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Presupuesto. Qué es y cómo elaborar uno de forma eficiente

Presupuesto

Definición de presupuesto

Un presupuesto es una herramienta muy útil, tanto en las finanzas personales, corporativas y públicas para determinar los gastos presentes y futuros de un individuo, una familia, una corporación o una entidad de gobierno y el balance que los mismos tienen con los ingresos que cada uno de estos tiene.

Podemos decir que un presupuesto es en sí una estimación de los ingresos y los gastos de una persona, una familia, una empresa o una entidad durante un periodo específico de tiempo, el cual es registrado y evaluado de manera regular de acuerdo a las necesidades de quien ha diseñado el presupuesto y a quienes sirve.

Los presupuestos pueden ser elaborados por una persona, un grupo de individuos, un negocio, un gobierno, una ONG, o simplemente por cualquiera que tenga a su mano dinero y que lo use sobre una base regular.

Un presupuesto es un concepto de la microeconomía que muestra las compensaciones existentes cuando un bien es intercambiado por otro. En términos concluyentes, al final de este tipo de intercambios pueden producirse tres tipos de resultados diferentes: Un superávit presupuestal, que significa un remanente de ganancias anticipadas, en donde los ingresos son superiores a los gastos, un presupuesto balanceado donde los ingresos y los gastos son equivalentes y un déficit presupuestal, el cual se produce cuando los gastos son superiores a los ingresos.

Para un manejo adecuado de las finanzas personales, es preciso que las personas se preparen para eventos inesperados que surgen de modo inevitable en la vida y que pueden consumir gran parte de los ingresos de una persona de un momento para otro. Para lograr esto, es de vital importancia que las personas creen un presupuesto y hagan un seguimiento del mismo, teniendo en cuenta guardar un monto específico para los eventos inesperados o fortuitos.

Mantenerse al tanto del presupuesto personal no significa que uno tenga que ser experto en matemáticas o que no pueda comprar las cosas que desea, esto simplemente requiere que sepamos de manera precisa a dónde va nuestro dinero y que tengamos así un mayor control sobre nuestras finanzas.

Tipos de presupuestos

Dependiendo de cuál sea tu actividad principal para generar ingresos o de dónde provenga tu dinero, estarás en la obligación de elaborar un tipo de presupuesto en particular. A continuación presentamos los diversos tipos de presupuestos y sus respectivas características:

Presupuestos corporativos

Los presupuestos son una parte integral en lo que se refiere al arte de desarrollar y dirigir un negocio de forma eficiente y exitosa.

Elaboración del presupuesto corporativo

Al momento de elaborar el presupuesto corporativo empezamos estableciendo los supuestos financieros para un determinado periodo de tiempo en particular. Estos supuestos e ideas de entrada están relacionados con las tendencias de ventas que se proyectan, los posibles costos en los que se va a incurrir y el conjunto del pronóstico para el mercado en un tiempo en el futuro inmediato para una industria o sector determinado. En estos supuestos de entrada generalmente se tienen en cuenta los factores específicos que puedan afectar de forma potencial los gastos de la compañía en cuestión.

Luego de que estos supuestos son tenidos en cuenta y estructurados en los pronósticos de gastos e ingresos de la compañía, el presupuesto es publicado junto con un paquete que establece todos los estándares y procedimientos que se usaron para llevar a cabo su elaboración, entre los que se incluyen también los supuestos sobre el mercado, las relaciones con los proveedores y vendedores que ofrecen descuentos y las explicaciones respectivas sobre cómo ciertos tipos de cálculos fueron hechos.

En una compañía, el presupuesto de ventas generalmente es el primero en ser desarrollado, ya que otros gastos y presupuestos no pueden ser establecidos sin conocer el flujo futuro de caja. Un presupuesto puede se desarrollado por todos los diferentes tipos de subsidiarias, divisiones y oficinas dentro de una organización. Para una empresa manufacturera, un presupuesto diferente es desarrollado de forma separada para los materiales directos, el pago de empleados y los gastos generales.

