Análisis

Un año del Ingreso solidario en Colombia: Balance y perspectivas

Al cumplirse un año de la implementación del Ingreso Solidario en Colombia, la política desarrollada por el gobierno de Iván Duque para apoyar a las familias vulnerables en medio de la pandemia, conviene hacer un balance de lo que esta política ha significado, cuáles son sus oportunidades y cuáles son sus desafíos a futuro.

Hasta el momento el beneficio se ha entregado a unas tres millones de familias y seguirá entregándose hasta el próximo mes de junio. Sin embargo, la idea del gobierno Duque es convertir esta transferencia en un beneficio permanente como parte de un modelo de la lucha contra la pobreza que de tener éxito sería un ejemplo para todos los países de la región.

Al escribir esto tengo que decir que no soy un partidario del gobierno Duque. Su partido, el Centro Democrático, y muchas de sus políticas reflejan la vieja forma de gobernar que ha estado dominada por el nepotismo y el elitismo de las clases políticas tradicionales. Sin embargo, políticas como el Ingreso Solidario y la devolución del IVA, aunque pueden perfeccionarse, tienen su mérito y permiten a las familias más pobres mejorar su capacidad de demanda de bienes y servicios al tiempo que ayudan a dinamizar parcialmente la economía de los sectores más vulnerables del país.

Cómo se entrega el ingreso solidario

Por medio de la página web del Departamento de Prosperidad Social, las personas interesadas pueden consultar si califican para el beneficio con su número de documento de identidad y la fecha de expedición del mismo. Una vez que la persona ha confirmado que es beneficiaria, podrá establecer comunicación con el Departamento de Prosperidad Social para revisar los mecanismos por medio de los cuales puede reclamar el beneficio.

En la entrega de esta transferencia, el gobierno colombiano gastó cerca de 5.6 billones de pesos colombianos, con giros de 160.000 pesos a más de tres millones de familias pobres. Junto a otros tipos de políticas como Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Colombia Mayor y la devolución del IVA, así como por medio de otras políticas sociales de carácter local, las autoridades gubernamentales están respondiendo a la grave crisis social generada por la pandemia y que ha afectado a las familias de más bajos ingresos.

El impacto de la pandemia

Mientras que muchos profesionales y empleados contratados en el sector formal, pudieron conservar sus empleos, las familias que dependen de los ingresos del comercio informal o aquellos que trabajaban en industrias que fueron afectadas por los cierres como la hotelería, los restaurantes, la construcción y otras, quedaron a merced de un escenario totalmente crítico en el que los ingresos escaseaban y el empleo desapareció.

Cerca del 20% de la fuerza laboral colombiana quedó en situación de desempleo y hasta el momento, las cifras aún se encuentran en un estado grave en el que la recuperación parece muy lejana. En este contexto, en el que el ingreso solidario ha llegado como una herramienta para ayudar a paliar las condiciones de pobreza y escasez. Según Francisco Miranda, director de Portafolio: “Las primeras estimaciones del impacto de estos canales de transferencias monetarias sobre la pobreza monetaria y extrema en Colombia son positivas. Es decir, si el Gobierno Nacional no hubiera fortalecido estas ayudas, se calculan aumentos en la pobreza monetaria, por ejemplo, de 1.2 puntos porcentuales”. 

Programas similares en otras naciones

Aún así debe decirse que el impacto del programa fue modesto en comparación con programas similares llevados a cabo en economías desarrolladas. En Estados Unidos, los cheques transferidos por el gobierno a las familias pobres y los desempleados fueron mucho más generosos  ( de hasta 1400 dólares mensuales) y en algunos casos, esto le permitió a las familias estadounidenses ahorrar, lo cual generará un boom mayor en la economía una vez los cierres se levanten de forma permanente.

El programa de estímulo, mucho más agresivo en Estados Unidos que en otras partes del mundo, le permitió a la economía americana resistir en golpe con mucha mayor solvencia y mientras que la caída del PIB en Colombia durante el 2020 fue superior al 6%, en Estados Unidos fue aproximadamente del 4%, lo cual indica que los estímulos a los más pobres tuvieron un impacto realmente significativo. El mismo Fondo Monetario Internacional ha señalado que aquellos estados que han gastado más y de forma más estratégica, son los que se recuperarán más rápidamente de la crisis económica generada por la pandemia.

Dificultades de Colombia para llevar a cabo un programa de gasto social más agresivo

El problema en el caso colombiano es que el estado no cuenta con los recursos suficientes para ampliar estos beneficios. La tributación sigue siendo muy baja y las grandes rentas y capitales gozan de beneficios que les permiten avanzar y mantenerse sin aportar mayor innovación al proceso económico. En consecuencia, en Colombia, el sistema premia la persecución de rentas millonarias o a los rentistas, mientras que castiga a los emprendedores y a las clases medias y vulnerables con altos impuestos. Un ejemplo de esto es que mientras los grandes propietarios de tierras pagan muy poco por cuenta del impuesto al patrimonio o que mientras los impuestos por dividendos son apenas notorios, los impuestos sobre las empresas pueden ser de cerca del 35%.

Así, con pocos recursos, el estado colombiano tiene grandes dificultades para entregar  mayores beneficios sociales a las poblaciones más vulnerables. Por consiguiente es urgente que el estado pueda recaudar mayores recursos vía impuestos para que estos programas puedan continuar. Con este fin, el gobierno buscará aprobar una reforma tributaria en el Congreso que tiene como objetivo recaudar cerca de 26 billones de pesos.

El futuro del Ingreso Solidario

Así, aunque el impacto del programa ha sido positivo, su futuro depende de lo que decida el Congreso en los próximos dos meses.

Pero hay que decir que no se puede sobreestimar el impacto que este programa ha tenido y como se ha señalado, en otras economías las ayudas directas a las familias más pobres fueron mucho mayores.

Según un reporte de Portafolio del mes de marzo, cerca de 2.5 millones de hogares ya no tenían ingresos suficientes para las tres comidas diarias convencionales. Este panorama pone en grave riesgo el futuro de la infancia colombiana de los sectores más pobres, que como lo ha recalcado la investigación científica, depende de una buena nutrición durante este periodo de la vida para fortalecer sus capacidades cognitivas y acceder a las competencias intelectuales y sociales que les permitirán la superación de las condiciones de pobreza.

Teniendo en cuenta este panorama, el reto de Colombia es crear programas de ayuda que sean mucho más generosos y que puedan ayudar a las familias a superar de manera efectiva la pobreza. En este sentido, no solo conviene dar transferencias monetarias a las familias más pobres [como el Ingreso Solidario], sino asegurar que las familias de estos sectores gocen de los incentivos correctos para participar de las inversiones clave como la educación universitaria, la migración a las ciudades y el emprendimiento, que realmente puedan mejorar sus condiciones  a largo plazo y hacer que finalmente estos núcleos poblacionales sean cada vez menos dependientes de la ayuda estatal para alcanzar su pleno desarrollo.

Como bien lo  recuerda el Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti (162), las ayudas para la superación de la pobreza no deben ser soluciones permanente y en todo caso no pueden convertirse en asistencialismo, sino que conduzcan a que cada familia y cada persona pueda participar plenamente de forma constructiva en los procesos económicos que conducen al crecimiento integral para todos.

Con información de Portafolio. 

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