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¿Qué son los paraísos fiscales y cómo funcionan?

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Los paraísos fiscales, definición y aproximación teórica:

Cuando Cristóbal Colón partió en busca de un Nuevo Mundo él estaba buscando rutas para desarrollar el comercio y mercados para la Reina Isabel de España. ¡Un motivo noble, de hecho! Pero los tiempos han cambiado. Cuando los exploradores del Nuevo Mundo dejan sus puertos, al día de hoy, ellos frecuentemente están buscando rutas a nuevos paraísos fiscales. Su motivo es evitar tener que pagar impuestos.

En un mundo donde el establecimiento de nuevos impuestos es comparado con el desplume de un ganso, no hay escasez de demanda para los paraísos fiscales. Pero antes de que estés intentando buscar un paraíso fiscal, lee lo que sigue para descubrir que son los paraísos fiscales y porqué deberías ser cuidadoso con ellos.

La cortina de humo

Los paraísos fiscales han estado en el mundo desde hace bastante tiempo, incluso algunos historiadores mencionaron su existencia en la forma de islas desiertas durante el tiempo de los antiguos griegos. Los paraísos fiscales más antiguos de nuestro tiempo incluyen Liechtenstein, Suiza y Panamá, cada uno de los cuales remonta su existencia hasta los años 1920. Pero incluso después de muchos años de existencia, no hay todavía una definición universal de lo que significa un paraíso fiscal. La Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el grupo de los treinta países más desarrollados del mundo que tiene su sede en París, usa tres atributos claves para identificar si una jurisdicción determinada es un paraíso fiscal.

1. Impuestos inexistentes o solamente nominales

Primero que todo, y lo más importante, los paraísos fiscales tienen solamente impuestos nominales o no tienen impuestos del todo. La estructura impositiva varía de país a país, pero todos los paraísos fiscales ofrecen un lugar donde los no residentes pueden escapar de los altos impuestos que se colocan a sus bienes, negocios y activos en esa jurisdicción. Diferentes paraísos fiscales son populares por sus reembolsos sobre diferentes tipos de impuestos. Pero este atributo por sí solo es insuficiente para identificar un paraíso fiscal. Muchos países bien regulados ofrecen incentivos fiscales para atraer inversión extranjera pero no son calificados como paraísos fiscales. Lo cual nos lleva a la segunda característica, también muy importante, de un paraíso fiscal.

2. Protección de la información personal

Los paraísos fiscales protegen de manera celosa la información financiera personal. La mayoría de los paraísos fiscales tienen leyes formales o prácticas administrativas que previenen el escrutinio por parte de las autoridades de impuestos extranjeras. No hay información, o si la hay esta es mínima, que se comparta con las autoridades extranjeras de impuestos.

3. Carencia de transparencia

En un paraíso fiscal, siempre hay algo más de lo que se ve a simple vista. La maquinaría legislativa, legal y administrativa de los paraísos fiscales es opaca. Siempre hay oportunidades de fallos secretos detrás de puertas cerradas o tasas impositivas negociadas que fallan en un test de transparencia.

Pero esto no es todo. Aparte de los tres atributos citados arriba, la Oficina de Responsabilidad Fiscal del Gobierno de Estados Unidos ha listado dos atributos adicionales de un paraíso fiscal.

Islas Cayman
Islas Cayman es un territorio británico de ultramar ampliamente reconocido a nivel internacional como un paraíso fiscal.

4. La presencia local no es requerida

Los paraísos fiscales no requieren que las entidades externas tengan una presencia sustancial a nivel local. Tal concesión podría llevar a situaciones interesantes. Por ejemplo, una construcción en las Islas Cayman dice ser la sede de 12.000 corporaciones estadounidenses. Esto sugiere que tú puedes reclamar los beneficios impositivos simplemente por registrar el nombre de tu empresa en un paraíso fiscal. No hay necesidad de que se produzcan bienes físicos reales o servicios o conducir actividades comerciales dentro de las fronteras de un paraíso fiscal. Para todos los propósitos prácticos, los evasores de impuestos pueden continuar con sus negocios en la Florida mientras reclamar se residente de las Bahamas cuando se trata de pagar impuestos.

5. El mercadeo de los paraísos fiscales

Al final, los paraísos fiscales siempre tratan del marketing. Ellos se promueven a sí mismos como centros financieros extraterritoriales. Muchos se sienten a gusto denominándose: “Centros financieros internacionales”. Los paraísos fiscales frecuentemente se promueven a sí mismos como sitios donde incorporar una compañía toma tanto tiempo como el que toma revisar la introducción de tu libro de cuentas.

Factores socioeconómicos

Aparte de los bajos impuestos y el secretismo, hay otros factores socioeconómicos que hacen de los paraísos fiscales unos destinos particulares.