Todos los presupuestos luego son incluidos dentro del presupuesto principal, el cual también incluye el presupuesto de las declaraciones financieras, los pronósticos de ingresos y egresos, y un plan financiero general. En una corporación, la administración general, lo que podemos identificar como el CEO o el presidente de la misma, así como el director financiero, son los encargados de la revisión del presupuesto que luego es presentado para su aprobación ante la junta directiva.

Presupuestos flexibles frente a presupuestos estáticos

Existen dos grandes tipos de presupuestos, los presupuestos estáticos y los presupuestos flexibles. Un presupuesto estático permanece sin cambios para todo el periodo para el cual fue planteado en su forma inicial. Sin consideración de los cambios que ocurran durante el periodo presupuestado, todas las cuentas y cifras permanecerán inalteradas para el periodo en cuestión en el marco de un presupuesto estático.

Un presupuesto flexible por su parte tiene una cierta variedad de variables razonables que pueden cambiar para un periodo determinado. Así, dentro de este tipo de presupuestos, los montos de dinero son calculados a partir de ciertos niveles que pueden variar, dependiendo de los rangos de ventas esperadas, los niveles de producción, así como teniendo en cuenta otros factores externos al negocio y sus operaciones.

Ambos tipos de presupuestos son útiles para la administración general de la empresa. Un presupuesto estático evalúa la efectividad del proceso original del ejercicio de presupuestar, mientras que un presupuesto flexible provee una perspectiva más completa y detallada de las operaciones del negocio y los posibles cambios que pueden surgir en el tiempo.

Los presupuestos personales

Los individuos y las familias también pueden tener presupuestos. La creación y el uso de un presupuesto no es una tarea exclusiva de aquellos que necesitan monitorear de forma detallada las entradas y salidas de dinero debido a la escasez del mismo. Casi todo el mundo – incluso las personas con grandes sumas de dinero en sus cuentas bancarias- pueden beneficiarse del proceso de creación de presupuestos.

De acuerdo al asesor financiero Derek Notman de Intrepid Wealth Parnerts, un presupuesto es tan importante como el dinero que recibes más tras mes, o incluso más, ya que el presupuesto te permite saber el flujo de dinero que está manejando y cómo lo estás manejando. Sin un presupuesto que pueda determinar esto, una persona podría ponerse en una mala situación financiera incluso sin saberlo. Sin una adecuada elaboración de presupuestos, cualquier persona o familia puede llegar a tener problemas financieros, por lo cual cualquier persona debería estar interesada en aprender a elaborar un presupuesto de una forma efectiva, sin importar cual sea su situación financiera.

Mitos en torno a los presupuestos

La tarea de presupuestar es una herramienta excelente para que cualquier persona maneje y ponga en orden sus finanzas personales, pero aún así mucha gente sigue pensando que esta tarea es demasiado complicada para ellos. A continuación presentamos una serie de mitos sobre el presupuesto que necesitan ser superados con el fin de que las personas puedan manejar sus finanzas de una forma ordenada:

Primer mito: No necesito un presupuesto

Poder manejar de manera eficiente el dinero que ganas te permite asegurarte de que pueda ser usado de la mejor manera posible. Para aquellas personas que gozan de un flujo abundante de dinero que deja un remanente de ahorros mes tras mes, tener un presupuesto puede ayudarles a maximizar los beneficios de sus ahorros y de sus inversiones.

Si los gastos de una persona, por otra parte, consumen una gran porción de los ingresos que tiene mes a mes, cualquier presupuesto debería centrarse en la identificación y clasificación de todos los gastos que se producen durante el mes, trimestre o año. Para aquellos que tienen un flujo de dinero escaso, el presupuesto puede ser crucial al momento de identificar gastos que podrían ser reducidos o cortados, minimizando así el desperdicio o el monto de intereses que son pagados por ejemplo en tarjetas de crédito y otro tipo de deudas adquiridas.

