Opinión

¿Qué piensan los colombianos de la reforma tributaria del gobierno de Iván Duque?

El gobierno nacional se apresura a presentar una reforma tributaria para su estudio y aprobación por parte del Congreso de la República. Es claro que la crisis de la pandemia del COVID19 ha dejado un hueco fiscal enorme en las arcas del estado que deberá ser cubierto para que el país pueda seguir manteniendo la confianza de los inversores internacionales y las cuentas nacionales regresen a un punto de equilibrio de manera que la relación PIB-deuda sea más balanceada.

En este contexto, la propuesta de reforma tributaria que lleva el gobierno al Congreso llega en un momento en el que todos los sectores sociales han sido golpeados de alguna u otra forma por la crisis económica.

Pero uno de los elementos esenciales tradicionales del juego político es la dificultad que tiene el estado, en general todos los estados, de cobrar impuestos a los individuos más ricos y a las grandes empresas. Esta dificultad no es algo exclusivo de Colombia, se trata de un problema de escala global.

Desde la década de los setenta, los impuestos corporativos han venido cayendo de tasas que estaban entre el 40 y 43% en promedio en todo el mundo, hasta tasas de entre el 14 y el 21%. La falta de estos impuestos priva a los estados de recursos esenciales para impulsar el crecimiento y sacar a millones de la pobreza por medio de programas e inversiones de interés social.

De la misma manera, la carencia de recursos en las arcas del estado privan a la nación de la realización ve inversiones en áreas como la ciencia y la tecnología, lo que socava la posición del país a nivel internacional en áreas como la innovación y el desarrollo de nuevos productos y servicios que el mundo demanda para enfrentar graves problemas y necesidades como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la circularidad de la economía.

Esta dificultad que tienen, en general todas las naciones, para cobrar impuestos (bien sea por el lobby y la presión de las grandes empresas o por su simple poder de mercado), lleva a que siempre que se piense en una forma de recaudar impuestos, se acuda de manera instintiva a las clases medias y populares, con impuestos como los de la renta a personas naturales o el IVA.

Aunque el impuesto de renta puede ser en general más progresivo, el impuesto del IVA es más regresivo, lo cual implica que afecta más a las clases medias y bajas que a los más ricos. Una posible ampliación de este impuesto, así como la idea de empezar a cobrar el impuesto sobre la renta a personas cuyos ingresos superen los dos salarios mínimos, ha generado un gran descontento entre la ciudadanía.

Por esto, cuando la periodista colombiana Vicky Dávila preguntó en su cuenta de Twitter a los lectores de la revista Semana sobre qué eran lo que pensaban de la reforma tributaria, muchas de las respuestas fueron de un abierto rechazo. Una gran parte de la población considera que los impuestos son usados de manera ineficiente en burocracia y en asistencialismo social (la perspectiva de la derecha), mientras que de otra parte considera que la corrupción y la lucha contra las drogas ha menguado la capacidad de usar los recursos de una manera más eficiente (la perspectiva de la izquierda). Por lo cual no es extraño que desde ambas orillas del espectro político, la respuesta ciudadana a la reforma tributaria sea negativa.

Estas fueron algunas declaraciones de los tuiteros:

Otros en cambio se manifestaron a favor de la reforma, teniendo en cuenta la coyuntura actual derivada de la pandemia y los enormes gastos que se han dado por cuenta de la misma:

Otros por su parte, aprovecharon la ocasión para recordar la actitud de Iván Duque cuando era senador del Centro Democrático hace seis años y cuando indicaba que se mantenía en contra de mayores impuestos a las clases medias y populares:

Entre tanto, además de las noticias de más impuestos, también llegan noticias positivas para la economía colombiana, pues el Fondo Monetario Internacional ha señalado en un reciente informe que espera que el PIB de Colombia crezca en al menos un 5%, una proyección ligeramente mayor que la que había sido planteada en diciembre de 2020, cuando se afirmaba que el PIB colombiano crecería en un 4.2% este 2021. Seguramente no es una noticia espectacular, pero de algún modo podría aliviar la situación de muchos colombianos y mejorar sus perspectivas en un escenario en el que la mayoría recibe la reforma tributaria con pesimismo y con la queja perenne de que el gobierno le está fallando a la ciudadanía al momento de cumplir sus promesas.

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