Estabilidad política y económica. Sin estabilidad política y económica, ningún monto de reducción fiscal puede atraer a inversores extranjeros. Suiza, por ejemplo, se ha hecho un destino famoso por sus estabilidad política y económica.

Carencia de control de capitales. Poner tus bienes en un país que tiene controles de capitales puede ser una situación peligrosa para tus inversiones.

Tratados: Muchos paraísos fiscales como Mauricio se han hecho famosos debido a las muchas lagunas en múltiples tratados de evasión fiscal firmados con diferentes jurisdicciones. Algunos son menos populares debido a los tratados para compartir información con diferentes gobiernos.

Leyes corporativas. Las leyes corporativas eficientes hacen que la entrada y salida de las compañías sea mucho más fácil. Esto también significa menos costos de cumplimiento para las compañías.

Comunicación y transporte: Como la experiencia de Hong Kong y Singapur muestra, mejor infraestructura en comunicación y transporte actúa como un estímulo para los inversores extranjeros.

Banca profesional y servicio de soporte: Lugares como Suiza y Austria, aunque no son estrictamente paraísos fiscales, son no obstante populares para los servicios de banca extraterritorial y un destino seguro para bienes financieros.

Localización: La localización es un factor importante en la popularidad de ciertos destinos. Las Bahamas han sido un destino extraterritorial famoso para las corporaciones estadounidenses debido a su proximidad con el Estado de la Florida.

Paraísos fiscales famosos:

Entre las jurisdicciones que se han hecho famosas como paraísos fiscales se encuentran: Andorra, Las Bahamas, Belice, Bermuda, Las Islas Vírgenes Británicas, Las islas Cayman, Las islas Channel, Las islas Cock, Hong Kong, La isla de Man, Mauricio, Liechtenstein, Mónaco, Panamá, Suiza, Saint Kitts and Nevis.

El caso de los Panama Papers

Panama Papers

Los Papeles de Panamá o Panama Papers se refiere a los 11.5 millones de documentos confidenciales cifrados filtrados que eran propiedad de la firma de abogados Mossack Fonseca, con sede en Panamá. Los documentos fueron divulgados el 3 de abril de 2016 por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung (SZ), denominándolos los “Papeles de Panamá”.

El documento expuso la red de más de 214.000 paraísos fiscales que involucran a personas y entidades de 200 naciones diferentes. Un esfuerzo de equipo de un año de SZ y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) se dedicó a descifrar los archivos cifrados antes de que se hicieran públicas las revelaciones.

Aspectos generales de los Panama Papers

Los Papeles de Panamá son documentos que contienen información financiera personal sobre una serie de personas adineradas y funcionarios públicos que anteriormente se habían mantenido en privado. Entre los nombrados en la filtración se encontraban una docena de líderes mundiales actuales (al momento de la divulgación) o anteriores, otros 128 funcionarios públicos, políticos y cientos de celebridades, empresarios y otras personas ricas.

Las entidades comerciales extraterritoriales son legales en general y la mayoría de los documentos no mostraban ningún comportamiento inapropiado o ilegal. Pero los reporteros revelaron que algunas de las empresas fantasma creadas por Mossack Fonseca habían sido utilizadas con fines ilegales, incluido el fraude, la evasión de impuestos y elusión de sanciones internacionales.

El Papel de las empresas fantasma

Una corporación fantasma es una corporación sin operaciones comerciales activas o activos significativos. Estos tipos de corporaciones no son necesariamente ilegales, pero a veces se usan de manera ilegítima, como para disfrazar la propiedad comercial de las fuerzas del orden o del público con el fin de evadir impuestos. Las razones legítimas para una corporación fantasma incluyen cosas como una startup que usa la entidad comercial como un vehículo para recaudar fondos, realizar una adquisición hostil o cotizar en bolsa.

Cuando una persona o empresa establece una compañía fantasma en un paraíso fiscal, puede de esta forma dirigir hacia ella sus ingresos sin que estos puedan ser registrados como tales por una autoridad regulatoria o impositiva. De esta forma, la empresa o individuo puede registrar los pagos hacia tales como compañías como pagos o gastos en lugar que como ingresos gravables.

¿Paraíso fiscal o trampa fiscal?

Con una creciente presión de parte de organizaciones como la OCDE y el G20, los paraísos fiscales encuentran cada vez más difícil mantener su existencia. El creciente número de acuerdos de Intercambio de Información, y los tratados de asistencia legal mutua entre paraísos fiscales y otras naciones como los Estados Unidos, podrían poner freno a la ventaja competitiva de los paraísos fiscales.