Segundo mito: No soy bueno en matemáticas

Un miedo general de muchas personas es tener que enfrentarse a la tarea de ejercicios matemáticos que podrían ser complicados al momento de manejar un presupuesto. Pero esto no tiene que ser así. Gracias a los software de presupuestos tú no tienes que ser un experto, ni siquiera bueno, en matemáticas, simplemente necesitas seguir las instrucciones del software. Muchos de estos programas son gratuitos y confiables. Si sabes cómo usar las hojas de Excel, tú puedes crear tu propio libro de cuentas. Se trata simplemente de crear una columna para tus ingresos y otra columna para tus gastos, y luego mantener una tabla que te permita estar al tanto de las diferencias de estas dos columnas.

Tercer mito: Mi empleo es seguro

Nadie tiene realmente un empleo seguro. Si trabajas para una empresa, tienes el riesgo de ser despedido debido a una reestructuración de la compañía o a un proceso de reducción de gastos dentro de la misma. Por otra parte si trabajas para una empresa pequeña, esta podría morir con el propietario, ser comprad o simplemente cerrada.

Cualquier persona debería estar preparada para perder su empleo y no tener un ingreso durante al menos unos tres meses, de modo que pueda vivir de los ahorros que tiene en el banco. Puede resultar fácil acumular el colchón o amortiguador financiero necesario para tener este tipo de seguro si rastreas mes tras mes tus ingresos y tus egresos y dejas una diferencia en tu cuenta de ahorros. Esto lo puedes hacer con un presupuesto.

Cuarto mito: El seguro de desempleo me mantendrá a salvo

Las compensaciones por desempleo, lo que se conoce como seguro de desempleo y en otras partes como subsidio de desempleo, no son algo seguro. Supongamos que caes o pasas por una mala situación que te deja sin opción más que la de renunciar a tu empleo. A menos que puedas probar que tuviste que renunciar por razones de fuerza mayor (es decir, que te dejaron en una situación de renuncia obligada), tu renuncia se considerará como voluntaria, lo cual te dejará como una persona inelegible para el seguro de desempleo. Más allá de eso, los beneficios de desempleo pueden quedarse cortos frente a tus necesidades, siendo en algunos casos a penas la mitad del sueldo que recibías cuando eras un empleado.

Quinto mito: No quiero privarme de mis gustos

Hacer un presupuesto no es sinónimo de gastar tan poco como sea posible, ahorrando cada centavo que cae en tus manos y sintiéndote culpable por cada compra que haces. El objetivo de la tarea de presupuestar es que puedas ahorrar un poco cada mes, probablemente solo un 10 por ciento de tus ingresos, de manera que te puedas asegurar de que no estás más dinero de aquel que estás ganando.

A menos de que seas prácticamente un tacaño o que tus ingresos sean muy pocos, tú deberías ser capaz de comprar los boletos para asistir a un partido de fútbol, para ir a cine o para salir a comer. Rastrear tus gastos no es algo que cambié el monto que tengas disponible para gastar cada mes, es simplemente una herramienta con la que puedes saber a dónde se va el dinero cada mes.

Sexto mito: No necesito ni quiero nada realmente grande

Si no tienes grandes objetivos ( como comprar una casa o iniciar tu propio negocio), puede ser realmente difícil tener la motivación necesaria para guardar algo de dinero al final de cada mes. Aún así, aunque este pensamiento pueda ser lo que ahora tienes en mente, tus actitudes podrían cambiar con el tiempo.

Es posible que no quieras comprar una casa porque vives en un área donde la renta es barata y lo más rentable sea vivir como arrendatario por el resto de tu vida. Pero en unos años simplemente te podrías cansar de la zona en la que vives y simplemente querrás mudarte. Si las casas son una mejor opción que pagar la renta en tu nuevo destino, en ese momento podrías haber deseado que hubieras ahorrado durante el tiempo que pudiste para reunir el dinero necesario para hacer frente a esa nueva necesidad.

