Historia

Qué fue la Tulipomanía, o la primera burbuja de la historia

Tulipomania campo de tulipanes en Holanda

La Tulipomania es la historia de la primera gran burbuja financiera, que tuvo lugar en el siglo XVII. Los inversores holandeses empezaron a comprar locamente tulipanes, llevando sus precios a niveles sin precedentes. El precio promedio de una sola flor excedió el ingreso anual de un trabajador calificado y costó más que algunas casas en ese momento. Los tulipanes se vendieron por más de 4000 florines, la moneda de los Países Bajos en ese momento.

Los precios de esta flor y sus semillas subieron masivamente debido a la especulación financiera. En los bares y mercados se vendían títulos de valor sobre la propiedad de cultivos de tulipanes, que luego eran renegociados a un precio mayor y llevando a que sus precios experimentaran un alza constante.

Tiempo después de la euforia inicial o fiebre de los tulipanes, se volvió claro que los inversores serían incapaces de adquirir más títulos de valores relacionados con los tulipanes. Los precios empezaron a caer y se volvió evidente que los títulos de valor sobre los tulipanes estaban sobrevalorados.

A medida que los precios colapsaron drásticamente en el transcurso de una semana, muchos poseedores de tulipanes se declararon en bancarrota al instante.

La Tulipomania (también conocida como tulip-mania) es un modelo para el ciclo general de una burbuja financiera: los inversores pierden el rastro de las expectativas racionales, los sesgos psicológicos conducen a un alza masiva en el precio de un activo o sector, un ciclo de retroalimentación positiva continúa inflar los precios, los inversores se dan cuenta de que simplemente están sosteniendo un tulipán por el que vendieron sus casas, los precios colapsan debido a una venta masiva y muchos quiebran.

Se observó un ciclo similar durante la burbuja puntocom de principios de la década de 2000 y la burbuja inmobiliaria que precedió a la crisis financiera mundial de 2008. Algunos economistas y analistas financieros sostienen que la era actual de la criptomoneda y sus altos precios podrían ser una burbuja similar.

Causas de la Burbuja de los tulipanes

Uno de los factores que ayudan a explicar la burbuja de los tulipanes o tulipomania es el éxito financiero que tuvo Holanda durante el Siglo XVII alrededor del mundo como potencia comercial en medio de las guerras mercantilista y la conquista de la India por parte de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. Un segundo factor que explica este fenómeno es la rareza de ciertos tipos de tulipán y su adopción por parte de las clases nobles como símbolo de riqueza y estatus social, lo que contribuyó a inflar los precios de esta flor.

Una enfermedad en las flores contribuyó a que las flores adquirieran tonalidades únicas y exóticas, lo cual aumentaba su valor debido a que entre más rara era la flor de tulipán, más cara se volvía.

Desarrollo de la crisis de la burbuja de los tulipanes

El tulipán es una flor procedente de Turquía, por aquel entonces el Imperio Otomano. La flor era un símbolo sagrado y adornaba los trajes de los reyes. La planta se introdujo en Holanda en el año 1559. La etimología de la palabra tulipán puede rastrearse en el francés turban, que a su vez procede del turco Tülbent, y del persa dulband, todos estos términos llegan a significar turbante.

En 1593, el botánico Carolus Clusius decidió tomar el cargo de profesor de botánica en Leiden, Holanda, a donde llevó una gran colección de bulbos de tulipán que crearon un gran interés y entusiasmo debido a la belleza de estas flores.

Carolus Clusius era muy celoso con su colección de tulipanes. Sin embargo, una noche un intruso llegó a su jardín y robó los bulbos de tulipán. El suelo de Holanda resultó ser idóneo para el cultivo de esta flor y rápidamente esta se extendió por todo el país.

Los tulipanes parecían ser inútiles, dado que florecían solamente dos veces al año, no tenían olor ni aplicaciones medicinales. Pero muchos jardineros holandeses los apreciaban por su belleza y los pintores los usaban como motivos para adornar las escenas de sus cuadros.

Los jardineros holandeses trataron de que las flores se mantuvieran de un solo color. Sin embargo surgieron variedades exóticas con mezclas de colores cada vez más raras, y estas eran bautizadas con el nombre de personajes ilustres de la sociedad holandesa. Rápidamente el precio de estas flores empezó a crecer a gran velocidad y los registros de ventas empezaron a crecer dando lugar a transacciones absurdas.

Se llegaron a vender casas y mansiones para poder adquirir lotes de tulipanes. En el 1623 un solo bulbo de tulipán podía llegar a costar 1000 florines, el equivalente a 10 salarios anuales de una persona promedio. A partir de 1630 la nación holandesa invirtió grandes recursos en los tulipanes y los beneficios de los mismos llegaron a ascender hasta el 500%.

El récord de venta de los tulipanes lo batió la flor Semper Augustus, un solo bulbo de esta flor llegó a venderse por 6000 florines.

Tulipán Semper Augustus

En 1635 llegaron a venderse 40 bulbos de tulipán por 100.000 florines. Para hacer una comparación, una tonelada de mantequilla podía costar 100 florines.

Hacia 1636 la peste bubónica mermó la población y la mano de obra, lo cual llevó a que los precios se incrementaran mucho más. Tal fue la fiebre en el mercado de los tulipanes que llegó a crearse un mercado de futuros, en el que se negociaban bulbos que aún no habían sido recolectados.

Final de la burbuja

El 5 de febrero de 1637, un lote de un millón de tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines. Esta fue la última gran venta de tulipanes de la historia. El 6 de febrero los kilos de bulbos no encontraban compradores, los precios comenzaron a caer en picado y no hubo manera de recuperar la inversión. Todas las personas vendían y nadie compraba.

Muchas personas se habían endeudado para comprar estas flores y ahora estas no valían nada. Pronto llegó la bancarrota que golpeó a todas las clases sociales y la economía holandesa entró en una crisis por cuenta de la especulación con este tipo de flores que jamás volvería a ver el auge que tuvo una vez.

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Lecciones de la burbuja de los tulipanes o tulipomanía

El estallido de esta burbuja nos lleva a recordar uno de los principios de la escuela de pensamiento austriaca que destaca que el valor de las cosas es subjetivo y está mediado no solamente por los costes de producción, la oferta y la demanda, sino también por la valoración que como sociedad e individuos le damos a un determinado activo. Claramente, el valor de este activo puede cambiar con el tiempo, por lo cual no existen las inversiones 100 por ciento seguras o libre de riesgos. En este sentido, los inversores veteranos diversifican sus inversiones y cuidan de forma muy cuidadosa donde ponen su dinero, eligiendo siempre activos que generen valor en el largo plazo.

Con información de investopedia.

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