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La Escuela austriaca de economía ¿Qué es y cuáles son sus ideas?

Escuela austriaca

Si tú tienes la impresión popular que los economistas están hambrientos siempre por los datos, los números y las complejas fórmulas y no con el pensamiento fuera de la caja tradicional de pensamiento, entonces deberías dar una mirada a la escuela austriaca. Así como los monjes que viven en su monasterio, los economistas de esta escuela se dirigen a solucionar los temas complejos – los económicos – al tratar de llevar a cabo “experimentos de pensamiento”.

La escuela austriaca cree que es posible descubrir la verdad simplemente pensando fuertemente. Interesantemente, este grupo tiene una perspectiva única en algunos de los temas económicos más importantes de nuestros tiempos. Sigue leyendo para encontrar cómo la escuela austriaca de economía ha evolucionado y donde se ubica en el mundo del pensamiento económico.

Etimología

La Escuela Austriaca debe su nombre a los miembros de la escuela histórica alemana de economía, que se opusieron a los austriacos durante el Methodenstreit («lucha metodológica») de finales del siglo XIX, en el que los austriacos defendían el papel de la teoría en la economía a diferencia del Estudio o recopilación de circunstancias históricas. En 1883, Carl Menger publicó Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales con especial referencia a la economía, que atacaba los métodos de la escuela histórica. Gustav von Schmoller, un líder de la escuela histórica, respondió con una crítica desfavorable, acuñando el término «Escuela Austriaca» en un intento de caracterizar a la escuela como paria y provinciana. La etiqueta perduró y fue adoptada por los propios adherentes.

La escuela austriaca: Una visión general

Lo que sabemos hoy es que la escuela austriaca de economía no nació en un solo día. Esta escuela ha pasado por años de evolución en los cuales la sabiduría de una generación fue transmitida a la siguiente. Aunque la escuela ha progresado e incorporado conocimientos de fuentes externas, los principios centrales permanecen invariables. 

Carl Menger, un economista y jurista austríaco, quien escribió Principios de Economía en 1871, es considerado por muchos el fundador de la escuela austríaca. El título del libro de Menger no sugiere nada extraordinario, pero sus contenidos se convirtieron en uno de los pilares de la revolución del marginalismo. Menger explicó en su libro que el valor económico de los bienes y servicios es subjetivo por naturaleza, de manera que lo que es valioso para ti podría no ser valioso para tu vecino. Menger fue más allá, explicando que, con un incremento en el número de bienes, su valor subjetivo para los individuos disminuye. Sobre esta perspectiva de la valoración de las cosas yace el concepto que es denominado Utilidad marginal decreciente.

Carl Menger
Carl Menger, uno de los primeros y más importantes representantes de la escuela austriaca.

Después, Ludwig von Mises, otro gran pensador de la escuela austriaca, aplicó la teoría de la utilidad marginal al dinero en su libro La Teoría del Dinero y el Crédito (de 1912). La teoría de la utilidad marginal decreciente del dinero puede de hecho ayudarnos a encontrar una respuesta a una de las preguntas básicas de la economía: ¿Cuánto dinero es demasiado? Aquí también, la respuesta podría ser subjetiva. Un dólar extra en las manos de un millonario difícilmente podría hacer una diferencia, aunque el mismo dólar sería muy valioso en las manos de una persona pobre.

Aparte de Carl Menger y Ludwig von Mises, la escuela austriaca también incluye a otros grandes economistas como Eugen von Bohm-Bawerk, Friedrich Hayek, y muchos otros. Hoy, la escuela austriaca no está confinada a Viena; su influencia se expande alrededor del mundo entero.

Con los años, los principios básicos de la escuela económica austriaca han dado origen a valiosas perspectivas dentro de numerosos temas económicos como la ley de la oferta y la demanda, la causa de la inflación, la teoría de la creación del dinero y la operación de las tasas de las divisas extranjeras. En cada uno de estos temas, las perspectivas de la Escuela Austríaca tienden a diferir de otras escuelas de pensamiento económico.

En las siguientes secciones, tú puedes explorar algunas de las principales ideas de la escuela austriaca y su diferencia con otras escuelas de pensamiento económico.

La Escuela austriaca en el siglo XX

A mediados de la década de 1930, la mayoría de los economistas habían abrazado lo que consideraban las contribuciones importantes de los primeros austriacos. Fritz Machlup citó la afirmación de Hayek de que «el mayor éxito de una escuela es que deja de existir porque sus enseñanzas fundamentales se han convertido en parte del cuerpo general del pensamiento comúnmente aceptado». En algún momento durante la mitad del siglo XX, la economía austriaca fue ignorada o ridiculizada por los economistas de la corriente principal porque rechazaba la construcción de modelos y los métodos matemáticos y estadísticos en el estudio de la economía. El estudiante de Mises, Israel Kirzner, recordó que en 1954, cuando Kirzner estaba realizando su doctorado, no había una escuela austriaca separada como tal. Cuando Kirzner estaba decidiendo a qué escuela de posgrado asistir, Mises le había aconsejado que aceptara una oferta de admisión en Johns Hopkins porque era una universidad prestigiosa y Fritz Machlup enseñaba allí.