Séptimo mito: No calificaré para la ayuda financiera estudiantil

Si bien es cierto que, al menos en los Estados Unidos entre más dinero tienes eres menos elegible para la ayuda financiera estudiantil, no es menos cierto que aún así puedes ahorrar y poner el dinero en ciertos activos que no son penalizables al momento de presentarse para obtener ayuda gubernamental. Puedes por ejemplo, usar tus ahorros para comprar una casa, prepagar la hipoteca o contribuir con tus ahorros a tu fondo de pensiones, ya que estos ítems de bienes no están penalizados en la elegibilidad para la ayuda estudiantil gubernamental. Y también debes considerar que aún cuando puedas ser elegido para este tipo de ayudas, esto no te garantiza que vas a recibir todos los fondos que necesitas, por lo que aún así conviene tener una reserva de ahorros que te permita complementar la ayuda para tus estudios.

Octavo mito: No tengo deudas

Esto es algo bueno por cualquier lado que se le mire, pero aún cuando no tengas deudas puede ser todavía posible que carezcas de fondos suficientes para pagar facturas en caso de que se presente una emergencia. Un balance presupuestal igual a cero pronto podría convertirse en una situación de déficit presupuestario si no tienes una buena red de ahorros.

Noveno mito: siempre me dan un aumento o una devolución de impuestos

Realmente aunque los bonos salariales extra puedan ser una opción que nos proveen dinero para casos de emergencia, la realidad es que nunca podemos contar realmente con ellos. Puede haber casos en los que la compañía para la que trabajas enfrente una crisis y ya no pueda darte esos bonos o aumentos salariales tan convenientes, por lo que siempre es bueno tener un presupuesto equilibrado en el que las emergencias sean tenidas en cuenta.

Por otra parte aunque las devoluciones de impuestos son una realidad mucho más segura, la verdad es que tampoco te puedes confiar de ellas. A veces simplemente se producen cambios en la legislación que afectan los montos de las devoluciones de impuestos o simplemente puedes verte abocado a una crisis financiera que no esperabas y que lo cambie todo de un momento para otro.

Décimo mito: simplemente no tengo la disciplina necesaria para hacer un presupuesto

Puede que estés convencido de que llevar un presupuesto sea algo difícil y que más aún sea mucho más difícil ajustarse al mismo, pero la realidad es que esto no tiene que ser así. Existen formas sencillas en las que puedes estructurar mejor tus hábitos de gastos y ahorros. Puedes simplemente establecer transferencias débito automáticas desde tu cuenta de ahorros a un fondo especial de inversión, lo cual te dejará con un ahorro automático sin que tengas preocuparte de más.

Por otra parte, si te encuentras ahorrando para obtener una pensión, puedes también tener la opción de contribuir a un fondo de pensiones de forma automática. En algunos países esto está regulado por ley y las personas están obligadas a contribuir a tales fondos mientras se encuentren empleadas, por lo que no tienen que preocuparse por establecer metas de ahorro para tan fin. En cualquier caso, sea cual sea tu objetivo financiero, la automatización de los ahorros por medio de los saldos débito de tu cuenta de nómina o de ahorros puede ser una herramienta muy sencilla para mantener un presupuesto balanceado en una forma en que te proteja ante eventuales crisis o eventos fortuitos que puedan amenazar tu estabilidad financiera.

Construyendo un presupuesto

Ya hemos visto cuáles son los aspectos clave que definen a un presupuesto, los elementos de los presupuestos personales y corporativos, así como los mitos más frecuentes sobre la elaboración de presupuestos personales y familiares para mantener unas finanzas saludable. Ahora es momento de mirar cómo se establece un presupuesto y qué debemos tener en cuenta al momento de su elaboración.

