Economía Global

¿Hacia una crisis económica generalizada en América Latina?

Protestas en México contra AMLO

El 5 de mayo de 2019 se presentó una protesta en Ciudad de México, donde al menos 15000 personas se reunieron en la denominada #MachaDelSilencio para pedir la renuncia del presidente en ejercicio, Andrés Manuel López Obrador, por su incapacidad para enfrentar los problemas económicos, la grave situación de inseguridad y la censura de la prensa libre.

Como ya habíamos señalado en Muy Financiero, el presidente mexicano no se destaca especialmente por el cumplimiento de sus promesas de prosperidad y reforma económica. De hecho, López Obrador ha continuado con el mismo estilo de gobiernos de sus antecesores, a pesar de que estos se han manifestado en su contra, otorgando contratos públicos a amigos del gobierno y defendiendo los intereses de las élites tradicionales. De la misma manera el presidente mexicano no ha hecho mucho por diversificar la economía nacional y parece estar apostando a seguir dependiendo de la economía del norte (Estados Unidos), país al que satisface a pedido, cada vez que el presidente Donald Trump habla de las políticas migratorias.

En este escenario de inestabilidad política y económica México no está solo. Los países latinoamericanos parecen estar al borde de una crisis generalizada derivada de múltiples factores, tanto internos como externos.

Entre los países con mayores riesgos de inestabilidad se encuentran Venezuela y Argentina. Venezuela se ha visto golpeada por una recesión económica muy fuerte, incluso antes de que aparecieran signos de una posible recesión en la economía internacional. Esta crisis ha dejado 4 millones de migrantes que escapan de la hiperinflación, el autoritarismo del régimen de Nicolás Maduro y sus políticas ineficientes que llevan a la nación a depender de un solo activo para sobrevivir: el petróleo. En este contexto la economía venezolana podría ser golpeada con más dureza si los precios del petróleo bajan más debido a la desaceleración de China y a una menor demanda internacional, esto podría significar que la cifra de migrantes llegue hasta las 6 millones de personas.

Por su parte Argentina está enfrentando una grave inflación, que alcanza el 54% en lo que va del 2019, esto debido principalmente a las medidas extremas de austeridad impuestas por el presidente Mauricio Macri en medio de una economía que se encuentra de facto dolarizada, por lo cual el precio del peso argentino a perdido cerca del 30% de su valor desde las elecciones primarias de agosto de este año y en las que resultó vencedor el peronista Alberto Fernández. Así mismo Argentina se ha visto golpeada por un descenso en los precios de la soya, que se encuentran hoy a un 50% menos que de su precio pico en en 2012.

Por otra parte el gobierno Argentino también ha encontrado serias dificultades para asegurar el rescate del Fondo Monetario Internacional, dado el actual escenario de incertidumbre política por el cual atraviesa este país.

En Centroamérica las cosas no son más fáciles. Tres países, Honduras, Guatemala y el Salvador, enfrentan altos niveles de violencia y corrupción, con la población escapando en bandada hacia Estados Unidos, esperando no ser víctima de la repatriación por causa de las políticas anti-inmigración. Muchas de las personas que viven en estos países dependen de las remesas que les envían sus familiares en Estados Unidos. Si la política migratoria se endurece, es probable que se vea una caída en la llegada de remesas así como un aumento de la violencia.

Las dos economías más grandes

México y Brasil, siendo las dos economías más grandes de latinoamérica, pueden tener líderes políticos con ideologías opuestas, pero tanto como Andrés Manuel Lopéz Obrador como Jair Bolsonaro han demostrado ser líderes con propensión al autoritarismo, al populismo y a un escaso respeto por las instituciones, al tiempo que carecen de una estrategia comprehensiva para sacar a sus economías adelante y enfrentar una recesión global derivada de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Estados Unidos es principal socio comercial de México y China es el principal socio comercial de Brasil, en este sentido si Donald Trump y Xi Jinping no son capaces de encontrar una solución eficiente a la guerra comercial, serán estas dos naciones, México y Brasil, las que se vean más afectadas.

Brasil, por su parte no se recupera de la recesión que se alargó desde el 2016 a 2018, que coincidió con la desaceleración económica de China y la inestabilidad política del país luego de las consecuencias del impeachment contra Dilma Rousseff y el arresto del ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El Fondo Monetario Internacional prevé que el crecimiento de Brasil para el 2019 será menor al 1%.