Después de la década de 1940, la economía austriaca se puede dividir en dos escuelas de pensamiento económico y la escuela se «dividió» hasta cierto punto a finales del siglo XX.

  • Un campo de austriacos, ejemplificado por Mises, considera que la metodología neoclásica es irremediablemente defectuosa;
  • El otro campo, ejemplificado por Friedrich Hayek, acepta una gran parte de la metodología neoclásica y acepta más la intervención del gobierno en la economía.

Henry Hazlitt escribió columnas y editoriales de economía para varias publicaciones y escribió muchos libros sobre el tema de la economía austriaca desde la década de 1930 hasta la de 1980. El pensamiento de Hazlitt fue influenciado por Mises. Su libro Economics in One Lesson (1946) vendió más de un millón de copias y también es conocido por The Failure of the «New Economics» (1959), una crítica línea por línea de la teoría general de John Maynard Keynes.

La reputación de la Escuela Austriaca se elevó a fines del siglo XX debido en parte al trabajo de Israel Kirzner y Ludwig Lachmann en la Universidad de Nueva York y a la renovada conciencia pública del trabajo de Hayek después de que ganó el Premio Nobel de Ciencias Económicas en 1974. El trabajo de Hayek fue influyente en el renacimiento del pensamiento del laissez-faire en el siglo XX.

Pensando en tu propia metodología

La escuela austriaca usa la lógica del pensamiento a priori – algo que una persona puede pensar por sí mismo sin depender del mundo externo – para descubrir leyes económicas de aplicación universal, donde otras escuelas de economía, como la escuela neoclásica, los neokeynesianos y otros, usan la información y los modelos matemáticos para probar sus argumentos de forma objetiva. En este aspecto., la escuela económica austríaca puede ser específicamente más contrastada con la Escuela Histórica Alemana que rechaza la aplicación universal de cualquier teorema económico.

Principios fundamentales de la escuela austriaca

Individualismo metodológico: en la explicación de los fenómenos económicos, tenemos que volver a las acciones (o inacción) de los individuos; los grupos o «colectivos» no pueden actuar excepto a través de las acciones de miembros individuales. Los grupos no piensan; la gente piensa.

Subjetivismo metodológico: en la explicación de los fenómenos económicos, tenemos que remontarnos a los juicios y elecciones realizados por los individuos sobre la base de cualquier conocimiento que tengan o creen tener y las expectativas que tengan con respecto a los desarrollos externos y especialmente a las consecuencias percibidas de sus propios acciones previstas.

Gustos y preferencias: las valoraciones subjetivas de los bienes y servicios determinan la demanda de los mismos de modo que sus precios se ven influenciados por los consumidores (reales y potenciales).

Costos de oportunidad: los costos con los que los productores y otros actores económicos calculan reflejan las oportunidades alternativas que deben dejarse de lado; dado que los servicios productivos se emplean con un propósito, todos los usos alternativos deben sacrificarse.

Marginalismo: en todos los diseños económicos, los valores, costos, ingresos, productividad, etc., están determinados por la importancia de la última unidad sumada o restada del total.

Estructura temporal de la producción y el consumo: las decisiones de ahorro reflejan «preferencias temporales» con respecto al consumo en el futuro inmediato, lejano o indefinido y las inversiones se realizan en vista de los mayores resultados que se esperan obtener si se emprenden procesos de producción que requieren más tiempo.

Se incluyen dos principios adicionales sostenidos por la rama de economía austriaca de Mises:

Soberanía del consumidor: la influencia que los consumidores tienen sobre la demanda efectiva de bienes y servicios y a través de los precios que dan lugar a mercados libres competitivos, sobre los planes de producción de productores e inversores, no es solo un hecho duro sino también un objetivo importante, alcanzable sólo por evitar por completo la interferencia gubernamental en los mercados y las restricciones a la libertad de vendedores y compradores de seguir su propio juicio con respecto a las cantidades, calidades y precios de productos y servicios.

Individualismo político: sólo cuando se conceda a los individuos plena libertad económica será posible garantizar la libertad política y moral. Las restricciones a la libertad económica conducen, tarde o temprano, a una extensión de las actividades coercitivas del estado al dominio político, socavando y finalmente destruyendo las libertades individuales esenciales que las sociedades capitalistas pudieron alcanzar en el siglo XIX.