Creando un presupuesto que se adapta a tus necesidades

A muchas personas les resulta realmente difícil ponerse al día con el manejo correcto de sus finanzas, pero este tipo de situación puede solucionarse siguiendo unos sencillos pasos en la tarea de crear un presupuesto y ajustarse a él. Los siguientes son los pasos que te propongo para que lleves unas finanzas ordenadas y balanceadas.

1. Establece metas claras

Piensa muy bien que es lo que quieres lograr en tu tarea de hacer presupuestos. Lo que más te ayudará es tener en mente una idea clara de lo que quieres lograr antes de empezar a delinear tus metas de ahorros y de gastos.

Un objetivo financiero puede alcanzarse fácilmente mediante ciertos procesos básicos, ya sea el ahorro, las inversiones o gastar tu dinero en ciertas actividades específicas por un periodo de tiempo determinado. Si tienes una idea lo suficientemente clara de lo que quieres lograr, cuando estés elaborando tu presupuesto, lo ordenarás de una forma adecuada para hacer que esas metas se cumplan.

Por ejemplo, tu meta puede ser ahorrar dinero para hacer ese viaje soñado a las cataratas Victoria. Lo mejor que puedes hacer es decidir cuándo viajarás, el tipo de hotel o alojamiento que tendrás, los días que durará tu viaje y los costos eventuales que podrías hacer durante el mismo. Si tienes una idea concisa de todo esto, te resultará mucho más fácil monitorear tu presupuesto para hacer que tus metas se cumplan.

Muchas veces la gente comete el error de tener como meta simplemente ahorrar algo de dinero sin saber exactamente qué uso le van a dar al mismo. Podrías ser exitoso en el proceso de «ahorrar algo», pero existen altas probabilidades de que termines malgastando esos ahorros extra si no sabes cuál es el uso que les vas a dar al final, y ciertamente eso no constituye ningún progreso financiero.

2. Conoce tus registros financieros

Todos los registros financieros que tengas son esenciales para crear un presupuesto de forma exitosa. Es de vital importancia que todo lo que elabores dentro de tu presupuesto se encuentre alineado con los registros de tus documentos financieros:

Dichos documentos incluyen:

  • Declaraciones bancarias
  • Declaraciones de las tarjetas de crédito
  • Factura de servicios y bienes
  • Políticas de aseguramiento
  • Contratos de hipoteca.
  • Declaraciones de inversiones y fondos para el retiro
  • Recibos.

En tantos más documentos puedas encontrar, será mucho más fácil para ti estructurar un presupuesto de forma adecuada. Es importante que mantengas tus registros financieros siempre a mano de modo que puedas usarlos en el futuro. De esta manera no estarás adivinando cuáles serán tus posibles gastos, cuentas por pagar y demás cuando estés elaborando un presupuesto y tomando decisiones financieras.

3. Descubre cuál es tu ingreso neto

Aquí es donde necesitas saber cuál es el monto exacto de tus ganancias mensuales. Tus reportes de ingresos pueden ser muy útiles para realizar este ejercicio. Estos reportes te muestran todo el dinero que ganas y por lo tanto don la base para crear un presupuesto que te pueda mantener al tanto de tus registros y movimientos financieros.

Ten presente que este es el ingreso neto que obtienes después de pagar tus impuestos y no el salario que tienes. Este es el ingreso que te queda después de haber pagado los impuestos comerciales (en caso de que seas un independiente) o sobre la renta ( en caso de que seas un empleado y tengas activos sujetos a tales impuestos).

Cuando eres un empleado y recibes un salario de nómina es muy fácil saber cuál es tu ingreso neto. Solamente tienes que añadir las deducciones automáticas después de impuestos para encontrar tu salario neto.