Los tratados de intercambio hacen obligatorio compartir información en casos como la ejecución de las leyes y las investigaciones criminales. Para hacer las cosas peor, algunos paraísos fiscales tienen que hacer frente a las consecuencias de su propia creación. Los inversores que estén pensando en poner su dinero en paraísos fiscales deberían tomar nota del caso de Liechtenstein que sacudió al mundo en el 2008, cuando Alemania inició una serie de investigaciones por evasión impositiva debido a la información bancaria vendida por un técnico bancario. Muchos ciudadanos alemanes que habían confiado sus cuentas en Liechtenstein para evadir impuestos se encontraron a sí mismos expuestos. La información filtrada también puso a evasores de impuestos de Estados Unidos, de Francia, el Reino Unido y de otros países en riesgo de investigaciones impositivas.

Más recientemente, la filtración de los Panamá Papers renovó el interés por las investigaciones sobre las compañías establecidas extraterritorialmente.

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El costo real de los paraísos fiscales

Hasta la crisis financiera de 2008, los paraísos fiscales generalmente se veían como espectáculos exóticos de la economía mundial, las islas del Caribe o las fortalezas financieras alpinas frecuentadas por celebridades, gánsteres y aristócratas adinerados. Desde entonces, el mundo ha despertado ante dos hechos aleccionadores: primero, el fenómeno es mucho más grande y más central para la economía global de lo que casi nadie había imaginado; y segundo, los paraísos más grandes no están donde pensábamos que estaban.

Los paraísos fiscales colectivamente cuestan a los gobiernos entre USD 500 mil millones y USD 600 mil millones al año en ingresos fiscales corporativos perdidos, según la estimación (Crivelli, de Mooij y Keen 2015; Cobham y Janský 2018), a través de medios legales (elusión fiscal) y no tan legales (evasión fiscal). De esa pérdida de ingresos, las economías de bajos ingresos representan unos USD 200 mil millones, lo cual representa un impacto mayor como porcentaje del PIB que las economías avanzadas y más de los USD 150 mil millones aproximadamente que reciben cada año en asistencia exterior para el desarrollo. Solo las empresas estadounidenses Fortune 500 tenían un estimado de USD 2.6 billones (millones de millones) en el extranjero en 2017, aunque una pequeña parte de eso ha sido repatriado luego de las reformas fiscales de EE. UU. en 2018.

Las corporaciones no son los únicos beneficiarios de las figuras legales que ofrecen estos refugios a la riqueza. Las personas naturales han escondido USD 8.7 billones (millones de millones) en paraísos fiscales, estima Gabriel Zucman (2017), economista de la Universidad de California en Berkeley. Las estimaciones más completas del economista y abogado James S. Henry (2016) arrojan un asombroso total de hasta 36 billones (millones de millones) de dólares. Ambos, asumiendo tasas de rendimiento muy diferentes, sitúan las pérdidas fiscales individuales en el impuesto sobre la renta en alrededor de $ 200 mil millones al año, que deben sumarse al total corporativo.

Estas estimaciones altamente inciertas varían ampliamente debido al secreto financiero y los datos oficiales irregulares y porque no existe una definición generalmente aceptada de paraíso fiscal. La definición de Nicholas Shaxson, un periodista dedicado al estudio de la evasión impositiva, se reduce a dos palabras: «escapar» y «en otro lugar». Para escapar de las reglas que no le gustan, los ultramillonarios llevan su dinero a otra parte, al extranjero, a través de fronteras. Shaxson prefiere una definición tan amplia porque estos paraísos afectan mucho más que los impuestos: brindan una ruta de escape de las regulaciones financieras, la divulgación, la responsabilidad penal y más. Debido a que los principales usuarios corporativos de los paraísos fiscales son las grandes instituciones financieras y otras multinacionales, el sistema inclina el campo de juego contra las pequeñas y medianas empresas, lo que sirve como un apoyo a los monopolios y a la competencia desleal.

El daño político, aunque no cuantificable, debe agregarse a la hoja de cargos de estas entidades: principalmente, los paraísos fiscales proporcionan escondites para las actividades ilícitas de las élites que los utilizan, a expensas de la mayoría menos poderosa que son los ciudadanos comunes. Los paraísos fiscales se defienden identificándose como conductos “impositivos neutrales” que ayudan a que las finanzas y las inversiones internacionales fluyan sin problemas. Pero si bien los beneficios para los actores privados involucrados son evidentes, lo mismo puede no ser cierto para el mundo en su conjunto; Actualmente se acepta ampliamente que, además de las pérdidas fiscales, permitir que el capital fluya libremente a través de las fronteras conlleva riesgos, incluido el peligro de inestabilidad financiera en las economías de mercados emergentes.

