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El populismo económico de Iván Duque

El populismo económico de Iván Duque

Este 2 de noviembre de 2019 en medio de un taller denominado Construyendo País en la ciudad de Armenia, una especie de foro en el que el presidente de la República de Colombia responde a las inquietudes y necesidades de las comunidades locales, Iván Duque, actual mandatario de Colombia, señaló que no comparte las tesis de analistas económicos que indican que debe aumentarse la edad para pensionarse  ni la de aumentar el porcentaje de cotización de los empleados para adquirir la pensión en Colombia.

“¡Que quede claro! Que yo tampoco acompaño esas propuestas, de algunos que dicen, que hay que aumentar la edad de jubilación. Yo no comparto esa tesis, porque nosotros queremos que las personas puedan tener una pensión digna en la edad que corresponde”, aseguró el mandatario, según el diario colombiano de negocios La República.

Crisis pensional sin respuestas

Sin embargo, el mandatario actual no ha dado indicaciones sobre cómo resolver la crisis pensional y qué ajustes tendrá el actual sistema de pensiones para que siga siendo sostenible. Es importante recalcar que la población colombiana envejece cada vez más rápido y la población en edad de trabajar ha disminuido de forma considerable y aún así también tenemos un fuerte desempleo, del 10.1% de la población apta para trabajar. De la misma manera el país enfrenta un déficit público del 2.7 por ciento del PIB, una deuda pública de casi el 50 por ciento del PIB y un déficit comercial de 6000 millones de dólares.  

En el contexto de las cifras expuestas se evidencia una crisis de las finanzas públicas de Colombia y de la economía en general. A esto se suma el hecho de que 27 por ciento de los colombianos vive bajo la línea de pobreza y la economía está creciendo a una tasa del 3.4 por ciento. Según las estimaciones oficiales la economía colombiana debería crecer a una tasa mínima del 5 por ciento anual para poder alcanzar los niveles de PIB per cápita de los países de la OECD en 20 años, algo que como vemos, no está sucediendo.

Población que envejece

En julio de 2009 el DANE reportó que la población colombiana sigue envejeciendo. Para el 2018 el 9.1% de los colombianos eran mayores de 65 años, y solamente el 8.4% de los colombianos eran niños entre los 0 y 5 años. El DANE explicó que el envejecimiento de la población colombiana se debe a la preferencia de las familias por tener menos hijos , así como de la entrada de las mujeres en el mercado laboral. Esta reducción de la fuerza laboral supone una amenaza grave para el sistema pensional, pues las personas están viviendo más tiempo y las personas que trabajan son cada vez menos debido a la baja tasa de fertilidad.

Con estas cifras a la mano el gobierno debería pensar en igualar la edad de pensiones entre hombres y mujeres como recomienda la OECD y aumentar la edad de pensión. Naturalmente se requerirá que las personas mayores adapten sus jornadas laborales a su capacidad física y mental. Pero se requerirá que sigan trabajando algún tiempo más si no se desea que la crisis pensional explote antes de que nos demos cuenta.  

Las declaraciones del presidente Duque de que no subirá la edad de pensión ni aumentará los aportes pensionales van contra toda la realidad económica y por ende pueden entenderse como afirmaciones populistas dirigidas a mantener su popularidad dentro de sus electores. Sin embargo, la necesidad de una reforma pensional que aborde estos temas es imperativa y no puede hacerse a un lado.  

Posición sobre el salario mínimo

Así mismo el presidente Iván Duque afirmó, en contra de las sugerencias de la OECD, que no disminuirá el salario para las personas menores de 25 años que apenas están ingresando al mercado laboral. Esta también es una declaración populista teniendo en cuenta el bajo nivel de productividad colombiana por trabajador. Si bien es innegable que bajar el salario a las personas más jóvenes no solo sería injusto, sino que también afectaría la capacidad de consumo de los hogares y reduciría la demanda agregada, el presidente de la república no ha trazado un plan concreto para evitar tener que llegar a esta situación.  

Acciones a tomar

Para poder mantener los salarios en el mismo nivel y luego subirlos, aumentando la confianza de los consumidores, es necesario que se impulsen reformas para mejorar la productividad nacional. Esto requiere:

1.Incentivar los procesos tecnológicos y científicos que permiten a las empresas crear productos con alto valor agregado, esto demanda que se invierta masivamente en la educación superior pública de calidad y en proyectos de investigación científica y tecnológica – Algo que el gobierno no está haciendo en el nivel que requiere el país.

2. Aumentar los impuestos a las grandes empresas y a las grandes rentas de capital, recaudando mayor dinero que pueda redistribuirse entre los estratos bajos de la población y empoderando su capacidad de consumo. – La actual reforma tributaria contradice este principio de progresividad y de hecho le otorga grandes exenciones fiscales a las grandes empresas.  

3. Mejorar la calidad de los sistemas de salud y poner impuestos más altos a los productos nocivos para la salud como las gaseosas, el licor, y el cigarrillo, así como una mayor inversión en tecnologías limpias que mantengan la calidad del aire en las ciudades. Estos pasos mejorarían la calidad de vida de las personas logrando que se mantengan más sanas y sean más productivas.  

4. Reducir la jornada laboral de los empleados, otorgándoles más espacios para disfrutar con sus familias, mejorando su calidad de vida a nivel físico y mental. Igual que en el anterior punto, esto mejoraría los niveles de productividad, manteniendo a los trabajadores más felices y motivados.

5. Defender la paz y establecer una lucha frontal contra la corrupción a nivel local, regional y nacional. La inestabilidad política y social ha demostrado ser un fantasma que aleja la inversión extranjera, por esto es imprescindible avanzar en el control del territorio con garantías jurídicas para el trabajo y castigar severamente a los políticos corruptos (alcaldes, gobernadores, concejales, diputados, funcionarios de otras dependencias) que despilfarran los recursos públicos y no los invierten en las necesidades sociales y de crecimiento económico del país. Respecto a este punto es importante recalcar que en los índices de Transparencia Internacional Colombia ocupa puestos aún muy bajos, por lo que el país es considerado altamente corrupto en las evaluaciones internacionales.

Concluyendo

Si no se abordan los problemas fiscales del país con una reforma tributaria integral y progresiva, una reforma pensional que termine con el desangre de las finanzas públicas, la lucha contra la corrupción, y si al mismo tiempo no se mejora la productividad local, las declaraciones del presidente Duque no son más que meras expresiones de populismo para intentar mantener su gobernabilidad y popularidad. La economía colombiana requiere más acciones y menos declaraciones de buenas intenciones.  

Con Información de La República. 

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