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REMESAS ¿Qué son y cuál es su importancia en la economía?

remesas

Las remesas tienen una gran importancia en la economía global, ya que gracias a ellas muchas familias que viven en países en desarrollo y que tienen familiares en países desarrollados que les envían dinero pueden subsistir gracias a estos ingresos o mejorar el estado de su economía.

Definición de remesa

Una remesa es el dinero que es transferido a otra parte. El término se deriva de la palabra remitir, la cual significa enviar de vuelta. Las remesas se pueden enviar vía transferencia bancaria, un sistema de pagos electrónicos, por e-mail, o por cheques.

Las remesas se pueden usar para cualquier tipo de pago, incluyendo facturas u otras obligaciones. Aún así, este término se usa de modo general para designar o definir al dinero que es enviado de vuelta a los familiares que viven en el país de origen del remitente.

Entendiendo las remesas

El pago de remesas es dinero que se envía a personas desde otra parte. Estos pagos pueden hacerse para satisfacer una obligación tal como el pago de una factura o de una compra cuando una persona adquiere un servicio o un bien en línea. Pero las remesas generalmente se refieren a los pagos que recibe una persona por un familiar que vive en el extranjero. La mayoría de las remesas son hechas por trabajadores extranjeros y destinadas a sus familiares en sus naciones de origen. Las remesas por otra parte también pueden ser pagos que se hacen a empresas o negocios. La forma más común de enviar una remesa es hacer un pago electrónico por medio de un banco o usar un servicio de transferencia directa como Western Union. Las personas que usan estas opciones generalmente tienen que pagar una cuota, pero estas transferencias casi siempre se demoran menos de diez minutos en llegar al destinatario final.

Las remesas desempeñan un creciente y cada vez más grande rol de las economías de los países pequeños y en desarrollo. Ellas también son vistas como un elemento de ayuda en casos de desastres y frecuentemente exceden la ayuda extranjera oficial para el desarrollo. Las remesas se usan de forma frecuente para ayudar a mejorar los estándares de vida de personas que viven en países pobres y como una forma de lucha contra la pobreza. De hecho desde 1990, las remesas han excedido la ayuda para el desarrollo, y en algunos casos conforman una parte significativa del producto interno bruto de un país.

De acuerdo con un informe de Migración y Desarrollo del Banco Mundial de 2019, 529 mil millones de dólares en remesas fueron enviados a países de ingresos medios y bajos en el 2018, lo cual representa un incremento del 9.6% sobre el año anterior cuando se alcanzó la cifra de 483 mil millones de dólares en remesas enviadas. Esta figura es significativamente más grande que los 344 mil millones de dólares en inversión extranjera directa para los países en desarrollo, excluyendo China, en el año 2018. Si nosotros incluimos los países de ingresos altos en la medición de las remesas, la cifra total de remesas enviadas salta a 689 mil millones de dólares, ascendiendo sobre los 633 mil millones de dólares enviados en remesas durante el 2017.

Como aspecto positivo se puede señalar que las remesas también son usadas para ayudar a los que viven en los países menos desarrollados a abrir cuentas de ahorro, lo cual ayuda a promover el desarrollo económico.

Ideas clave sobre las remesas

Una remesa es el dinero enviado de una parte a otra, usualmente a una persona que vive en otro país.

El remitente de las remesas generalmente es un inmigrante trabajador y el receptor de las remesas es un familiar que vive en el país de origen del inmigrante.

Las remesas alcanzaron cerca de los 530 mil millones de dólares en el 2018, de acuerdo a cifras del Banco Mundial.

Las remesas representan una de las fuentes de ingresos más grandes en los países de bajos ingresos y en las naciones en desarrollo, frecuentemente excediendo el monto de la inversión extranjera directa y la ayuda oficial para el desarrollo.

Consideraciones especiales sobre las remesas

La metodología que los países usan para registrar el monto de dinero que reciben vía remesas rara vez es algo que se hace público. Mientras que la mayoría de las transferencias de dinero ocurren vía web o por medios directos como Western Union, las cuales pueden ser registradas por los gobiernos y las autoridades financieras, una gran parte del dinero también puede ser transferido por medios que son mucho más difíciles de conocer y de medir.

Como resultado, existen preocupaciones entre las unidades de inteligencia financiera por el hecho de que las remesas pueden ser un medio en el que el dinero obtenido mediante vías ilícitas puede ser lavado o que gracias a las remesas, actividades como el terrorismo pueden ser financiadas.

