenzaron a adquirir créditos para financiar las compras de acciones. Se observó una burbuja financiera en toda regla. Por ejemplo, si una acción valía cien dólares, el accionista podía comprarla por diez dólares, financiando los 90 dólares restantes; si la acción se valorizaba diez dólares el accionista podía vender la acción generando una rentabilidad del 100%, pero si la acción perdía su valor en 5%, el prestamista pedía la garantía de pago de forma inmediata, generando pérdidas al accionista, que este tenía que cubrir con su propio patrimonio.

La gente creía que estaba en los albores de una era dorada en la que los precios de las acciones no harían más que subir y que por tanto era su deber comprar acciones tanto como fuera posible, que se creían estaban en valores bajos.

Muchas personas se involucrados en los mercados de valores: rentistas, jubilados, aprendices de finanzas, entre otro, gente que al fin y al cabo no tenía idea de cuáles eran los riesgos que estaban corriendo al invertir en unos mercados que pronto habían adquirido un carácter meramente especulativo y que no eran por tanto indicadores reales del estado de la economía.

Pocos días antes del crac bursátil ya se habían empezado a sentir los vientos en contra de los mercados. Como muchos de los precios de las acciones ya eran elevados, algunos especuladores ya habían empezado a vender grandes montos de acciones con el fin de cosechar las ganancias. Varios bancos y corredores de bolsa intentaron salvar la situación realizando compras masivas de acciones. Sin embargo, para el 23 de octubre las acciones registraron pérdidas en su valor de 8 a 20 puntos. Para el 29 de octubre las acciones perdieron valores de un promedio del 40 por ciento, señalando la jornada más oscura de la Bolsa de Nueva York.

Se asume que la racionalización de las prácticas económicas, también fue una de las causas de la crisis del 29. Muchas empresas empezaron a optimizar sus procesos, asegurando una mayor eficiencia por persona o incluso reduciendo personal, pero produciendo al mismo ritmo. Estos cambios en los modelos de negocio, rápidamente llevaron a que muchas personas quedaran sin empleo y que no hubiese un plan de transición, por lo que finalmente la demanda de bienes y servicios se contrajo al no existir suficientes personas asalariadas que hicieran gastos en la economía real.

La desigualdad como un elemento para explicar la crisis del 29

Dos economistas de la década de 1920, Waddill Catchings y William Trufant Foster, popularizaron una teoría que influyó en muchos políticos, incluidos Herbert Hoover, Henry A. Wallace, Paul Douglas y Marriner Eccles.

Estos economistas sostuvieron que la economía producía más de lo que consumía, porque los consumidores no tenían ingresos suficientes. Así, la distribución desigual de la riqueza a lo largo de la década de 1920 provocó la Gran Depresión.

Según este punto de vista, la causa fundamental de la Gran Depresión fue una sobreinversión global en la capacidad de la industria pesada en comparación con los salarios y las ganancias de las empresas independientes, como las granjas.

La solución propuesta era que el gobierno inyectara dinero en los bolsillos de los consumidores. Es decir, debía redistribuir el poder adquisitivo, mantener la base industrial y volver a inflar los precios y los salarios para forzar la mayor parte del aumento inflacionario del poder adquisitivo al gasto del consumidor.

Para estos economistas la economía estaba bien desarrollada y no se necesitaban nuevas fábricas. Foster y Catchings recomendaron a los gobiernos federal y estatal que iniciaran grandes proyectos de construcción, un programa que siguieron los presidentes por Hoover y Roosevelt.

Cambios en los principales indicadores durante la Gran Depresión (1929- 1932) 

 Estados Unidos  Reino Unido Francia Alemania  
Producción 
industrial 
−46% −23% −24% −41% 
Precios generales de bienes y servicios  −32% −33% −34% −29% 
Comercio Exterior  −70% −60% −54% −61% 
Crecimiento en la tasa de desempleo.  +607% +129% +214% +232% 

Consecuencias y solución de la crisis del 29

Poco a poco los efectos del “Martes Negro” se fueron suavizando, pero dejando a su paso un paisaje destruido y a millones de personas sin empleo. Para 1932 la economía estadounidense había sufrido una caída del 14.9 por ciento en su PIB, solo ese año. 

PIB real anual de los Estados Unidos de 1910 a 1960, con los años de la Gran Depresión destacados en rojo

Los sectores más afectados por la crisis del 29 fueron la agricultura, las manufacturas y la industria. Ciudades estadounidenses que dependían de una sola industria terminaron completamente arruinadas.

La crisis llevó a una contracción de los flujos globales de capital, lo que significó que muchas economías europeas dejaran de exportar a Estados Unidos o de recibir inversiones del lado americano, esto llevó a que la crisis estadounidense fuese exportada a toda Europa. La más notable excepción a las contracciones de la producción y de la economía fue la Unión Soviética, país que tenía una muy escasa dependencia de estos flujos de capital.

Con una crisis de proporciones tan altas, muchos economistas debatían qué hacer para solucionar la falta de demanda y la caída en la producción global, así como el desempleo que dejaba a millones de familias en la pobreza.

Los modelos económicos fueron reformulados entonces bajo la dirección del economista británico John Maynard Keynes, quien propuso un papel más activo del Estado en la economía, realizando emisiones de dinero, bajando las tasas de interés e impulsando el gasto público en sectores como la infraestructura, la salud, la educación y el aparato militar. Las soluciones propuestas por Keynes tardaron en ponerse en práctica. A esto se le atribuye que la duración de la crisis haya sido de cerca de una década.

En 1933, Franklin Delano Roosevelt aprobó subsidios para los desempleados, precios garantizados para los agricultores, proyectos de obras públicas a gran escala y una reestructuración del sector privado. El programa de Roosevelt, que fue conocido como el New Deal y significaba romper básicamente con muchas de las ideas del pensamiento liberal clásico, que buscaba un Estado mínimo y con escasa intervención en la economía.

Al llegar la segunda guerra mundial, la industria armamentística vivió un gran impulso, así como los sectores industriales americanos que tuvieron que desarrollarse plenamente para hacer frente a los desafíos económicos que la guerra planteaba. La guerra también supuso la entrada de las mujeres en la fuerza laboral para la fabricación de armas, cañones y bombas. 

Al finalizar la segunda guerra mundial Estados Unidos dispuso de un gran plan para ayudar a las naciones europeas afectadas por la guerra, el Plan Marshall. Solo entonces, la economía global empezó a recuperarse verdaderamente y entró en lo que se conoce como edad dorada del capitalismo.

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Lecciones de la crisis

Varias lecciones se pueden extraer de la crisis del 29, la más importante tal vez es que se debe poner freno a la especulación, estableciendo regulaciones que limiten el apetito desbordado de los ciudadanos por valores de mercado que no tienen un respaldo en la economía real.

Otra de las lecciones es que el Estado tiene un papel en el desarrollo de la economía que no puede evitar asumir. Generar estímulos a las actividades comerciales, proteger a los más vulnerables por medio de subsidios e incentivos es una obligación que tienen las naciones si desean que sus economías se sostengan.

Al mismo tiempo, debe hacerse énfasis en que las limitaciones al comercio y que las sanciones a las economías de otros países por razones políticas, como en el caso de Alemania, tienen efectos negativos en la cadena de suministros globales, lo que lleva a una contracción y desaceleración de la economía real.

Con información de Red Historia y Reference.

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