Economía Global

La nueva ruta de la seda. El plan de China para dominar el mundo

Una nueva ruta de la seda, que tal vez como el anillo único del señor de los anillos sea una ruta para gobernar a todos.

La Ruta de la Seda

Hace dos milenios Asia estaba conectada por medio de una red de caminos por medio de los cuales los bienes del comercio mundial eran transportados. A esta red de caminos se le llamó la Ruta de la Seda y se extendía desde China hasta la península arábiga, permitiendo que bienes como especias, materias primas, joyas, frutas, telas, ámbar, marfil, laca, porcelana, coral y manufacturas se llevaran de un lado al otro.

El nombre de esta ruta se debe al producto estrella de este camino: la seda, cuyo secreto de fabricación solo conocían los chinos y era guardado con extremo celo. Debido al hecho de que los romanos y los griegos quedaron maravillados con este material y se volvieron aficionados al mismo, especialmente las mujeres de la aristocracia. La seda era transportada por los partos, una tribu que se convirtió en un imperio en el siglo tercero antes de Cristo y que habitaban lo que hoy es Irán e Iraq, desde China hasta los confines del Imperio Romano.

Concretamente el término «Ruta de la seda» fue acuñado por el geógrafo Ferdinand Freiherr von Richthofen, quien escribió el libro Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda en 1877, observando precisamente la importancia de la ruta comercial y de la seda como producto estratégico para el crecimiento económico del Imperio Chino.

Historia de la primer ruta

La Ruta de la seda inicia con el imperio Kushán, formado por la tribu de los Yuezhi, un pueblo indoeuropeo asentado en lo que hoy es el Norte de India y China Occidental. Los Yuezhi buscaron potenciar el comercio con Occidente e iniciaron la construcción de una compleja red de caminos para conectar India con los pueblos europeos.

En el año 30 antes de Cristo, cuando Roma conquista Egipto, empieza un comercio a gran escala entre Occidente y China, potenciando las rutas construidas por los Yuenzhi.

Una leyenda en la historia medieval

La ruta de la seda continuó siendo usada por el imperio bizantino y luego desempeñó un importante papel para el imperio mongol.

El viajero y comerciante veneciano Marco Polo (1254 -1324) hizo que la memoria de esta ruta quedará inmersa en la cultura popular por medio de su obra Los Viajes de Marco Polo, en la que relata sus aventuras en Asia y su amistad con Kublai Kan, el rey del imperio mongol.

Cuando el imperio mongol se fragmenta, la ruta de la seda se empieza a desintegrar ya perder su influencia en el comercio internacional. Poco a poco las rutas marítimas van cobrando importancia y tras el descubrimiento de América Europa se centra en el comercio con el Nuevo Mundo.

En 1513 los europeos descubren el Océano Pacífico y la ruta de la seda pierde todo el valor que tenía para Europa.

La Nueva Ruta de la Seda

Tras la Guerra Civil China, iniciada en 1927 y finalizada en 1949, la China continental queda unificada por el Partido Comunista Chino que buscará la modernización siguiendo el modelo marxista, con programas de colectivizaciones, el Gran Salto Adelante y La Revolución cultural. Estos programas lograron que China se industrializara e impulsara notablemente su economía. Sin embargo no sería hasta 1978 cuando bajo el liderazgo de Deng Xiaoping y sus reformas de apertura a la economía liberal, que China empieza a experimentar un crecimiento sostenido a gran escala que se aceleraría en la década de los noventa y luego, de manera más notable aún, en los años 2000 con la integración de China a la Organización Mundial del Comercio.

Como resultado de este proceso China termina convirtiéndose en la segunda potencia económica mundial por PIB nominal para el 2010, superando a Japón, y en el 2014 se convierte en la primera economía mundial en términos de producto interno bruto por paridad de poder adquisitivo, lo cual significa que hoy China es la economía más grande en términos de bienes y servicios producidos.

China en el orden internacional contemporáneo

Todo estos logros de China se dieron por un arduo trabajo diseñado de forma estratégica por la élite política china durante décadas. Actualmente China busca consolidar el poder que ha alcanzado durante las décadas pasadas y para eso ha establecido un plan para abastecerse de materias primas y para expandir su comercio en Asia, Europa y el Pacífico, ese plan se denomina: La Nueva Ruta de La Seda.

One Belt One Road, como es mencionada esta ruta en inglés, empezó a concebirse desde el año 2013 por el presidente chino Xi Jinping, quien se ha convertido en el líder político más importante de la China comunista desde Mao Zedong.

La ruta busca restaurar el poder militar, económico y político de China, quien fuera, luego de la división del imperio romano, la gran potencia mundial. China perdió todo ese poder durante las guerras del opio, tras las consecuentes humillaciones de las colonias europeas, la invasión por parte de Japón, la caída del Imperio Chino en 1912 y el fracaso de la República China (1912-1949).