Importante: 7% Es el costo promedio de enviar una remesa de USD 200, de acuerdo al Banco Mundial.

Muchas autoridades también están preocupadas por el alto costo de las remesas. Enviar pequeñas sumas frecuentemente es algo costoso. Para promover la transparencia, algunos países limitan las remesas a transferencias bancarias, pero los bancos son de hecho el canal más costoso, según informa el Banco Mundial. En el primer trimestre de 2019, los bancos cobraron en promedio un 11% en cuotas por transferencias. Las oficinas postales cobran en promedio 7%. La cuotas pueden exceder el 10% cuando el destino está en África o en una isla del Óceano Pacífico.

Ejemplos de remesas

Para los países de bajos ingresos o aquellos que tienen una economía precaria, las remesas representan una de las fuentes más grandes de ingreso para la población de origen. En el año 2015, por ejemplo, los mexicanos en el extranjero enviaron más de 24 millones de dólares de vuelta a casa, lo cual es mucho más dinero que lo que el país generó vendiendo su petróleo.

Dato de interés: De acuerdo al Banco Mundial, los países que más recibieron remesas en el 2018 fueron India con 79 mil millones de dólares, seguido de Estados Unidos con 67 mil millones de dólares, México con 36 mil millones, Filipinas con 34 mil millones y Egipto con 29 mil millones.

El hundimiento de los precios del petróleo también ha causado que muchos venezolanos emigren hacia otros países en el curso de varios años. Con tantos refugiados y migrantes viviendo en el extranjero, el resultado ha sido un ascenso en el monto de las remesas. En 2017, más de 1500 millones de dólares en remesas fueron enviados por venezolanos migrantes a sus familiares viviendo en medio de las condiciones críticas de su país azotado por la crisis económica.

La importancia de las remesas en la economía internacional

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional para muchos países, las transferencias de dinero de los ciudadanos que trabajan en el extranjero son una línea de salvavidas para el desarrollo.

Así, cuando los migrantes envían dinero a casa como parte de sus ganancias bien sea en dinero o en bienes para apoyar a sus familiares, estas transferencias son conocidas como remesas de trabajadores o de migrantes. Las remesas han venido creciendo rápidamente en los últimos años y en la actualidad representan la fuente más grande de ingresos para muchas economías en desarrollo.

Es algo difícil estimar el tamaño exacto de los flujos de remesas ya que muchas de estas llegan hasta los recipientes por medio de canales no oficiales. A nivel mundial, las cifras proyectadas, como señalamos más arriba, alcanzaron cerca de los 596 mil millones de dólares en el 2017, yendo a los países en vías de desarrollo. Las remesas son registradas siempre en la balanza de pagos; exactamente su registro y cómo se llega a él sigue siendo objeto de estudio por parte de entidades internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Los flujos no registrados que llegan por medio de canales informales se cree que conforman al menos un poco más del 50% de los flujos de dinero que son registrados de manera oficial. Las remesas por su parte no solo son más grandes, en muchos casos, que los flujos de dinero de inversión extranjera directa, sino que estos flujos de dinero son distribuidos de una forma más amplia entre la población. Las remesas son especialmente importantes para los países de ingresos bajos, puesto que pueden llegar a representar cerca del 4% del producto interno bruto de estos en comparación con la porción del 1.5% que representan como proporción del PIB en las economías de ingresos medios.

Cómo llega el dinero a los destinatarios de las remesas

Una transacción típica de envío de remesas involucra al menos tres pasos. Estos son:

  • El trabajador migrante que envía el dinero, la remesa, lleva el dinero hasta un agente de remesas (banco u otros, en línea, casa de envíos) usando dinero en efectivo, tarjeta de crédito o débito, o una instrucción de transferencia enviada por e-mail, teléfono o por medio de internet.
  • La agencia de envío instruye a su agente en el país receptor para que entregue la remesa.
  • El agente pagador realiza el pago al beneficiario.

Para los distintos que realizan las respectivas transacciones entre sí, no hay transferencias de dinero en tiempo real (aunque para el destinatario de la remesa sí haya un pago en tiempo real), el pago final debido al agente que envía el pago de la remesa suele realizarse de manera periódica por medio de un banco comercial. Los envíos de remesas informales algunas veces se realizan o se pagan entre agentes depositantes por medio del comercio de bienes.