Para otros tipos de ingresos, como empleos a tiempo parcial, para conocer tu ingreso neto solamente tienes que deducir los impuestos aplicables y los gastos del negocios. Para hacer esto, la mejor referencia que puedes tener las ganancias mensuales más bajas del último año. Con este enfoque puedes tener una idea más clara de cuál es la base de ingresos de la que dispones y así elaborar de manera inteligente tu presupuesto.

4. Haz un listado de tus gastos mensuales

Necesitas saber de una forma precisa en qué estás gastando tu dinero cada mes. La mayoría de tus gastos ocurren cuando haces uso de los siguientes bienes y servicios:

  • Alojamiento
  • Comida
  • Salud
  • Transporte
  • Útiles de trabajo
  • Vestuario
  • Entretenimiento
  • Servicios básicos, como energía, agua, gas, internet.

Revisa tus declaraciones bancarias, las facturas de tus tarjetas de crédito, las facturas de los servicios públicos u los recibos, de manera que puedas hacerte a una idea clara. Si tienes una deuda por tarjeta de crédito, préstamo estudiantil, préstamo personal u otro tipo de deuda, añádelos a esta lista. Asegúrate de que estás incluyendo el pago mensual para ser lo más preciso posible.

Los ahorros por otra parte son también una parte vital de tu presupuesto. Un ahorrador consciente no ahorra por que sí o esperando a ver que queda, lo hace con un propósito en mente. Establecer una parte que vaya de forma automática a un fondo de ahorros es una manera inteligente de asegurar el éxito financiero.

5. Determina cuáles son tus gastos fijos y variables

Lo primero que debes hacer es determinar cuáles son los gastos fijos de cada mes, aquellos que no puedes evitar y que forman parte de tus necesidades vitales. Estos son los gastos que permanecen constantes durante un periodo de tiempo prolongado.

La realidad es que es bastante improbable que puedas cortar con los gastos fijos, pero tenerlos en el presupuesto es de gran importancia ya que te muestra a dónde está yendo tu dinero mes tras mes.

Los gastos fijos podrían incluir los siguientes aspectos:

  • La hipoteca
  • Los pagos de arrendamientos
  • Los pagos de los préstamos
  • El auto, la casa y los seguros respectivos de salud.

Lo siguiente que debes hacer es encontrar o determinar cuáles son tus gastos variables. Estos son los que cambian durante un periodo u otro. Dependiendo de cuánto consumas, puedes descubrir que hay pequeños gastos que puedes recortar y poner así dinero extra en tu cuenta de ahorros o para el pago de tus deudas.

Ten presente que el término variable significa que estos gastos fluctuan, no que sean innecesarios.

Los gastos variables pueden incluir los siguientes aspectos:

  • La alimentación
  • Servicios públicos
  • Mantenimiento del carro
  • Mantenimiento de la casa.

En caso de que encuentres difícil hacerte a una idea de cuáles son tus gastos variables, puedes hacer el siguiente ejercicio, calcula el costo de los gastos variables para el año anterior y divide la cifra por doce. Esta es una buena forma de prepararte para los gastos que puedes tener en los meses siguientes. Este tipo de enfoque te puede ayudar a evitar un desastre financiero en caso de que los gastos variables se conviertan en algo más grande de lo esperado.

6. Calcula tus ingresos y gastos mensuales

Una vez que tienes un listado de tus ingresos y gastos, calcula la diferencia entre los dos. Entre más bajos sean tus gastos y más altos sean tus ingresos significa que estás haciendo las cosas bien. Tú también puedes ahorrar más dinero, cuando pones el dinero que te sobra en inversiones significativas.

Por otra parte, si tus gastos son más altos que tus ingresos, esto indica que estás gastando de más y que debes actuar rápido para parar esta situación. Si te encuentras en este caso, puedes empezar a plantearte la forma de aumentar tus ingresos o de disminuir tus gastos.