Los planes de China con la Nueva Ruta de la Seda

La Nueva Ruta de la seda incluye dos caminos esenciales: el primero es la ruta terrestre desde la ciudad china de Xian hasta Rotterdam, y el segundo es la ruta marítima desde Fuzhou hasta Venecia, Italia, y hasta Nairobi, Kenia.

El plan comprende grandes proyectos de infraestructura como puentes, puertos y carreteras para conectar Eurasia, Oriente Medio, Europa, África y China.

Por medio de estos caminos China quiere ampliar su capacidad de comerciar con el mundo y también establecer alianzas que le permitan tener una influencia geopolítica mayor, desplazando el Orden Internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial y los acuerdos económicos de Bretton Woods.

China afirma que su crecimiento es pacífico y que se basa en cinco pilares fundamentales de coexistencia pacífica: 1) respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial; (2) acuerdo mutuo de no agresión; (3) acuerdo mutuo de no intervención en los asuntos internos; (4) igualdad y el beneficio mutuo; (5) coexistencia pacífica.

Objetivos estratégicos de China

China no solo quiere restaurar su gran poder imperial, sino asegurar la existencia del Partido Comunista a futuro, legitimando su poder frente a la sociedad china. Para esto el Partido Comunista chino necesita:

1.Diversificar sus fuentes de ingresos por comercio, dejando de depender de Estados Unidos y las rutas comerciales del Pacífico (que están controladas en gran medida por EE.UU.).

2. Reactivar su economía, que se encuentra actualmente en un proceso de desaceleración, luego de varios años de crecimientos superiores al 10% del PIB.

3. Dar fin a la burbuja inmobiliaria interna y aliviar la gran deuda con la que ha financiado su crecimiento durante los últimos años.

4. Abastecerse de materias primas y energía para satisfacer la demanda de bienes a nivel doméstico.

5. Superar los desafíos medioambientales y consolidar los procesos tecnológicos de innovación de la Cuarta Revolución Industrial.

Los hechos sobre el terreno

En este empeño de construir una Nueva Ruta de la Seda China ha financiado grandes proyectos de infraestructura en países como Pakistán, Kirguistán, Grecia, Irán, India, Vietnam, Indonesia, Sri Lanka y Myanmar.

Estos proyectos han sido financiados por el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, que busca reemplazar a instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Y en este empeño muchos países han contraído grandes deudas con China con la esperanza de atraer inversión china a su país y mejorar su competitividad. Sin embargo, el gran ganador de todos estos acuerdos y préstamos es China, no las naciones hacia las cuales está dirigida la Nueva Ruta de la Seda.

Finalmente, el Barcelona Centre For International Affairs destaca en un estudio que la gran meta de China en este proyecto es transformar el orden económico y geopolítico internacional, dando forma al siglo XXI, como el siglo euroasiático, en el que China se transforma en la gran hegemonía global y narra una nueva historia global, dando fin al paradigma liberal surgido tras la revolución francesa y al dominio estadounidense – iniciado tras la segunda guerra mundial.

La Gran pregunta

Hoy la Gran pregunta es si China logrará su cometido (Hacer de la Nueva Ruta de la Seda un éxito) en medio de un proceso de desaceleración económica, de tensiones políticas crecientes con Hong Kong, su incapacidad para dejar de depender tanto de la deuda y las tensiones comerciales con Estados Unidos por la guerra comercial que ha emprendido Donald Trump.

Las tendencias actuales nos indican que sí. El Partido Comunista sabe de sobra que su legitimidad política descansa no solo sobre el control ciudadano, sino sobre su capacidad de proveer un alto grado de bienestar económico a la población. Tácitamente existe un pacto entre el pueblo chino y las élites: el pueblo renuncia a la democracia y a la participación política, y a cambio las élites garantizan el buen funcionamiento de la economía y un bienestar mínimo para todos.

Por esto China está emprendiendo reformas económicas que tienden a poner el acento del crecimiento económico en la demanda interna y a facilitar la inversión tecnológica para asegurarse no solo el crecimiento económico, sino también el liderazgo mundial en ciencia y tecnología, especialmente en áreas como el internet de las cosas y la red 5G, una tecnología es líder indiscutible a nivel mundial por medio de la empresa Huawei.

Por otra parte China, a pesar de que ha dejado caer su moneda en días recientes, quiere asegurar el valor de su moneda en unos mínimos básicos para poder atraer inversiones y bienes necesarios para su crecimiento.

Con información de CIDOB

3 Comments

¿Quieres dar tu opinión sobre este artículo?

Síguenos en Redes Sociales

Copyright © 2019 | Muy Financiero. Diseñado por MVP Themes.

To Top