Economía Global

¿Cuál es el problema entre Hong Kong y China?

Hong Kong

Recientemente Hong Kong ha sido noticia mundial por una serie de protestas que se dirigen a evitar que el legislativo de Hong Kong apruebe una ley que permitiría la extradición de ciudadanos de esta provincia a China continental. ¿Qué es lo que hay detrás de todo esto? ¿Hong Kong está defendiendo el modelo de «una nación – dos sistemas», por medio del cual podían seguir siendo un espacio democrático luego de que Inglaterra cediera su soberanía sobre esta región a Beijing? ¿Hay algo más?

En este espacio trataremos de entender el conflicto político y económico que subyace en el fondo de las protestas y cómo se puede ser el futuro de esta región.

Lea: La fiebre del oro está llenando los mercados con «oro sucio»

El problema de Hong Kong visto por dos analistas independientes

Desde que China ganó de nuevo la soberanía sobre Hong Kong, el 1 de Julio de 1997, la ciudad ha prosperado económicamente, pero se ha vuelto más difícil a nivel político.

Ahora, una de las ciudades más ricas del mundo se encuentra envuelta en protestas, con un aeropuerto paralizado, y en ocasiones manifestaciones que se han vuelto violentas. Lejos de ser un problema exclusivamente chino y político, el actual caos debe ser visto como una alerta para los sistemas capitalistas cuando fallan al momento de combatir la desigualdad económica.

En tiempos de crisis, es fácil que las emociones se lleven a la razón por delante, y que las narrativas dramáticas y engañosas tomen un arraigo más profundo entre la opinión. Esta tendencia ha sido ejemplificada por el reporte mediático que estructura el levantamiento de Hong Kong como un choque entre dos culturas, simbolizando la lucha entre el autoritarismo y la democracia. Precisamente esta referencia es en la que ha caído el legislador de Hong Kong, Fernando Cheung, afirmando que esta protesta es una «lucha entre dos civilizaciones».

Lea: Qué fue el Plan Marshall y cuál fue su impacto económico

Tales narrativas frecuentemente tratan a la democracia como sinónimo de «bienestar» – una caracterización que no está basada en los hechos. Como el politólogo Francis Fukuyama lo señaló, los gobiernos centralizados y autoritarios pueden entregar mejores resultados económicos que los gobiernos descentralizados y democráticos. Para mostrar dos sencillos ejemplos podemos ver Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet y el régimen de Singapur. Es también importante señalar que funcionarios como el legislador Fernando Cheung son libres de criticar al gobierno chino en el escenario internacional.

Aquellos que piensan que China recurrirá a una represión violenta para acabar con las protestas olvidar el dictado de Sun Tzu, según el cual ganar las guerras sin dar batallas era «la habilidad más importante». China es bien consciente de que si Hong Kong se convierte en un campo de batalla político e ideológico, la paz y la prosperidad sufrirán tanto en la ciudad de Hong Kong como en China continental. Dado esto, China es consciente de la necesidad de mantener el acuerdo de «Un país, dos sistemas», la base sobre la cual ganó la soberanía de la isla en 1997.

Lo que China no está dispuesta a hacer es considerar la independencia de la ciudad. Como un padre tratando de lidiar con hijo frustrado, China ve la actual agitación como un asunto de familia que debe ser resuelto internamente. Los llamados de algunos ciudadanos de Hong Kong a Estados Unidos y al Reino Unido para intervenir, no solamente no ayudan, sino que fallan en ver la larga y destructiva estela que han dejado las intervenciones lideradas por Estados Unidos en pro de la democracia tanto en Medio Oriente como en Centroamérica.

La realidad es que Hong Kong está operando como un experimento vivo de cómo el Estado de Derecho y la democracia electoral funcionan dentro del contexto chino. La ciudad ha obtenido el puesto número 16 en el Proyecto de Justicia Mundial que elabora el índice del Estado de derecho, justo por detrás de Japón y por delante de Francia, España e Italia. Esto significa que Hong Kong de hecho goza de mucha más democracia e independencia que muchos países occidentales independientes y con democracias reconocidas. En esta democracia electoral, Hong Kong aún tiene desafíos que poco tienen que ver con lo que ocurre en Beijing y con los planes de Xi Jinping.

Un factor poderoso, pero frecuentemente ignorado, que está detrás de las frustraciones en Hong Kong es la desigualdad. El índice Gini de desigualdad, donde cero representa igualdad máxima, y uno representa máxima desigualdad, en Hong Kong llega ahora a 0.539, su nivel más alto desde hace 45 años. Por comparación, la nación más desigual de los países desarrollados es Estados Unidos, con un índice gini de 0.411.

