Política

Los retos económicos de Bolivia luego de la renuncia de Evo Morales

Evo Morales renuncia a la presidencia

Este domingo 10 de noviembre de 2019 el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha presentado su renuncia como presidente del país en medio de la presión ciudadana en las calles y de que los militares y varios aliados le sugirieran que renunciara. La renuncia de produce luego de las disputadas elecciones del 20 de octubre en las que Evo Morales no logró, según la oposición, asegurar el margen porcentual necesario (de más del 10% frente a su rival) para evitar una segunda ronda presidencial.

Los partidarios del expresidente Carlos Mesa, el candidato que disputaba las elecciones con Morales, tomaron las calles durante más de dos semanas exigiendo primero la segunda vuelta presidencial, y luego ante la actitud represiva que tomó el gobierno exigieron la renuncia del presidente Morales.  

Si bien es cierto que durante el gobierno de Evo Morales Bolivia logró avances en materia social económica, reduciendo los índices de desigualdad y aumentando el PIB y otros indicadores como un mejor índice de desarrollo humano, el gobierno no avanzó en la diversificación de la economía en ni crear una base industrial sólida basada en la innovación y tampoco logró crear un diálogo nacional para la sucesión de los proyectos de Morales sin la amenaza de su perpetuación en el poder.

El General Williams Kaliman, comandante de las fuerzas armadas de Bolivia afirmó: “Le sugerimos al jefe de estado renunciar a su mandato presidencial., permitiendo que la paz sea restaurada y que la estabilidad se mantenga por el bien de Bolivia”.

En la madrugada del domingo un reporte de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual condujo una auditoría sobre el voto de Octubre, reveló que hubo serias irregularidades en la elección “ganada por Morales”, las cuales promovieron una amplia división dentro del país.

La OEA dijo en octubre que el voto debería ser anulado después de haber encontrado “manipulaciones claras” del sistema de votos, las cuales ponen en cuestión la victoria de Morales, con una ventaja de apenas 10 puntos porcentuales sobre su principal rival Carlos Mesa.

Diversos sectores políticos de la izquierda latinoamericana han denunciado que los logros de los gobiernos de Evo Morales podrían perderse en manos de un gobierno “pro-mercado”, que privilegie los beneficios de las grandes empresas sobre los beneficios que han recibido los sectores populares de Bolivia.

Economía de Bolivia

Actualmente Bolivia es la Economía número 91 por PIB nominal y también ocupa el puesto número 91 por paridad del poder adquisitivo. El PIB per cápita sigue siendo bajo a pesar de las recientes mejoras, puesto que se ubica en los 3565 dólares anuales. La inflación, sin embargo se mantiene baja a una tasa del 2.2% y el índice de desarrollo humano se encuentra en los 0.693 puntos, por debajo de los 0.8 puntos que obtienen las economías desarrolladas, lo cual indica que Bolivia es todavía una nación con múltiples desafíos económicos y sociales.

Otros datos

Dentro de los logros a destacar del gobierno de Morales se pueden señalar la reducción del desempleo a apenas el 4%, muy por debajo de otras economías como Colombia, donde el desempleo es superior al 10%.

De acuerdo a los datos proporcionados por el Banco Mundial, la pobreza en Bolivia durante los gobiernos de Morales se redujo desde el 60% en el 2006 hasta el 34.6% en el 2019. La expectativa subió desde los 65 años hasta los 70 años. Durante este mismo periodo el PIB creció desde los 11.000 millones de dólares hasta los 40.000 millones de dólares, creciendo a un promedio del 4.3% anual cada año.

Producción local y exportaciones

La economía de Bolivia, a pesar de los logros anteriormente expuestos, presenta problemas serios que el gobierno de Morales no logró encarar. El déficit comercial se encuentra en un aproximado de los 1000 millones de dólares, exportando 7700 millones de dólares en bienes e importando  8600 millones de dólares en bienes y servicios.

Las exportaciones y la producción local tienen un problema de fondo, que puede explicar el descontento social a pesar de los logros económicos de los sucesivos gobiernos de Evo Morales. El problema es que las principales exportaciones de Bolivia son el gas natural, la plata, el zinc, el plomo, el estaño, el oro, la quinoa, las legumbres y los productos de soya. En pocas palabras, Bolivia enfrenta una gran dependencia de las materias primas y no ha logrado desarrollar una estrategia comprehensiva para exportar productos industriales con conocimiento aplicado. En este sentido el Estado ha fallado al invertir muy poco en investigación, desarrollo tecnológico, educación superior y promoción del emprendimiento privado.

Una población con demandas más altas

Más allá de las discusiones políticas y la posibilidad de que un presidente permanezca o no en el cargo, lo más probable en el caso de Bolivia es que su población hoy tiene demandas más altas frente a sus instituciones y estas no han sabido responder de forma adecuada. En los medios de comunicación se ha hablado mucho de que Evo Morales no pudo enfrentar la corrupción de forma efectiva lo cual le quitó capacidad de desarrollar proyectos estratégicos para el desarrollo nacional.

Así, si Evo hubiese logrado un desarrollo económico más sostenido y elevado la calidad de los bolivianos de forma más aguda, los ciudadanos no hubiesen pedido su renuncia. Es claro que la economía no se ha diversificado y esta sigue dependiendo fuertemente de la explotación de las materias primas para sostener los programas sociales del gobierno. Por esto los ciudadanos pueden sentir un resentimiento al ver como se quedan atrás frente al desarrollo de naciones cercanas como Chile, Uruguay, Perú y Ecuador, en las cuales la economía, aunque sigue dependiendo de las materias primas, se ha logrado diversificar más.

Los retos de los próximos gobiernos de Bolivia

Los próximos gobiernos de Bolivia tienen el reto de mantener los beneficios sociales que Evo Morales ha dado a los sectores más vulnerables de la sociedad, al tiempo que diversifican la economía en un escenario de economía globalizada y en donde los ciudadanos exigen de manera constante mejores condiciones de vida y cada vez más tienden a conformarse menos.

Para lograr esto, se deberán fortalecer los emprendimientos privados que busquen competir en los mercados del conocimiento y la producción de bienes de valor agregado. Estamos hablando de la generación de startups, microempresas y grandes empresas que le apuesten a la investigación y al desarrollo de productos con conocimientos aplicados.

La salida de Evo es una oportunidad para hacer esto y emprender las grandes reformas que el país necesita, aunque también es la oportunidad para echar por la borda todos los logros de un gobierno que, con datos en mano, ha mejorado de forma objetiva las condiciones de vida de los ciudadanos año tras año.  

También te puede interesar:

El fracaso del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional

Qué fue la guerra del Yom Kipur y cuál fue su impacto en la economía

Los retos financieros

En términos financieros, la deuda soberana de Bolivia ha mejorado su calificación en los mercados internacionales durante los gobiernos de Morales, yendo de ser calificada como bonos basura a bonos especulativos. Para el desarrollo sostenido de este país es imprescindible que Bolivia pueda alcanzar el grado de inversión, manteniendo la estabilidad fiscal al tiempo que se mejoran los indicadores sociales y las oportunidades para los negocios. Y hacer esto no será fácil, los bolivianos deberán comprender que sus posibilidades de desarrollo económico no descansan sobre los hombros de un mesías político sino sobre un proyecto compartido de nación a largo plazo donde los responsables, es decir los líderes políticos, tengan que pagar cuando las cosas salgan mal.

Con información del Banco Mundial, Wikipedia y CNBC.

Click to comment

¿Quieres dar tu opinión sobre este artículo?

To Top