Análisis

¿Por qué Europa ha manejado tan mal la pandemia del coronavirus?

¿Qué es lo que está sucediendo en Europa y qué es lo que significa para el futuro de la Unión Europea? Esta es la pregunta que se hace el diario The Economist luego de ver una creciente y nueva ola de infecciones por coronavirus al tiempo que muchas restricciones y confinamientos vuelven a ser impuestos como el recurso más accesible para manejar la crisis.

Hoy podemos mirar alrededor del mundo y ver toda la devastación que ha causado la pandemia del coronavirus, pero un fenómeno sobresale en medio de todo. La Unión Europea es una región rica, científicamente avanzada y tiene a su mano un excelente sistema de salud y de bienestar, así como el consenso político fuertemente inclinado a tratar de buscar lo mejor para sus ciudadanos. Aún así, durante la pandemia, la Unión Europea ha fallado en gran medida en su finalidad de proteger de la forma más adecuada a sus ciudadanos.

Una cifra brutal de víctimas

En la brutal liga de las víctimas por la pandemia, la Unión Europeo lo ha hacho menos mal que lo que lo ha hecho Gran Bretaña o los Estados Unidos, con 138 muertes registradas por cada 100.000 habitantes, en comparación con 187 y 166 víctimas mortales por cada 100.000 habitantes en estos dos países respectivamente- aunque Hungría, la República Checa y Bélgica han soportado lo peor que cualquiera de las otras naciones citadas. Sin embargo, es el inicio de una ola nueva de infecciones alimentadas por una mortal variante, la que ha hecho que la atención recaiga de nuevo sobre la Unión Europea. Eso subraya el peligro de la baja tasa de vacunación de la Unión Europea. De acuerdo con el seguimiento que ha realizado The Economist, 58% de los adultos británicos ya han recibido una dosis de la vacuna, en comparación con 38% de los estadounidenses y solo el 14% de los ciudadanos de la Unión Europea. Los países europeos también están atrás cuando se miden otros criterios de afrontamiento de la crisis, como la economía. En el último trimestre de 2020, Estados Unidos estaba creciendo a una tasa anualizada del 4.4%. En China, país que ya suprimió la amenaza del virus, con un vigor totalitario, la economía creció un 6.5%. En la economía de la zona euro, para esa fecha, todavía se experimentaba una recesión. Hace un año, Pedro Sánchez, el primer ministro del gobierno español, llamó al Covid19, la peor crisis que ha afligido a la Unión Europea desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo es que la respuesta de los líderes políticos europeos ha sido tan deficiente?

Los problemas de la Unión

Parte del problema de Europa es la demografía. Las poblaciones de la Unión Europea son viejas para los estándares globales, lo cual las hace más susceptibles frente a la enfermedad. Otros factores menos entendidos, tales como las ciudades abarrotadas de personas, pueden hacer que los europeos sean también más vulnerables. La movilidad a través de fronteras es uno de los más grandes éxitos de la Unión Europea, que ha funcionado a favor de la expansión del virus, y nadie quiere frenar esta movilidad cuando la pandemia empiece a retroceder.

Dificultades políticas

Pero parte del problema de Europa también yace en la política. Jean Monnet, un diplomático francés que ayudó a la fundación del proyecto político europeo, escribió famosamente que “Europa será forjada en medio de las crisis”. Cuando las cosas están en su peor momento, estas palabras son acogidas con la sugerencia de que la Unión Europea arrebatará la victoria, saliendo de los colmillos de la derrota. Un ejemplo de esto, cuando sucedió la crisis del Euro, durante la gran recesión, el Banco Central Europeo salvó el día con nuevas políticas; de la misma forma, cuando la crisis de la migración ocurrió en el 2015 y habilitó en gran medida las capacidades de Frontex, la agencia europea de guardias y fronteras.

Sin embargo, el dicho de Monnet, es también una fuente para la complacencia. La guerra civil de Yugoslavia en los años noventa llevó a la declaración de que “esta es la peor hora de Europa”. Años de devastación y carnicería siguieron. Del mismo modo, la decisión de darle a la Comisión Europea, la única responsabilidad frente a la compra y distribución de las vacunas para 450 millones de personas, ha demostrado ser un completo desastre.

Una Unión que camina muy lentamente

Tiene sentido que los 27 países hagan un fondo para la investigación y para pre-comprar las vacunas, así como la Operación Warp Speed hizo lo mismo en Estados Unidos para comprar las vacunas de manera conjunta para los 50 estados. Sin embargo, la burocracia de la Unión Europea ha manejado mal las negociaciones de los contratos, quizás porque los gobiernos nacionales generalmente supervisan la salud pública. El proyecto fue pasado la presidenta de la Comisión Europea para que lo administrara, Ursula von der Leyen, quien ha alegremente alabó esta decisión para expandir su imperio como una “historia del éxito europeo”.