Determinación de los precios

La escuela austriaca sostiene que los precios son determinados por factores subjetivos como una preferencia individual por comprar o no comprar determinado bien, donde la escuela económica clásica sostiene que los costos objetivos de la producción determinan el precio y la escuela económica neoliberal sostiene que los precios son determinados por el equilibrio entre la demanda y la oferta.

La escuela austriaca rechaza tanto la perspectiva clásica como la perspectiva neoliberal al decir que los costos de producción son también determinados por factores subjetivos basados en el valor de los usos alternativos de recursos escasos, y que el equilibrio entre la oferta y la demanda está también determinado por las preferencias subjetivas.  

Los bienes de capital 

Una perspectiva central de la escuela austriaca es que los bienes de capital no son homogéneos. En otras palabras, los martillos, clavos, madera, ladrillos y máquinas son todos diferentes y no se pueden sustituir el uno por el otro perfectamente. Esto parece obvio, pero tiene implicaciones reales en los modelos económicos agregados. El capital es heterogéneo. 

El tratamiento keynesiano del capital ignora esto. La producción es una función matemática tanto en las fórmulas macroeconómicas y microeconómicas, pero es derivada de la multiplicación del trabajo por el capital. Por lo tanto, en un modelo económico keynesiano, producir $10.000 dólares en clavos es lo mismo que producir un tractor de $10.000 dólares. La escuela austriaca argumenta que crear los bienes de capital erróneos lleva un desperdicio de dinero y requiere (algunas veces) de dolorosos ajustes.

El efecto de la inflación

La escuela económica austriaca cree que un incremento en la oferta de dinero que no es apoyado por un incremento en la producción de bienes y servicios lleva a un incremento en los precios, pero los precios de todos los bienes no suben de manera simultánea. Los precios de algunos bienes pueden subir mucho más rápido que otros, llevando a una gran disparidad en los precios relativos de bienes. Por ejemplo, Peter el plomero podría descubrir que él está ganando los mismos dólares por su trabajo, aún así él tiene que pagarle más a Paul el Panadero cuando compra la misma lonja de pan.

Los cambios en los precios relativos podrían hacer a Paul rico a costa de Peter. Pero ¿Por qué sucede de este modo? Si los precios de todos los bienes y servicios se incrementaran simultáneamente, difícilmente hubiese importado. Pero los precios de estos bienes por medio de los cuales el dinero es insertado dentro del sistema se ajustan antes que otros precios. Por ejemplo, si el gobierno está inyectando dinero para comprar maíz, los precios del maíz se podrían incrementar antes que los otros bienes, dejando detrás una estela de distorsión de los precios.

Los ciclos económicos

La escuela austriaca sostiene que los ciclos económicos son causados por la distorsión en las tasas de interés debido a los intentos del gobierno por controlar el dinero. La mala colocación de dinero ocurre si las tasas de interés se mantienen artificialmente bajas o altas por medio de la intervención del gobierno. Esto lleva a que finalmente la economía termine en una recesión.

¿Por qué tiene que haber una recesión? La fuerza de trabajo y la inversión empleadas en industrias inapropiadas (Tales como la construcción y la remodelación durante la crisis financiera de 2008) necesitaba ser reorientada hacia bienes que de hecho fuesen reales. Este ajuste de la economía en el corto plazo causa que la inversión real caiga y que el desempleo aumente.

El gobierno o el banco central podrían intentar evitar esta recesión, o mitigarla, bajando las tasas de interés o animando a la industria que ha decaído. Los teóricos de la economía austríaca creen que esto solamente causaría una mal inversión mayor y haría que la recesión fuera incluso mucho peor cuando toque su punto más álgido.

La creación de mercados.

La escuela austriaca ve el mecanismo de mercado como un proceso y no como una consecuencia de un diseño. La gente crea mercados con la intención de mejorar sus vidas, no por una decisión consciente. De manera que, si tú dejas un puñado de aficionados en una isla desierta, tarde o temprano sus interacciones podrían llevar a la creación de un mecanismo de mercado. 

Influencia de la escuela austriaca

Muchas teorías desarrolladas por economistas austriacos de la «primera ola» han sido absorbidas durante mucho tiempo por la economía dominante. Estas incluyen las teorías de Carl Menger sobre la utilidad marginal, las teorías de Friedrich von Wieser sobre el costo de oportunidad y las teorías de Eugen Böhm von Bawerk sobre la preferencia temporal, así como las críticas de Menger y Böhm-Bawerk a la economía marxista.

El ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, dijo que los fundadores de la Escuela Austriaca «llegaron muy lejos en el futuro desde que la mayoría de ellos practicaban y han tenido un efecto profundo y, en mi opinión, probablemente irreversible sobre cómo piensan la mayoría de los economistas convencionales en este tema. país». En 1987, el premio Nobel James M. Buchanan le dijo a un entrevistador: «No tengo objeciones a que me llamen austriaco. Hayek y Mises podrían considerarme un austriaco, pero seguramente algunos de los otros no lo harían».

Actualmente, las universidades con una presencia austriaca significativa son la Universidad George Mason, la Universidad de Nueva York, la Universidad Loyola de Nueva Orleans y la Universidad de Auburn en los Estados Unidos; Universidad Rey Juan Carlos de España; y la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala. Las ideas económicas austriacas también son promovidas por organizaciones privadas como el Instituto Mises y el Instituto Cato.

Críticas a la escuela austriaca

Los economistas de la corriente principal de pensamiento liberal y neokeynesiana generalmente rechazan la economía austriaca moderna y han argumentado que los economistas austriacos de la actualidad son excesivamente reacios al uso de las matemáticas y la estadística en economía.

El economista Paul Krugman ha declarado que no son conscientes de los agujeros en su propio pensamiento porque los austriacos no utilizan «modelos explícitos».

El economista Benjamin Klein ha criticado el trabajo metodológico económico del economista austriaco Israel M. Kirzner. Si bien elogió a Kirzner por resaltar las deficiencias en la metodología tradicional, Klein argumentó que Kirzner no brindaba una alternativa viable para la metodología económica. El economista Tyler Cowen ha escrito que la teoría del espíritu empresarial de Kirzner puede reducirse en última instancia a un modelo de búsqueda neoclásico y, por lo tanto, no está en la tradición subjetivista radical de la praxeología austriaca. Cowen afirma que los empresarios de Kirzner se pueden modelar en términos de búsqueda convencionales.

El economista Jeffrey Sachs sostiene que, entre los países desarrollados, aquellos con altas tasas de impuestos y alto gasto en bienestar social obtienen mejores resultados en la mayoría de las medidas de desempeño económico en comparación con los países con bajas tasas de impuestos y bajos desembolsos sociales. Concluye que Friedrich Hayek se equivocó al argumentar que los altos niveles de gasto público dañan una economía y que «un estado de bienestar social generoso no es un camino hacia la servidumbre sino más bien hacia la justicia, la igualdad económica y la competitividad internacional». El economista austríaco Sudha Shenoy respondió argumentando que los países con grandes sectores públicos han crecido más lentamente.

El economista Bryan Caplan ha señalado que Mises ha sido criticado por exagerar la fuerza de su argumento al describir el socialismo como «imposible» en lugar de como algo que necesitaría establecer instituciones fuera del mercado para lidiar con la ineficiencia.

Los críticos generalmente argumentan que la economía austriaca carece de rigor científico y rechaza los métodos científicos y el uso de datos empíricos para modelar el comportamiento económico. Algunos economistas describen la metodología austriaca como a priori o no empírica.

El economista Mark Blaug ha criticado la dependencia excesiva del individualismo metodológico, argumentando que descartaría todas las proposiciones macroeconómicas que no pueden reducirse a microeconómicas y, por lo tanto, rechazaría casi la totalidad de la macroeconomía convencional

El economista Thomas Mayer ha afirmado que los austriacos abogan por el rechazo del método científico que implica el desarrollo de teorías empíricamente falsables. Además, los economistas han desarrollado numerosos experimentos que obtienen información útil sobre las preferencias individuales.

Aunque el economista Leland Yeager simpatiza con la economía austriaca, rechaza muchas de las opiniones favoritas del grupo de austriacos misesianos, en particular «los detalles de su teoría del ciclo económico, el ultra subjetivismo en la teoría del valor y particularmente en la teoría de la tasa de interés, su insistencia sobre la causalidad unidireccional en lugar de la interdependencia general, y su afición por las cavilaciones metodológicas, las profundidades sin sentido y la gimnasia verbal».

El economista Paul A. Samuelson escribió en 1964 que la mayoría de los economistas creen que las conclusiones económicas a las que se llega por deducción lógica pura son limitadas y débiles. Según Samuelson y Caplan, la metodología deductiva de Mises también adoptada por Murray Rothbard y, en menor medida, por el estudiante de Mises, Israel Kirzner, no era suficiente en sí misma.

Conclusión

La teoría económica de la escuela austriaca está basada en la lógica verbal, la cual provee alivio frente a la confusión creada por las fórmulas de la economía tradicional. Hay considerables diferencias con otras escuelas, pero al proveer una única perspectiva en algunos de los temas económicos más complejos, la escuela austriaca se ha ganado un lugar permanente en el mundo complejo de la teoría económica.

Con información de Investopedia.

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