Como regla general, cuanto más rico es un individuo y más grande es una corporación multinacional (algunas tienen cientos de subsidiarias en el extranjero), más profundamente están insertadas en el sistema offshore y más enérgicamente lo defienden. Los gobiernos poderosos también tienen intereses; la mayoría de los paraísos principales se encuentran en economías avanzadas o dentro de sus territorios. El índice Corporate Tax Haven de Tax Justice Network ubica entre los tres primeros a las Islas Vírgenes Británicas, Bermudas y las Islas Caimán, todos territorios británicos de ultramar. El Índice de Secreto Financiero de la organización clasifica a Suiza, Estados Unidos y las Islas Caimán como las tres principales jurisdicciones en cuanto a riqueza privada.

Para comprender por qué las jurisdicciones ricas encabezan la lista, uno podría reflexionar sobre cuántos nigerianos ricos podrían esconder activos secretos en Ginebra o Londres, luego considerar cuántos suizos o británicos ricos esconderían activos en Lagos. El capital extraterritorial tiende a drenar el dinero de los países pobres a los ricos.

Y el sistema offshore está creciendo. Cuando una jurisdicción crea una nueva laguna fiscal o una instalación de secreto que atrae con éxito el dinero móvil, otras hacen lo mismo o la superan en una carrera hacia abajo. Eso ha contribuido a una caída dramática en las tasas de impuestos corporativos promedio, que han disminuido a la mitad, del 49 por ciento en 1985 al 24 por ciento en la actualidad. Para las multinacionales estadounidenses, las ganancias corporativas que se trasladan a paraísos fiscales han aumentado de un estimado de 5% a 10% de las ganancias brutas en la década de 1990 a alrededor de 25 a 30% en la actualidad.

Los Principios globales de impuestos corporativos

Los principios del sistema internacional de impuestos corporativos se establecieron en la Liga de las Naciones hace casi un siglo. Estos principios tratan a las empresas multinacionales como “entidades separadas” débilmente conectadas. Esto es una ficción: las multinacionales de hecho obtienen una gran fuerza de su naturaleza unitaria, cosechando poder de mercado y economías de escala en diversas partes del mundo. Si el todo vale más que la suma de sus partes (geográficamente diversas), ¿qué países pueden gravar ese valor extra? Rara vez se trata de países de menores ingresos, ya que el sistema tiende a dar preferencia al lugar donde las multinacionales tienen su sede, generalmente países ricos. Es decir, aunque las grandes empresas operan y obtienen ganancias en todo el mundo, generalmente pagan sus impuestos en los países ricos.

Además, las multinacionales pueden manipular los denominados precios de transferencia de las transacciones entre estas filiales para trasladar las ganancias de jurisdicciones con impuestos altos a jurisdicciones con impuestos bajos. Por ejemplo, la filial de una empresa puede tener una patente en un paraíso fiscal y cobrar regalías de marca exorbitantes a las filiales en países con impuestos altos, maximizando así las ganancias en la jurisdicción de impuestos bajos. En teoría, los precios de transferencia están destinados a reflejar los precios de mercado que prevalecerían en transacciones en condiciones de plena competencia entre dos partes no relacionadas. Pero esos precios a menudo no se pueden establecer fácilmente: Por ejemplo, uno puede intentar valorar un dispositivo único para un motor a reacción que no se vende en el mercado abierto, o una patente de un medicamento. En la práctica, el valor es a menudo lo que dicen los contables de la empresa. Estas jugadas legales hacen que la evasión fiscal sea mucho más beneficiosa y alcance a jurisdicciones que no son paraísos fiscales, pues en estas las empresas registran grandes costos que pagan a sus propias filiales ubicadas en los paraísos fiscales, transfiriendo de esta forma la riqueza a sitios donde sus ingresos no serán gravados.

Conclusiones

La existencia de los paraísos fiscales tiene muchos efectos. En un primer nivel, entre más bajos sean los impuestos en un país, se pone presión sobre los otros países para que bajen sus impuestos. Esto es bueno para quienes son sujetos de pago de impuestos en el corto plazo, pero el secretismo y la opacidad de los paraísos fiscales hace que estos sean atractivos para el lavado de dinero o actividades económicas ilegales que podrían dañar la economía en el largo plazo. La represión internacional sobre los evasores de impuestos muestra que estos necesitan ser más cautelosos.

Entre otros efectos, la existencia de paraísos fiscales despoja a muchos gobiernos de los recursos necesarios, en impuestos, para el financiamiento de obras sociales y el crecimiento de sus economías, dejando grandes huecos en el desarrollo de las estructuras económicas. Es por esto que muchos economistas como el estadounidense Joseph Stiglitz se han pronunciado en contra de los paraísos fiscales y a favor de un impuesto universal corporativo.

Con información de Investopedia.  

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