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¿Qué es la inflación? Definición, conceptos de economía

inflación

Definición de la inflación:

Es una medida cuantitativa de la tasa a la cual el precio promedio de la canasta de un conjunto determinado de bienes y servicios en una economía incrementa en un periodo determinado de tiempo. Es el alza constante en el nivel general de los precios donde una unidad de moneda compra menos que lo que lo hacía en periodos anteriores. Frecuentemente se expresa en porcentajes, dado que la inflación indica una pérdida en el poder de compra de la moneda de un país.

Entendiendo la inflación

A medida en que los precios suben, una unidad de la moneda pierde su valor en la medida en que con ella se compran menos bienes y servicios. Esta pérdida de poder de compra impacta los costos generales de vida del público en general, lo cual finalmente lleva a una desaceleración del crecimiento económico. La perspectiva común entre los economistas es que la inflación ocurre cuando el suministro de dinero sobrepasa el crecimiento económico.

Para combatir esto, un país tiene una autoridad monetaria establecida como el banco central, entonces este toma las medidas necesarias para mantener la inflación dentro de los límites permisibles y mantener a la economía en crecimiento.

Este fenómeno es medido en una variedad de formas, dependiendo el tipo de bienes considerados, y es lo opuesto a la deflación, la cual sucede cuando hay un descenso general en los precios de los bienes y servicios, lo cual se da cuando la inflación cae por debajo del cero por ciento.

Las causas

El alza en los precios es la raíz de la inflación, aunque esta puede ser atribuida a diferentes factores. En el contexto de causas, la inflación es definida dentro de tres tipos: Inflación por demanda, inflación por costos, e inflación estructural.

Inflación por demanda

La inflación por demanda ocurre cuando la demanda general de bienes y servicios en una economía se incrementa más rápidamente que la capacidad de la economía de producir. Esto crea un vació entre la demanda y la oferta, donde la demanda es más alta y la oferta es más baja, lo cual resulta en precios más altos. Por ejemplo, cuando las naciones productoras de petróleo deciden cortar la producción, la oferta disminuye, llevando a una demanda más alta, lo cual resulta en un alza de los precios y esto contribuye a la inflación.

Adicionalmente, un incremento en la oferta de dinero en una economía también lleva a más procesos inflacionarios. Con más dinero disponible para los ciudadanos, el sentimiento positivo del consumidor le lleva a niveles más altos de gasto. Esto incrementa la demanda y lleva a precios más altos. La oferta monetaria puede ser incrementada por las autoridades monetarias, imprimiendo más dinero y dándole más dinero a los ciudadanos, o devaluando (reduciendo el valor de la moneda). En tales casos la demanda se incrementa, y el dinero pierde su poder de compra.

Por incremento de los costos

Una inflación impulsada por los costos ocurre cuando el incremento de los precios de producción. Es decir cuando por ejemplo, las materias primas para producir un determinado bien suben de precio, o cuando la mano de obra en el desarrollo del producto aumenta. Estos desarrollos llevan a un costo más alto del producto final o servicio.

Inflación estructural

La inflación estructural es la tercera causa que se relaciona con las expectativas de los consumidores y empresarios. A medida que los precios de los bienes y servicios suben, los trabajadores esperan que sus salarios se aumenten para poder mantener sus estándares de vida. Este incremento de salarios resulta en un costo más alto de los bienes y servicios, y en la medida en que esta espiral continúa se convierte en un factor que conduce al otro y viceversa.

Teóricamente, el monetarismo establece una relación entre la oferta de dinero y la inflación en una economía. Por ejemplo, siguiendo la conquista española de los imperios inca y azteca, la masiva afluencia de oro y especialmente de plata que llegó a España y a otras economías europeas hizo que los precios de los productos allí se incrementarán rápidamente, esto rápidamente llevó a un colapso económico.

Cómo se mide este indicador

Para medir el porcentaje en el que se incrementan los precios de los bienes y servicios de una economía, es decir, inflación, tomamos la siguiente fórmula:

Formula de la inflación
Fórmula para determinar el indicador

Como ejemplo podemos tomar el precio de un libro escolar, cuyo precio en el 2018 era de 20 dólares y para el 2019 fue de 20,50 dólares.

Usando la fórmula de arriba tenemos que la inflación para este ítem fue de 2.5%.

Ejemplo de inflación

Si promediamos las alzas en los precios de los bienes y servicios de una economía en su conjunto, obtendremos la inflación general de una economía.

Ejemplos de inflación extrema

Varios países han luchado contra este fenómeno. Los ejemplos más populares son Argentina desde la década de los cincuenta hasta hoy, Venezuela, desde el 2010 hasta la fecha, Alemania en los años treinta y Zimbabwe en la década de los 2000. Cuando los precios de los bienes subieron en estas naciones lo hizo a un ritmo espectacularmente alto. Con tasas de crecimiento en los precios del 1000 al un millón por ciento estos fenómenos son conocidos como hiperinflación.

El caso venezolano

Para ver el caso de hiperinflación en Venezuela podemos ver el siguiente vídeo del canal de Luisito Comunica. En este caso, vemos una inflación estructural que se da por diversos factores como: Alto gasto público y oferta monetaria, desaceleración de la economía y menor producción de bienes y servicios, expectativas constantes de alzas de precios.

Medidas para controlar la inflación

Las medidas para controlar la inflación se centran básicamente en el uso de una política monetaria restrictiva por parte del banco central, en el que este eleva sus tasas de interés, restringiendo así la circulación del dinero haciendo de este un bien escaso con lo cual los precios empiezan a descender.

Otras medidas incluyen estímulos fiscales por parte del estado a la actividad productiva, otorgando créditos o subvenciones a la producción local, aumentando así la oferta de bienes y servicios, buscando igualmente el descenso de los precios.

