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4 Errores de lenguaje corporal que matan tus oportunidades de negocios

Lenguaje corporal inadecuado

Es bastante seguro que la próxima vez que asistas a una reunión, hagas una presentación de ventas o te encuentres en un evento de networking, tú estarás enviando señales de comunicación no verbal hacia otras personas. Es algo que pasa todo el tiempo, y la mayoría de nosotros ni siquiera lo notamos.

La verdad es que el lenguaje corporal importa – especialmente el lenguaje corporal positivo- porque puede ayudarte a ponerte en conexión con los demás y aumentar en otros el sentimiento de agrado hacia ti. Tú quieres dominar este lenguaje porque es lo que la gente primero verá de ti, incluso antes de que pronuncies tu primera palabra.

Pero hay un lado tóxico de tu lenguaje corporal  – el cual mata el discurso verbal y disminuye drásticamente tu habilidad de persuadir a otros y ser verdaderamente efectivo.

En un esfuerzo para entender el tema del lenguaje corporal para esta entrega, me asesoré de una experta en el campo, Donna Van Natten, conocida como la “doctora del lenguaje corporal”. Ella es la autora de un provocativo libro titulado “La imagen corporal” -, un texto con amplia investigación, que te enseña paso por paso todo lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer cuando se trata de comunicación no verbal.

Van Natten no pierde el tiempo a la hora de decir cuáles son los puntos específicos de las señales de comunicación que estamos transmitiendo y que pueden ser consideradas tóxicas. ¿Quién ha fallado o cometido estos errores? (Seguramente muchos de nosotros podemos levantar las manos y decir que hemos cometido algunos de estos errores en el pasado). 

1. Aproximarse demasiado a los demás cuando no hay vínculos de confianza

Según Van Natten, a nadie te gusta sentirse aproximado demasiado por una persona, de una manera en la que uno pueda sentirse acorralado o intimidado. Mientras que las reglas sobre la proximidad con los demás no están escritas, nosotros sabemos cuando está bien estar cerca, muy cerca, o distantes de otros. Necesitamos respetar estar reglas basándonos en a naturaleza de la relación con los demás. Esto aplica para el trabajo, los negocios y nuestra vida personal.

2. Señalar a los demás con los dedos

La gente rápidamente percibe esto como agresivo y frecuentemente lo siente como una puñalada. Mientras que dar señales con los dedos puede indicar que estamos dando una dirección a los demás, a veces puede ser algo demasiado fuerte. Nuestras manos son una extensión de nuestros pensamientos y señalar a los demás puede hacer que sientan como si estuviéramos dándoles una puñalada. “Esto es central porque hemos aprendido desde la infancia la forma en qué se supone que debemos sentirnos cuando una figura de autoridad nos señala directamente con los dedos” explica Van Natten.

3. Levantar los ojos con señales de desaprobación

La gente tiende a pensar que es más inteligente que los demás cuando levantan sus ojos (con esa expresión de “¡Ay Dios!”, y se piensa que nadie más lo nota. Pero la verdad sea dicha, el receptor de nuestros mensajes está constantemente mirando nuestros ojos y toda la comunicación no verbal que emerge de ellos. A parte de tener a alguien a quien mirar, Van Natten explica que no hay necesidad de levantar nuestros ojos con señales de desconcierto; por lo tanto es importante que entendamos las implicaciones negativas de frustración o incredulidad que provocamos cuando elevamos nuestros ojos. 

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4. No cuidar el olor corporal

Van Natten dice que nuestro bulbo olfativo es muy próximo a la amigdala en nuestros cerebros, haciéndonos hipersensitivos a los olores. Y los “olores evocan una emoción dentro de nosotros” ella nos dice. Todos nosotros probablemente tengamos un colega que huele sucio, tiene un hedor muy fuerte o un mal olor en la boca, y lo que resulta es que siempre tratamos de evitar a esa persona. La reputación de una persona se puede arruinar cuando esta omite el cuidado personal adecuado y los demás encuentran su olor tóxico y ofensivo. Por ejemplo, la gente literalmente se llevará las manos a la nariz o se retirará del punzante olor cuando este no es bueno. “La gente necesita ser consciente de manera entusiasta de esto, de su olor., y del cuidado de su propio cuerpo” declara Van Natten.  

Una colaboración de Marcel Schwantes para la revista Inc.

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