Los costos de la transacción de una remesa incluyen una tarifa que se cobra a la persona que envía el dinero, así como una cuota de conversión de divisas por la entrega del dinero local al beneficiario en el país de destino. Algunos operadores pequeños cobran al beneficiario una cuota por la entrega del dinero, presumiblemente para compensar los costos inesperados de los movimientos repentinos en los precios de las divisas. Y los agentes de remesas (especialmente los bancos) pueden ganar una tarifa indirecta en la forma de interés ( o flotación) por invertir los fondos antes de entregarlos al beneficiario. La flotación significa que en algunos casos se pueden cobrar tarifas mayores donde las tasas de interés son altas.

Las remesas son típicamente transferencias de una persona a otra o a un hogar. Ellas son enviadas para cubrir necesidades específicas y por lo tanto son útiles para ayudar a reducir la pobreza. Los análisis de envío dinero cruzado entre países generalmente encuentran que las remesas han reducido la porción de las personas que viven en condición de pobreza. Los estudios del Banco Mundial, basados en entrevistas a los hogares sugieren que las transferencias de remesas ayudaron a reducir la pobreza en un 11% en Uganda, en un 6% en Bangladesh y en un 5% en Ghana. Entre en un quinto y medio del 11 por ciento de la reducción de la pobreza en Nepal entre 1995 y 2004, durante un tiempo de conflicto político, ha sido atribuido al envío de remesas.

En los hogares más pobres, las remesas se usan básicamente para la compra de bienes de consumo, los gastos del hogar, el cuidado y la educación de los niños. En los hogares más ricos, las remesas pueden proveer el capital necesario para las actividades de pequeños negocios y el emprendimiento. Ellas ayudan a pagar las importaciones el servicio de la deuda externa; en algunos países, los bancos han podido recaudar capital usando las remesas futuras como apalancamiento.

Mucho más estables que los flujos de capitales.

Los flujos de remesas tienden a ser más estables que los flujos de capitales y ellas tienden a ser contra cíclicas, incrementándose durante los tiempos de dificultades económicas o después de un desastre natural cuando los flujos de capitales tienden a decrecer. En los países afectados por el conflicto político, ellas son frecuentemente un salvavidas económico para los pobres. El Banco Mundial estima que en Haiti las remesas representan cerca del 31% del Producto Interno Bruto, esto en cifras del 2017, y en algunos países como Somalia, alcanzan a ser más del 70 por ciento del Producto Interno Bruto, esto en cifras del año 2006.

Las remesas han demostrado no decaer durante los tiempos de crisis económica en los países de origen, tal y como cuando la crisis de las hipotecas subprime golpeó a los Estados Unidos y a los países de la Unión Europea en 2008. La crisis afectó los ingresos de los trabajadores migrantes, pero ellos trataron de absorber la pérdida de ingresos cortando el consumo y los gastos de renta sin dejar de enviar dinero a sus familias. Aquellas personas afectadas por la crisis cambiaron de empleo hacia otros sectores. Mientras que la crisis redujo los nuevos flujos de inmigración, también desalentó el regreso de los migrantes a sus países de origen, ya que ellos temían que no podrían volver a ingresar al país receptor. Por lo tanto, el número de migrantes, y de remesas enviadas, continúo ascendiendo incluso durante la crisis financiera global e incluso en años más recientes ante la amenaza de nuevos conflictos, desastres naturales tales como huracanes y terremotos en los países de origen de los migrantes.

Hay costos potenciales asociados a las remesas. Algunos países que reciben remesas de migrantes incurren en costos si los trabajadores migrantes son altamente capacitados o si su partida crea escasez en el mercado laboral local. También, si las remesas son grandes, el país receptor podría enfrentar una gran apreciación de su divisa que podría hacer que economía fuera menos competitiva a nivel internacional. Algunos argumentan que las remesas podrían quitar los incentivos que tienen los receptores para trabajar y que por tanto el envío de estos dineros mina el crecimiento económico. Pero otros argumentan que la relación negativa entre las remesas y el crecimiento observada en algunos estudios podría simplemente reflejar del crecimiento sobre las remesas en lugar de lo contrario.

Las remesas también tienen costos humanos. Los migrantes en ocasiones hacen sacrificios significativos, incluyendo la separación con su familia e incurren en riesgos para encontrar empleo en otro país, de la misma manera que podrían encontrarse trabajando extremadamente duro con el fin de ahorrar suficiente dinero para enviar las remesas.

Los altos costos de transacciones

Los altos costos de las transacciones raramente afectan a las remesas más grandes ( con el propósito del comercio, la inversión o la ayuda): como porcentaje del monto principal, estos costos son pequeños, y los grandes bancos internacionales son entusiastas de llevar a cabo las remesas de gran valor. Pero para las remesas más pequeñas- por debajo de los 200 dólares supongamos, los cuales son los envíos típicos de los migrantes pobres – las tarifas son usualmente el 7 por ciento, y las tarifas pueden ser tan altas como el 15 o el 20 % en transacciones más pequeñas.