La mayoría de las veces resulta mucho más fácil reducir los gastos que encontrar nuevas fuentes de ingresos, lo que puede implicar una demanda mayor de tiempo en tu día a día.

7. Cambia tus hábitos de gasto

Si estás gastando más de lo que ganas, tienes que ajustar tus gastos y hacer espacio para el ahorro con el fin de que puedas cumplir tus objetivos financieros. Esta es la clave para tener un presupuesto en regla. Lo mismo aplica si sientes que tus gastos mensuales no se ajustan al camino de lo que consideras es tu libertad financiera.

La mayoría de la gente gasta dinero en cosas que no son esenciales de vez en cuando. Podría ser salir a comer, comprar nuevas prendas de ropa o salir de vacaciones. ¿Qué pasaría si reemplazas eso con cocinar en casa, solo comprar ropa en ocasiones especiales y pasar tus vacaciones en sitios cercanos y de menor costo?

Descubre cuáles son esos gastos que puedes eliminar y cuáles puedes evitar por algún tiempo. Lo mejor es empezar con la eliminación de un gasto innecesario a la vez. En poco tiempo te darás cuenta de que puedes vivir sin esos gastos y destinar dinero a cosas más útiles.

Creando un presupuesto con la regla 50- 30- 20

Ahora que sabes los elementos básicos del proceso de creación de un presupuesto, el siguiente paso es que sepas cómo alcanzar tus objetivos financieros. A continuación presentamos una guía básica para usar la regla 50- 30- 20 de la creación de presupuestos de manera que puedas alcanzar tus objetivos financieros más rápido.

1. Gasta el 50% de tus ingresos después de impuesto en tus necesidades

La regla 50- 30- 20 señala que deberías limitar tus gastos al 50% de tus ingresos después de impuestos. Estos incluyen todos tus gastos fijos y variables y gastos no esenciales.

Tú deberías determinar todos los gastos que consideres necesidades. En la mayoría de los casos, estos son los que realmente necesitas, dentro de ellos se encuentran los que tienen un impacto significativo en tu vida, como el alquiler, las facturas de los servicios públicos y los alimentos.

2. Gasta el 30% de tus ingresos después de impuestos en tus deseos

Lo que quieres son esas cosas que en última instancia no son necesarias para tu supervivencia y pueden brindarle una mayor comodidad a tu vida. No es necesario que estas cosas sean viajes lujosos, salidas a restaurantes de alto nivel o viajes en yates. Simplemente podrías comprar cosas pequeñas que mejoren tu hogar antes de empezar a pensar en el lujo.

Dentro de estos deseos podrían estar pintar tu casa, hacer reparaciones a tu coche para que sea más atractivo en términos visuales o mejorar la conexión de internet a una con una mayor velocidad. La lista podría ser mucho más larga. Simplemente observa en que situación te encuentras y descubre cuáles son las cosas significativas en las que te gustaría gastar tu dinero.

3. Gasta el restante 20% en ahorros o en el pago de deudas

El porcentaje menor de tus ingresos después de impuestos es lo que debes destinar al pago de tu deuda o a tus ahorros, si tu situación financiera no se encuentra desbalanceada naturalmente. Te en cuenta que no debes destinar simplemente lo que queda después de gastos y necesidades a tus ahorros, si no al menos un 20%. Si después de aplicar la regla 50- 30- 20 a tu presupuesto descubres que te queda más dinero, no dudes en ponerlo en tu cuenta de ahorros o destinarlo para el pago de tus deudas más urgentes.

Conclusiones

Hacer un presupuesto es un hábito financiero que trae muchos beneficios. El beneficio más importante es que empiezas a tomar el control de tus propias finanzas.

Con la debida administración de tu dinero, puedes salir de deudas fácilmente, pagar las facturas a tiempo y ahorrar más dinero.

Ahora que sabes cómo crear un presupuesto, lo mejor es que empieces a hacer uno.

Con información de LifeHack e Investopedia.

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