Sorprendentemente, el equipo de la comisión se enfocó demasiado en el precio y poco en la seguridad del suministro. Vacilaron en gran medida sobre quién debería asumir la responsabilidad si la vacuna causaba algún daño. Europa también vaciló en las vacaciones de Agosto. Fue como si el llamado de Monnet a una unión real fuera simplemente un llamado vacío y la tarea de vacunar a la población una actuación secundaria. Las subsecuentes peleas, señalando culpables y la amenaza de bloqueo de exportaciones de vacunas, han hecho más aún para minar la fe en la vacunación que para restaurar la reputación de la Comisión Europea. Si fuera un miembro de un gobierno nacional, sería bastante difícil que von der Leyen pudiera conservar aún su puesto.

Problemas económicos

Europa también ha fallado en su proceso de recuperación. De nuevo, ha usado la pandemia para hacer algo de progreso institucional, creando el nuevo instrumento sustancioso conocido con el fondo de Nueva Generación de la Unión Europea, o NGEU, por un valor de 750.000 millones de euros, que está dirigido principalmente a las naciones más pobres de la Unión que más lo necesitan. Más de la mitad del dinero son asignaciones, no préstamos, aliviando el efecto sobre la deuda nacional. El instrumento también ha sido eficaz para elevar los niveles de deuda, teniendo a la Unión como una entidad completamente responsable por cada uno de sus miembros. Esto es bienvenido, porque crea un mecanismo que corta los enlaces entre la capacidad de financiación y la credibilidad crediticia de cada gobierno nacional. En las crisis futuras, el mecanismo podría ayudar a la Unión Europea a prevenir la fuga de capitales.

Pero como con las vacunas, el triunfo del mecanismo NGEU también adolece de una lenta ejecución. El primer dinero que será concedido todavía está lejos de ser transferido, en la medida en que las naciones miembro de la Unión todavía pelean con la Comisión sobre el contenido de los programas individuales. Para el final del año, solamente un cuarto del fondo habrá sido desembolsado.

Esta carencia de urgencia es un síntoma de un problema que es mucho más grande: la negligencia que hay cuando se trata de proteger la salud de las economías europeas. Incluso cuando es dinero nuevo, el presupuesto de la Unión Europea solo contará como un 2% del PIB para el periodo de los siguientes siete años fiscales. A un nivel nacional, donde los gobiernos típicamente gastan el 40% del PIB, los europeos han resultado culpables por ser demasiado cautelosos en sus programas de ayuda económica para sus estados miembro.

Consecuencias para la economía de la Unión Europea

Las consecuencias serán profundas. Para el final del 2022, se espera que la economía de los Estados Unidos se expanda a cerca de un 6% adicional de lo que era el tamaño de la economía en el 2019. Europa, por contraste, probablemente producirá todavía menos que lo que producía antes de que la pandemia empezara, o producirá apenas lo mismo. La verdad, El programa de estímulo de 1.9 trillones de dólares de la administración Biden, luego de los 4 trillones gastados durante la era Trump, se acercan a recalentar la economía estadounidense, pero Europa se encuentra en el otro extremo. Sus déficits presupuestales para el 2021 en promedio, serán quizás apenas la mitad de lo que Estados Unidos estaba planeando. Después de la combinación de la crisis financiera y el Covid19, la producción de la Unión Europea será un 20% o 3 trillones de euros menos que si hubiese mantenido la tasa de crecimiento que traía la economía desde el ciclo de 2000-2007. La Unión Europea ha suspendido sus reglas limitantes de déficit fiscal. Gracias en parte al activismo monetario del Banco Central Europeo, los gobiernos europeos tienen espacio fiscal para hacer más. Ellos deberían usarlo.

Una Unión Europea que se ha quedado atrás

Europa puede tomar alivio en el hecho de que el programa de vacunación empezará a tener un gran efecto a partir del verano. A lo largo del continente, el euroescepticismo ha caído durante la pandemia, y los políticos que coqueteaban con la idea de dejar la Unión, como Mateo Salvini o Marine Le Pen, han cambiado su perspectiva. Pero, inexorablemente, la Unión Europea se está quedado atrás de Estados Unidos y de China porque falla en su intención de enfrentar de forma exitosa cada crisis sucesiva. En un mundo peligros e inestable, ese es un hábito que necesita cambiar.

Con información de The Economist.

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