El caso opuesto: La deflación

El caso opuesto al fenómeno inflacionario es la deflación, cuando los precios caen en picada. Desde la década de los ochenta, Japón ha venido experimentando este fenómeno, el cual ha llevado a una apreciación constante de la moneda y a mayores dificultades para los productores para encontrar mercados apropiados para sus productos. En el siguiente vídeo podemos ver los efectos negativos de este fenómeno:

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La estanflación

Otra forma común de denominar el fenómeno inflacionario es la estanflación. La estanflación se produce cuando en la economía se observa un aumento generalizado de los precios, pero no se observa una actividad económica subyacente que justifique dicho ascenso. En este sentido existe estanflación cuando se produce una combinación de inflación con estancamiento económico.

¿El mejor escenario?

A todas estas, ¿Cuál es el mejor escenario? El mejor escenario es tener una inflación controlada, que los precios suban de manera moderada cada año, de forma que los ciudadanos puedan adaptarse a las alzas de los precios con expectativas razonables, sabiendo exactamente qué esperar de una economía y hacer los respectivos ajustes de ahorro e inversión en consecuencia.

Los países con mayores tasas de inflación del mundo

La tasa de inflación tiene un gran impacto en su situación financiera, ya que afecta los pagos de las deudas, los ahorros y el costo de sus compras semanales.

Los gobiernos y las empresas utilizan el cambio de los precios de los bienes y servicios en los que habitualmente gastamos dinero a lo largo del tiempo para tomar la temperatura de la economía de una nación. En general, se acepta que un crecimiento bajo y predecible es el mejor para todos. La tasa de inflación global es actualmente de alrededor del 3,6%, según el Fondo Monetario Internacional.

Pero si la inflación es demasiado alta o si se mueve mucho, es difícil para las empresas establecer los precios correctos y para los consumidores planificar sus gastos, según indica el Banco de Inglaterra. Si los precios suben drásticamente en poco tiempo, usted ya no puede comprar tanto con la misma cantidad de dinero y puede ser difícil calcular cuánto vale su dinero.

Y algunos países que se ven abrumados por la inestabilidad política y económica (Venezuela, Zimbawe y Sudán del Sur, entre otros) se enfrentan a tasas de inflación abrumadoramente altas, según datos compilados por Trading Economics, firma de análisis económico que estudia la economía de 196 países y más 20 millones de indicadores económicos.

países con la inflación más alta del mundo.

Venezuela, afectada por la crisis económica, encabeza una lista de países con los niveles más altos de inflación, con una tasa estimada de casi 300.000% en abril. Dado que la agitación política y económica de la nación no muestra signos de disminuir, el FMI predice que la tasa de inflación se elevará a 10 millones por ciento para finales de 2019

Alrededor de 4 millones de personas han huido de Venezuela en medio de la incertidumbre política y económica, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. La economía es menos de la mitad del tamaño que tenía en 2013, ya que la caída de la producción de petróleo, la hiperinflación y la incertidumbre política se combinaron para crear un círculo vicioso que está resultando difícil de romper.

El Segundo en la lista, Zimbawe actualmente tiene una tasa de inflación de poco menos del 176%, lo que aviva la preocupación de que la nación esté volviendo a la hiperinflación que sufrió en la década de los 2000.

Los precios están aumentando en Zimbawe en medio de una escasez de elementos esenciales, como pan, combustible y medicamentos. El presidente de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, prometió estabilidad después de que asumió el cargo en 2017, sucediendo a Robert Mugabe, pero parece que aún no se ha materializado un renacimiento económico.

Tercero en esta lista, Sudán del Sur está sumido en una guerra civil desde diciembre de 2013, entre las fuerzas leales al Gobierno del presidente Salva Kiir y varios grupos armados, entre los que destaca el que lidera el exvicepresidente Riek Machar. La inestabilidad política, así como la caída de los precios del petróleo – principal producto de exportación junto con la madera, han contribuido a que el país tenga una inflación del 175%. Fuente: La Vanguardia.

Sudán del Sur es uno de los países más pobres del mundo y como consecuencia del conflicto armado, durante los últimos años ha experimentado un crecimiento negativo de su PIB. Muchos pueblos de este país no tienen electricidad ni agua potable, del mismo modo que solo 10.000 kilómetros de carretera están pavimentados, llevando a que la infraestructura sea altamente deficiente.

En la lista también encontramos a Argentina con una tasa de 55.8% de inflación. Las reformas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno de Mauricio Macri no han surtido efecto, los inversores han perdido la confianza en el país y la ciudadanía ha perdido la confianza en el gobierno. La crisis económica que enfrenta Argentina ha llevado a que el país haya solicitado un rescate financiero de más de 50.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, mientras que los ciudadanos de clase media y alta, cada vez más preocupados por salvaguardar sus ahorros, compran grandes cantidades de dólares, contribuyendo a que la moneda nacional se deprecie y el ciclo de crisis se profundice.

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Irán se encuentra en el quinto lugar de la lista con una inflación del 50.4%. Las sanciones económicas que le han sido impuestas al país por parte de la administración de Donald Trump, luego de que Estados Unidos se retirará unilateralmente del pacto nuclear han bloqueado el acceso de Irán a los mercados internacionales, provocando que el régimen de los Ayatollahs encuentre dificultades para financiarse, exportar petróleo y obtener divisas esenciales para la importación de alimentos y demás bienes de consumo.

Como dice Zahid Hussain, economista jefe en el Banco Mundial: “El crecimiento económico y la estabilidad política están profundamente interconectados. Pero no todas las formas de estabilidad política son igualmente favorables al desarrollo; mucho depende de la medida en que la estabilidad se traduzca en buen gobierno «.

Con información del Foro Económico Mundial e Investopedia.

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