Economía Global

¿La deuda con el FMI es la culpable de las crisis en Argentina y Ecuador?

Protestas contra el FMI

Activistas contra las deudas han acusado al Fondo Monetario Internacional de animar los préstamos temerarios al extender 93.000 millones de dólares (75.000 millones de libras esterlinas) en préstamos a 18 países que tienen problemas financieros, sin un programa de reestructuración de las deudas primero.

En la medida en que se acerca la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, la próxima semana en Washington, la organización Jubilee Debt Campaign (JDC) afirmó que el FMI rompía sus propias reglas al proveer apoyo financiero sin antes asegurar que la carga de la deuda fuese sostenible.

Un peligro moral

La JDC dice que el FMI estaba creando un peligro moral porque los prestamistas sabían que ellos serían rescatados sin importar cuán riesgosos sus préstamos podrían ser.

La sostenibilidad de la deuda ha llegado al punto de mira durante el año pasado después de que el FMI hiciera un préstamo controversial por una cifra récord de 56.000 millones de dólares a Argentina, incluso aunque sus pagos anuales de deuda excedían los propios límites del Fondo. El FMI dijo que Argentina, la tercera economía más grande de Latinoamérica, era un caso especial.

Pero la JDC dice que Argentina simplemente es el ejemplo más agudo de un problema más amplio, ya que el FMI ha animado préstamos temerarios a otros 17 países: Afganistán, Angola, Camerún, La República Centroafricana, Chad, Ecuador, Egipto, Ghana, Jordania, Mauritania, Mongolia, Pakistán, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Sri Lanka, Túnez y Ucrania. El grupo de campaña afirma que las agencias calificadoras de riesgo han calificado la deuda de países como Egipto, Ecuador y Pakistán como de alto riesgo.

El FMI contradice sus propias políticas

Sarah-Jayne Clifton, directora de Jubilee Debt Campaign, dijo: “El FMI tiene una política de no prestar en medio de una situación de deuda insostenible, pero estamos viendo justo ahora una ruptura de esta política mucho más frecuentemente, rescatando por tanto a prestamistas temerarios. Esto crea un peligro moral en el sistema de deudas soberanas. Los prestamistas y los prestatarios son conjuntamente responsables de asegurar que la crisis de la deuda sea prevenida.

Al rescatar de modo constante a países endeudados y en crisis sin requerir una reestructuración de la deuda, el FMI está colocando la carga de la crisis completamente en los hombros de los ciudadanos del país deudor, dejando a los prestamistas fuera de peligro y asegurando que el ciclo de las crisis de la deuda continúe.”

El FMI se defiende de las críticas

El Fondo Monetario Internacional defendió sus políticas. Un vocero de la organización dijo: “La metodología usada por la organización Jubilee Debt es defectuosa, comenzando con el titular engañoso de 93.000 millones de dólares. Más de la mitad de este monto es para un solo programa – Argentina- el cual presenta circunstancias únicas.

“La reclamación de que el FMI rompe sus propias reglas es falsa. Tenemos guías claras acerca de no prestar en situaciones de deuda insostenible y todos nuestros programas requieren la aprobación de la junta directiva del FMI, la cual representa 189 países”.

¿Políticas mal diseñadas en el FMI?

“EL reporte de Jubilee Debt Campaign también muestra una falta de entendimiento de las políticas de préstamos del FMI. Nuestra decisión de prestar a países no está simplemente basada en umbrales numéricos, sino en un análisis comprehensivo sobre la sostenibilidad de la deuda y de las políticas necesarias para enfrentar los desbalances económicos y la carga de la deuda.”

La Jubilee Debt Campaign dice que su argumento es que el FMI debería haber requerido una reestructuración de la deuda antes de acordar un préstamo a Argentina, con base en el hecho de que el país estaba ahora pensando en reestructurar su deuda, un año después. “El FMI tiene una política de no prestar dentro de situaciones de deuda insostenible, y hemos observado 18 casos donde ellos están haciendo justamente lo contrario”, afirmó la representante de Jubilee Debt Campaign.

El préstamo del FMI del año pasado a Argentina llegó dos años después de que el país aceptara pagar una proporción de las deudas pendientes de su bancarrota en el 2002, las cuales quedaron en un monto de 82.000 millones de dólares por pagar.

El acuerdo con un grupo de fondos de cobertura “buitres” liderados por el Paul Elliot Singer de Elliot Management llevó a Argentina 4.6 mil millones de dólares. Este movimiento era esperado para limpiar el camino para que Argentina pudiera acceder a los mercados internacionales después de ser excluida de estos por 14 años, pero la recuperación de las finanzas de Argentina falló en materializarse y el país fue rápidamente forzado de nuevo a estar al borde de la bancarrota.

Como parte del acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional, Argentina acordó reducir su déficit fiscal al 1.3% del PIB este año, por debajo del 2.2% del 2018, y tener un presupuesto balanceado para el 2020. Sin embargo, las preocupaciones sobre las elecciones generales en el país austral para este mes de octubre, llevan a pensar que el actual presidente será derrotado por el populista Alberto Fernández y su fórmula vicepresidencial Cristina de Kirchner. Este escenario electoral ha disparado una huida de los inversores y a enviado los retornos de la tasa de interés de Argentina, negociada públicamente, a niveles históricamente altos.

Rescates que empeoran la situación

Las críticas al papel del Fondo Monetario Internacional y su política de préstamos, así como sus demandas a los países que son objetos de estos rescates, se evidencian especialmente en políticas de austeridad fiscal que han minado el crecimiento y la recuperación económica. El caso del rescate financiero a Grecia es el más representativo de esta situación.

Para el caso de Suramérica vemos como Ecuador también está luchando por seguir las recomendaciones del FMI, reduciendo su gasto público y su déficit fiscal, luego de que el país aceptará un rescate financiero por parte de la entidad de 4.200 millones de dólares.

Para poder alcanzar las metas de déficit público exigidas por el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, el gobierno de Ecuador ha lanzado una serie de reformas económicas entre las que se cuenta la eliminación de subsidios a combustibles como la gasolina y el diésel. Esta reforma, en concreto, ha disparado una serie de protestas contra el gobierno y que amenazan con la convocatoria a elecciones anticipadas o a una gran desestabilización del país, lo cual deja a la nación ecuatoriana en una situación difícil y de incertidumbre frente a los mercados internacionales. En este contexto no solo se prevé que Ecuador encuentre dificultades para financiarse en los mercados, sino que los empresarios e inversionistas extranjeros dejen de invertir en esta nación debido a la agitación política.

Con los casos vistos podemos hacernos una idea del papel que el FMI ha desempeñado en los casos de crisis de deuda. El actual candidato argentino a la presidencia, Alberto Fernández, ha señalado que se deberá buscar una reestructuración de la deuda argentina con el FMI, evitando así golpear el crecimiento de la nación y la defensa exclusiva y única de los intereses de los prestamistas.

Con información de The Guardian.  

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