Economía Global

La evasión tributaria de las empresas se roba el futuro de los jóvenes.

evasión de impuestos

Este Lunes 7 de octubre de 2019 el economista Joseph Stiglitz lanzó una dura crítica contra las multinacionales en su columna de Project Syndicate. Stiglitz, quien es bien conocido por su postura crítica frente a los economistas neoclásicos y a la economía de goteo hacia abajo que han promovido políticos como Donald Trump y los presidentes latinoamericanos de derecha, detalla que las evasiones impositivas de las grandes corporaciones le están costando a la economía mundial al menos 500.000 millones de dólares, según cifras del Fondo Monetario Internacional.

No conformes con los regalos tributarios que reciben de los estados, en forma de exenciones tributarias, las empresas multinacionales diseñan sistemas sofisticados de transferencias de costos y regalías entre sus filiales de distintos países para evitar pagar los impuestos que deberían.

Un ejemplo que cita el economista Joseph Stiglitz es Starbucks, empresa que paga muy pocos impuestos en el Reino Unido, esto debido a que genera «muy pocas ganancias» allí. Sin embargo es un hecho bastante conocido que Starbucks ha trabajado por expandirse en este país. Si está generando ganancias muy bajas ¿Por qué molestarse en abrir más franquicias? La respuesta a esto es que Starbucks realiza un juego con su contabilidad, registrando como gastos o costos, los pagos que sus filiales en el Reino Unido hacen a sus filiales americanas en términos de regalías, derechos de propiedad intelectual y cuotas de franquicias. Sin embargo, estos supuestos costos son en realidad ganancias que la empresa se paga a sí misma, pero que en términos de impuestos evade de manera muy creativa.

La evasión de impuestos por parte de las grandes empresas se suma así a los bajos impuestos que estas ya están pagan en sus respectivos países de operación. ¿Cómo pueden justificar las naciones los recortes impositivos a las empresas mientras se quedan sin recursos para adelantar planes de inversión social y desarrollo de infraestructura, inversión en ciencia y tecnología? La respuesta tradicional por parte de los «tecnócratas» que asesoran a los gobiernos en términos de política fiscal es que los bajos impuestos a las empresas animan a las grandes corporaciones a invertir en sus países.

Sin embargo, la realidad es que esta situación deja a los estados sin los recursos necesarios para enfrentar desafíos importantes como el cambio climático, la desigualdad, el lento crecimiento, la poca infraestructura pública, entre otros- desafíos que no pueden ser enfrentados si los gobiernos no se encuentran bien financiados.

Las organizaciones multilaterales como la OCDE, el club de los países más desarrollados del planeta, son conscientes de las consecuencias de la evasión fiscal y de cómo este problema le quita los recursos necesarios a las siguientes generaciones. Sin embargo, es muy poco lo que hasta el momento estas entidades han podido hacer frente a la evasión fiscal. Mientras que empresas como Apple, Starbucks, Netflix, Amazon y General Motors registran grandes ganancias a nivel internacional, en los países donde operan, producen y venden, terminan pagando muy bajos impuestos, tanto por causa de la evasión fiscal como por las deducciones impositivas que se pueden hacer por la transferencias de costos entre filiales y como por los ya bajos impuestos existentes.

En su columna de Project-Syndicate, Joseph Stiglitz indica que 60 de las 500 compañías más grandes de Estados Unidos generan conjuntamente rendimientos internacionales de más de 80.000 millones de dólares. De estas ganancias un 40% es transferido a paraísos fiscales. La conclusión de esto, es que esta tendencia devastadora está teniendo un impacto muy negativo en la recolección de impuestos de las naciones y está acabando con el sentido de justicia entre los ciudadanos del común.

Desde la crisis financiera de 2008 muchas naciones empezaron a pensar en cambiar sus sistemas tributarios para que estos fueran más justos y aliviar la horrible situación financiera en la que estas mismas naciones se encontraban. Uno de los mayores esfuerzos proviene de parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, entidad que ha buscado estructurar un sistema impositivo denominado Lucha contra la Erosión de la base impositiva y traslado de ganancias (BEPS por sus siglas en inglés). Para lograr tener éxito en este esfuerzo la OCDE quiere elaborar una estructura de colaboración entre las naciones para evitar la evasión fiscal.