Esta desigualdad es más fuertemente marcada en aspectos como la vivienda. El espacio residencial por persona en Hong Kong es solamente 16 metros cuadrados, en comparación con los 36 metros cuadrados de Shanghai. No obstante, cerca del 45% de los residentes de Hong Kong viven en áreas rentadas por el Estado o subsidiadas, mientras que 90% de los hogares chinos poseen al menos una casa.

A pesar de tener unas reservas fiscales de 1.2 trillones de dólares hongkoneses (147.000 millones de dólares americanos), el gobierno autónomo de Hong Kong ha fallado al momento de enfrentar la desigualdad, precisamente por sus políticas electorales, en las cuales los manifestantes están tan comprometidos. El Consejo Legislativo de la Ciudad – cuyos miembros son elegidos por medio de un proceso complicado a través de la representación proporcional – es muy dividido política e ideológicamente como para alcanzar consensos importantes.

Incapaz de tomar medidas duras para vencer a los intereses privados existentes, como hace el gobierno de China, el consejo es vulnerable a la influencia de los desarrolladores de construcción que se han mostrado entusiastas al bloquear medidas que podrían bajar los precios de las viviendas y potenciar la construcción de áreas residenciales financiadas por el Estado.

Algunas compañías han acaparado montos importantes de tierras rurales sin usar, directamente o por medio de compañías fantasma, precisamente para evitar una mayor oferta en el mercado.

Lea: China sonríe al enfrentar la guerra comercial

Los manifestantes de Hong Kong creen que ellos no han sido escuchados. Pero realmente no han sido escuchados por sus propias élites, no por el gobierno de China. Los líderes de Hong Kong han perdido el toque con la gente común, de modo que el movimiento de protesta los ha tomado por sorpresa, a pesar de las señales emitidas en las redes sociales y en la prensa (aunque opositora) libre.

Esto significa, que más allá de enfrentar los problemas concretos como los precios de la vivienda, Hong Kong tendrá que reabrir sus canales de comunicación entre el público y los políticos. Esto no será fácil, y menos cuando el movimiento de protestas carece de líderes visibles. Pero algún tipo de consenso necesita ser alcanzado con el fin de asegurar la legitimidad del gobierno local, mientras que las reformas necesarias pueden ser implementadas.

Tomará tiempo para que Hong Kong se recupere de estos meses de agitación. Pero toda China, desde Beijing hasta Hong Kong, sabe que no hay soluciones rápidas para batallas decisivas. El progreso es una serie de pasos pequeños sin un final a la vista, muchos de los cuales deben ser dados en condiciones difíciles. La única manera de tener éxito es con humildad, paciencia, sabiduría y un sentido de un destino compartido.

La anterior fue la perspectiva expresada por Andrew Sheng y Xiao Geng en Project Syndicate.

Nuestra opinión

Desde Muy Financiero compartimos esta visión, el problema no es esencialmente político, sino que corresponde a problemas económicos y políticos internos. A pesar de que Hong Kong tienen un PIB per cápita más alto que China continental, la economía de Hong Kong cada vez pesa menos en el conjunto de la economía china, lo cual no deja espacio para teorías de control político como la que veremos en un momento.

Es bastante claro que con una riqueza mayor per cápita que China y con la incapacidad de los ciudadanos de Hong Kong de tener acceso a vivienda en condiciones asequible, los ciudadanos de la isla tengan razones para estar enojados.

Aunque no es de todo descartable, que teniendo un nivel de vida mayor que China continental y percibiéndose a sí mismos como «diferentes», los ciudadanos de Hong Kong vean a China como una amenaza autoritaria a su estilo de vida, aunque este sería un factor complementario de la explicación y no la única ni la principal sobre el actual movimiento de protestas.

Otra visión

A diferencia de la visión expresada por Andrew Sheng y Xiao Geng en Project Syndicate, existen otras narrativas que sí ven al actual movimiento de protestas como una batalla de los ciudadanos de Hong Kong por su independencia en medio del ascenso de una China autoritaria que podría transformar para siempre el escenario político internacional y marcar el final de la era democrática que trajo consigo la ilustración liberal de la Revolución Francesa.

Esta perspectiva es ilustrada en el siguiente vídeo de la Academia de Enseñanza en línea Platzi.

¿Y tú qué piensas? ¿Cuál crees que es el problema que enfrenta Hong Kong? ¿China? ¿La desigualdad? ¿Una mezcla de estos dos factores? Déjanos conocer tu perspectiva en la sección de comentarios.

Click to comment

¿Quieres dar tu opinión sobre este artículo?

Síguenos en Redes Sociales

Copyright © 2019 | Muy Financiero. Diseñado por MVP Themes.

To Top