En esta misma dirección de inestabilidad política se observa el desafío del presidente Jair Bolsonaro al G7, al decidir no aceptar las ayudas para enfrentar la deforestación y los incendios de la Amazonía. También se encuentran en este contexto las declaraciones de Carlos Bolsonaro, hijo del presidente, quien afirmó que los cambios que necesita Brasil «no se pueden lograr en democracia».

Para el caso de México se observa que la economía sigue estancada, permaneciendo cerca del 0%, y con una fuerte amenaza de recesión. El presidente López Obrador ha mostrado ser también propenso a tomar posiciones de corte autoritario y sus programas sociales, que dependen de una política fiscal estable que cuenta con un crecimiento económico nacional y una mayor demanda de bienes por parte de Estados Unidos, pueden verse amenazados por una recesión en el vecino del Norte.

Dentro de los problemas estructurales de Latinoamérica encontramos los siguientes:

Un lento crecimiento económico.

La pobreza y la desigualdad.

La inestabilidad política y la corrupción (Es importante recordar el escándalo de la empresa brasileña Odebrecht que se vio envuelta en casos serios de corrupción tanto en Brasil como Colombia y Perú).

La delincuencia y la violencia, que son endémicas en casi todos los países de latinoamérica (Con menciones especiales para México por la guerra contra el narcotráfico, la delincuencia en Caracas, y el conflicto armado en Colombia).

Una encuesta de Gallup en el 2018 mostró que un tercio de todos los latinoamericanos estarían dispuestos a emigrar si tuvieran la oportunidad. Esta disposición, sin duda alguna, refleja en gran medida el sentimiento de los latinoamericanos respecto al estado de sus economías.

El 2019 en comparación con la crisis económica de 2008

Si hay algo que destacar en este momento es que la situación económica actual es mucho menos favorable que en el período del 2001 a 2008, cuando América Latina experimentó una amplia expansión debido a la alta demanda de materias primas por parte de China, que en aquel entonces crecía en promedio al 10%, a tasas anualizadas. Hoy la situación es bastante diferente, la economía china crece apenas al 6%, y en caso de una recesión las herramientas de política monetaria por parte de Estados Unidos y la Unión Europea serían limitadas, ya que en ambos lados del Atlántico, las tasas de interés ya se encuentran en mínimos históricos, por lo que los bancos centrales tendrían muy poco espacio para estimular a la economía.

Factores adicionales de riesgo

Como factores adicionales de riesgo a nivel internacional se destaca el hecho de que Estados Unidos tiene a Donald Trump, y allí precisamente no se ha favorecido el consumo de las clases media y baja, sino que se ha propiciado el defender las ganancias del sector corporativo. En este escenario, mayores tarifas sobre los bienes importados desde China afectarían gravemente el consumo y la demanda agregada en Estados Unidos. Como habíamos señalado, una desaceleración de Estados Unidos afectaría especialmente a sus principales socios comerciales en la región, entre los que se encuentran México y Colombia.

Al mismo tiempo China tiene problemas políticos internos por solucionar que podrían afectar su economía y la demanda de bienes de regiones como Latinoamérica. Como factores específicos tenemos las protestas en Hong Kong y las crecientes tensiones en Tibet, en Taiwán y en la región oriental donde predomina la etnia musulmana Uigur.

Para el caso de Europa se tienen los problemas, todavía sin resolver, del Brexit, el creciente sentimiento de xenofobia, nacionalismo y euroescepticismo que podrían causar tensión política y económica.

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Pese a todo lo anterior, las soluciones políticas siempre son posibles. Es valioso recordar que la política es el arte de lo posible, y en este contexto China y Estados Unidos tienen un liderazgo que no pueden dejar de lado. Es vital que traten de dar soluciones, al menos parciales, a la actual guerra comercial. Del mismo modo los países de la Unión Europea deben estar listos para fomentar el comercio y la cooperación internacional con sus socios latinoamericanos y de otras partes del mundo. Un mundo más integrado y globalizado, en el que el intercambio de bienes y servicios sea más competitivo y tenga reglas de juego más justas, será clave para que los países en vías de desarrollo – como los de latinoamérica- puedan hacer frente y resistir a una eventual recesión.

Con información del New York Times.

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