Análisis

Donald Trump, la recesión y la economía al estilo de Edipo

Donald Trump y el Secretario del Tesoro Steven Mnuchin

Campaña para la reelección

A medida que se acerca el 2020 y la campaña presidencial en Estados Unidos va adquiriendo forma, Donald Trump tiene razones para esperar que la economía se mantenga al alza y que no haya una recesión en el corto plazo que pueda enlodar sus planes de hacerse reelegir.

Y a pesar de que los mercados han respondido con una gran volatilidad, con los principales índices bursátiles subiendo y cayendo como un juguete de yo-yo y que diversos analistas económicos alertan sobre una posible recesión global para el 2020, tanto el Secretario del Tesoro Estadounidense Steven Mnuchin y el mismo Donald Trump han salido rápidamente ante los medios a decir que no ven una amenaza de recesión para la economía, en Estados Unidos y en el corto plazo al menos.

Economía estadounidense con buenos datos

Y por ahora es cierto, tanto Mnuchin como Trump tienen razones para estar relativamente optimistas: el desempleo se mantiene en unas cifras históricamente bajas, cerca del 3%, la inflación es baja y no alcanza a llegar aún al 2%, y de hecho Estados Unidos es la única economía desarrollada que se mantiene creciendo a un buen ritmo, mientras la Unión Europea, Japón y otras naciones siguen luchando para crecer al menos al 1.5% su producción interior bruta. 

Pero este escenario podría no durar y lo que ni Trump ni Mnuchin ni los analistas económicos alcanzan a ver es que los datos no son suficientes para esperar o predecir que algo va a suceder en el paisaje económico. En el 2007, las principales agencias calificadoras de riesgo: Fitch, Moody’s y Standar &Poor’s, así como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial fueron capaces de prever el desplome de la burbuja inmobiliaria y sus efectos en todo el mundo por medio del efecto de contagio. A pesar de que había algunos signos de alerta, estos fueron pasados por alto, dando más importancia a los datos que confirmaban sus creencias que a los que las desmentían. 

La economía es una ciencia social

Y es que la economía no es una ciencia como la física o la química, como ingeniería o la biología, que responden a modelos exactos y precisos de la realidad que se puedan replicar en un laboratorio. La economía es ante todo una ciencia social, y lo que hace especial a esta ciencia es que está profundamente conectada con las emociones, deseos y expectativas humanas, que casi siempre son impredecibles.  

Entre tanto, parece que los economistas y nos analistas financieros no saben exactamente – una gran parte de ellos, para no caer en generalizaciones – cuál es el rumbo que está tomando la economía actual.  Mientras que la mayoría parece inclinarse por un escenario de crecimiento débil y un repunte en el 2020, en línea con las predicciones del Fondo Monetario Internacional, la realidad es que la guerra comercial entre China y Estados Unidos está empezando a afectar la cadena de suministros globales y esto tiene un profundo impacto psicológico sobre los mercados.

Las expectativas en torno a la guerra comercial

Cada vez que Trump tuitea o amenaza con más tarifas comerciales a China, las bolsas caen, mientras que si China da signos de dejar caer su moneda para hacer más competitivas sus exportaciones y atizando el fuego de la guerra comercial, los inversionistas de nuevo corren asustados a comprar activos “seguros” como el dólar y el oro, que han visto cómo sus precios se incrementan a medida que la retórica sobre la guerra comercial se vuelve más fuerte y que los Bancos centrales actúan devaluando sus monedas, aumentando con ello las expectativas de que nos estamos acercando a una recesión económica global.

Ya la Reserva Federal ha cedido ante Donald Trump, pero no porque quiera complacer a Donald Trump y desee ver a la economía “subir como un rocket hasta el cielo”, tal como desearía el presidente, sino porque ve signos de un dólar muy fuerte, en línea con una inflación que no alcanza a llegar al 2% y que señalaría una posible deflación. Es por esto que a finales de julio Jerome Powell, presidente de la Reserva, anunció una bajada de los tipos de interés en 25 puntos básicos, esto es 0.25%, lo que deja virtualmente la tasa de interés de la Fed a un 2%.  Pero esto no ha servido para debilitar al dólar estadounidense, ya que la Reserva Federal no puede manipular su precio a voluntad, y menos en un escenario en el que globalmente los inversionistas presentan una aversión al riesgo y desean deshacerse de acciones y comprar más dólar, más criptomonedas y sobre todo más oro.