Cortar los costos de las transacciones podría ayudar mucho a las famillias receptoras. Aquí explicamos cómo:

Primero, la cuota debería ser tan baja como un monto fijo, no un porcentaje, porque el costo de los servicios de remesas no depende del monto del capital enviado. El costo real de una transacción de remesas – incluyendo el trabajo, la tecnología, las redes y las ganancias – se estima que es significativamente más bajo que las actuales tarifas que cobran los bancos.

Segundo, la competencia podría hacer que los costos bajen. Los nuevos jugadores del mercado pueden ser animados a bajar los costos de las transacciones con el fin de evitar la regulación excesiva de sus actividades comerciales (tales como el requerimiento de licencias bancarias para los operadores de transferencias de dinero). Sin embargo, el escrutinio intenso de los negocios de servicio de dinero para evitar el lavado de dinero o las actividades de financiación del terrorismo se ha vuelto más fuerte después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, lo cual ha forzado a muchos operadores de transferencias a cerrar sus actividades en Los Estados Unidos.

Las regulaciones son necesarias, pero estas no deberían hacer que los operadores legítimos de transferencias tengan sus actividades envueltas en más dificultades, especialmente cuando se trata de tener servicios de cuentas con sus respectivos bancos. Una regulación con un enfoque basado en el riesgo, en el que solo se haga un escrutinio sobre las transacciones sospechosas y se exima a las transacciones con montos menores a los USD 10.000, por ejemplo, para los casos en los que es necesaria la identificación de las personas involucradas en la transacción, puede reducir los costos de las operaciones y facilitar los flujos de dinero.

La competencia entre los distintos operadores de transferencias han agitado una ola de reducciones de los costos de tarifas en el corredor México- Estados Unidos, donde las tarifas de las remesas cayeron en más de un 50% desde más de USD 26 (Para envíos de USD 300) en 1999 hasta llegar a cerca de los USD 12 en el 2005, y han bajado en torno al 5% para los USD 200 en la primera mitad del 2017. Algunos bancos comerciales proveen servicios de remesas sin cobros de tarifas, esperando atraer nuevos clientes para sus cuentas de ahorros o sus servicios de créditos. Y en algunos países, las nuevas herramientas de tecnología financiera para enviar remesas – basadas en los teléfonos celulares, tarjetas inteligentes, o por medio de internet – han emergido.

Tercero, las sociedades no exclusivas entre proveedores y servicios postales y otras redes de mercadeo minorista podrían ayudar a expandir los servicios de remesas sin grandes inversiones para desarrollar las redes de pagos.

Cuarto, los inmigrantes pobres podrían tener mayor acceso a los bancos, los cuales tienden a cobrar menos por los servicios de transferencias. Tanto los países receptores como los de origen de las remesas pueden incrementar el acceso bancario para los migrantes permitiendo a los bancos en el país de origen de los migrantes el acceso a operaciones internacionales; al proveer tarjetas de identificación ( tales como la matrícula consular mexicana) que son aceptadas por los bancos para abrir cuentas; y al facilitar la participación de instituciones de microfinanzas y uniones de crédito en el mercado de las remesas.

Aumentado los flujos de las remesas

Algunas veces los gobiernos ofrecen incentivos para que se incrementen los flujos de remesas y para canalizarlas hacia usos más productivos. Pero tales políticas pueden ser más problemáticas que los esfuerzos para expandir los servicios financieros o para reducir los costos transaccionales. Los incentivos fiscales pueden atraer remesas, pero también pueden incentivar la evasión fiscal. Los programas de atracción de fondos diseñados para atraer remesas de las asociaciones de migrantes pueden alejar el dinero que se envía de las prioridades de financiamiento local, mientras que los esfuerzos para canalizar las remesas hacia la inversión se han encontrado teniendo poco éxito. Fundamentalmente, las remesas son fondos privados que deben ser tratados como otras fuentes de ingresos para los hogares. Los esfuerzos para incrementar los ahorros y mejorar la destinación de recursos financieros deben ser logrados a través de mejoras en el clima general de inversiones en lugar de hacerlo mediante políticas económicas destinadas a desviar los usos tradicionales de las remesas.

Con información del Fondo Monetario Internacional y de InvestopediaG.

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