La OCDE estima que la evasión fiscal a nivel internacional le está costando a los estados entre un 4 y un 10% de los impuestos que recolecta sobre las empresas. En este contexto, las naciones deben dejar de competir entre sí para ver cuál tiene los impuestos más bajos a las grandes corporaciones y atrae más capital extranjero. Esta situación solo genera una competencia hacia la baja, en la que las naciones cada vez reciben menos pagos por parte de las grandes corporaciones.

Desde el 2008 la OCDE y el G20 han empezado a trabajar en un conjunto de medidas para evitar la evasión de impuestos por parte de las grandes corporaciones. Entre estas medidas se incluyen los acuerdos de cooperación entre naciones para monitorear donde las multinacionales están pagando sus impuestos y cómo están mostrando sus hojas de balances a los estados. En el 2008 existían 40 acuerdos internacionales de cooperación e intercambio de información, hoy existen más de 5000 acuerdos.

Aparte del intercambio de la información entre naciones la OCDE está de acuerdo en qué se necesita un impuesto mínimo global para combatir la evasión de impuestos. 125 naciones se han unido a la iniciativa de la OCDE y se han recuperado más de 90.000 millones de dólares en impuestos que no eran pagados por las corporaciones, así mismo también esto ha llevado al cierre de una gran cantidad de cuentas en paraísos fiscales.

A pesar de todas estas buenas noticias, en el análisis presentado por el economista Joseph Stiglitz en su columna de Project Syndicate no pone ante una cruda realidad: Los esfuerzos hechos hasta ahora no son suficientes. Específicamente el economista americano señala que: «En tanto, la OCDE está próxima a publicar una propuesta importante que puede llevar el marco actual un poco en esa dirección. Pero si lo que se dice de su contenido es correcto, todavía no será suficiente. De adoptarse, a la mayor parte de los ingresos de las corporaciones se les seguirá aplicando el sistema de precios de transferencia, con una fórmula para la asignación de un “remanente” (residual). El argumento para esta división no está claro (como mucho, es la consagración del gradualismo por parte de la OCDE). «

El actual sistema sigue permitiendo que haya deducciones a las empresas por sus inversiones en capital y empleo. De esta manera se permite que las empresas reporten menos ganancias que las que realmente obtienen y por lo tanto paguen menos impuestos.

El mismo Joseph Stiglitz ha estado trabajando en una Comisión para la reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional y señala que: propone un impuesto corporativo internacional del 25% sobre los ingresos, se deben realizar mayores esfuerzos para evitar la evasión impositiva internacional y que los actuales esfuerzos por parte de la OCDE dejan mucho en el camino por lograr, ya que las corporaciones multinacionales – por medio de la evasión fiscal – le están quitando grandes recursos a los estados para luchar contra la pobreza y la desigualdad, robándole el futuro a los jóvenes-.

Lee más: Qué es el PIB – Conceptos de economía.

Para una visión más completa de la Comisión para la Reforma a la Fiscalidad Corporativa Internacional y su último informa puedes visitar el siguiente enlace: Informe CRFCI.

Resumiendo

La globalización ha sido criticada por las razones erróneas. No es el libre comercio el que le está quitando competitividad a ciertas naciones, sino un sistema internacional de impuestos diferenciado que permite a las corporaciones operar y pagar impuestos únicamente donde estos son más bajos y reportar muy bajas ganancias donde los impuesto son más altos. Así, la globalización y el libre movimiento internacional de capitales resulta en un fenómeno por medio del cual las grandes ganancias son salvaguardadas por las empresas donde más les conviene.

Romper con este esquema perverso de tributación es clave para que la comunidad internacional pueda hacer frente a sus desafíos humanitarios más urgentes y graves.

Con información de Project Syndicate.

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