Tasas de interés a la baja en todo el mundo

En este contexto, los demás bancos centrales del mundo se están apurando a hacer lo mismo, especialmente el Banco Central Europeo y el Banco de México, que han bajado sus tasas de interés con la esperanza de apuntalar sus economías en un ambiente hostil para las inversiones de riesgo y en donde los inversionistas prefieren comprar bonos de deuda estatal con intereses negativos para mantener a salvo su dinero en lugar de invertirlo en los mercados bursátiles por temor a perder sumas como el 30 o el 40% del valor de sus inversiones. 

Hay signos, especialmente en el mercado de bonos, que mostrarían que la economía estadounidense que señalan una posible recesión en el horizonte, a pesar de que Donald Trump afirme lo contrario y espere – por el bien de su reelección – todo lo contrario.  Los rendimientos de bonos a diez años han empezado a mostrar rendimientos menores que los rendimientos de los bonos a dos años, y esto es especialmente preocupante porque significa que los inversionistas están preocupados por los prospectos de la economía a corto plazo. Históricamente esta es una alerta de una posible recesión y medios como The Guardian ya han anunciado que tanto la bajada de las tasas de interés a nivel mundial como el comportamiento de los mercados de bonos están prendiendo las alarmas sobre una recesión en la economía. 

Lo impredecible de la naturaleza humana

Aquí, como en cualquier ciencia social, es donde las expectativas – casi siempre irracionales – de los seres humanos entran en juego. Si los inversores piensan que el mercado bursátil va a caer comprarán menos acciones de empresas, si los directos de fondos de cobertura piensan que es un momento oportuno para comprar oro, en lugar de comprar acciones de General Motors o Ford, pues comprarán más oro. Las expectativas, por lo tanto, no los datos sobre la inflación o el empleo ni los datos de las nuevas inversiones en China, son las que están conduciendo en este momento a la economía.

La historia de Edipo

Y esto nos recuerda a la historia de Edipo Rey. La leyenda nos cuenta que el oráculo de Delfos le dijo al rey, padre de Edipo, que su hijo sería quien lo matará al crecer. Por esto, el rey mandó a un empleado de su corte a que matara a su hijo, pero este decidió abandonarlo y creció en otro reino sin saber quién era su padre real, es decir con otros padres. Cuando Edipo se convirtió en un hombre, una profecía le dijo que se enamoraría y casaría con su madre. Edipo quien amaba a su madre adoptiva, pero la respetaba, decidió huir de su casa adoptiva, llegando – sin saber – al reino de su padre biológico y enamorándose de su madre real. Como su madre estaba casada con el rey, Edipo decide matar a su padre para quedarse con su madre como esposa. Al final de esto descubre que la profecía se ha cumplido, matando a su padre y casándose con su madre. 

Edipo y la economía edípica

Todo esto nos deja una pregunta de fondo ¿Qué hubiese pasado si el rey ni Edipo hubieran hecho caso a las profecías? Tal vez el rey no hubiese ordenando la muerte de su hijo, este se hubiera quedado en casa y finalmente no hubiese ocurrido tragedia alguna. Así como el rey, la economía se comporta pensando en que algo va a ocurrir y generalmente llevando a que ocurra. La economía, nos recuerda Yanis Varoufakis, en medio de sus ciclos, se comporta del mismo modo que el rey y que Edipo, causando su propia tragedia o su propia fortuna. Si los accionistas de una empresa piensan que una empresa va a quebrar, empezarán a vender sus acciones a la baja en bandada, causando finalmente que la empresa se quede sin financiamiento y generando su quiebra. 

Pensamientos finales

En este momento, cuando todo el mundo predice una recesión, es preciso prepararse porque las expectativas son el miedo y los anhelos de muchos, y estas emociones poderosas moldean los comportamientos de muchos, llevando a comportamientos irracionales e impredecibles que moldean el resultado final de la economía. Así que, si el Fondo Monetario Internacional dice que va a hacer sol, es mejor comprar un paraguas, ya que estas predicciones basadas en datos, análisis estadísticos e índices, no tienen en cuenta las emociones y las expectativas que se están tejiendo en el camino.

Finalmente, sí, sí es posible que nos acerquemos a una recesión. Siempre es preciso invertir con cuidado, lo más aconsejable para cualquier inversor, es tener un portafolio ampliamente diversificado y que sus inversiones sean en empresas que hayan mostrado fundamentales de mercado fuertes, estas son las empresas que sobrevivirán en el largo plazo, más allá de la irracionalidad y las expectativas del momento.

Con información de The Guardian 

1 Comment

¿Quieres dar tu opinión sobre este artículo?

Síguenos en Redes Sociales

Copyright © 2019 | Muy Financiero. Diseñado por MVP Themes.

To Top