Análisis

La Casa de Papel, Reseña económica de la serie de Netflix

La Casa de Papel sin duda se ha convertido en uno de los éxitos más aclamados del momento en la pantalla chica.

Alerta: Esta reseña contiene spoilers. Si no ha visto la serie, recomendamos que la vea primero antes de leer la reseña.

La Casa de Papel es una serie española producida por Álex Pina, Vancouver Media y Atresmedia para la cadena Antena 3. A finales de 2017 la serie es comprada por Netflix para su emisión mundial, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de la plataforma de streaming.

Actualmente más 34 millones de hogares ya han visto la tercera temporada (que se estrenó en Julio de 2019) en los primeros 7 días. La serie se ha hecho muy popular en Estados Unidos, Latinoamérica, África e India.

Actores principales

La serie es protagonizada por Úrsula Corberó en el papel de Silene Oliveira, también conocida como Tokio, Itziar Ituño en el papel de la inspectora Raquel Murillo y Álvaro Morte, quien encarna a Salvador Martín, más conocido como «El Profesor».

Argumento de La Casa de Papel

La Casa de Papel gira en torno a un atraco ideado por «El Profesor», quien luego de la muerte de su padre, un atracador, decide tomar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España para imprimir 2.400 millones de euros durante doce días junto a un equipo de ocho ladrones profesionales. La trama de las dos primeras temporadas girará en torno a las dificultades de la policía por frustrar el asalto y atrapar a los conspiradores, mientras que estos imprimen billetes dentro de la fábrica e intentan sortear todas las dificultades propias del asedio de la policía, la convivencia entre ellos y la rebelión de algunos de los rehenes que han tomado dentro de la fábrica.

Análisis económico

La Casa de Papel nos recuerda que el valor del dinero no es algo intrínseco al billete o a la moneda emitida si no que es un asunto de fe y del sistema de valores que rigen a una sociedad. En este contexto, un euro tiene valor porque una autoridad monetaria, y quienes la respaldan -El Banco Central Europeo, los bancos centrales nacionales y los gobiernos de la eurozona – aceptan el valor de este instrumento para las transacciones de tipo legal, financiero y comercial, sean estas el pago de impuestos, la compra de activos en los mercados bursátiles, la compra de bonos de deuda y la adquisición de bienes y servicios.

El dinero solo es papel, pero tiene valor porque los gobiernos, los bancos y las instituciones financieras lo aceptan como instrumento de intercambio, y además imponen al resto de la sociedad este sistema de valor, sea mediante la coerción, obligación de pago de impuestos, o la creación de incentivos (intereses y beneficios por tener ahorros en la moneda de curso legal aceptada por las instituciones).

Una rebelión contra el sistema financiero en La Casa de Papel

Según la Constitución Europea, modificada por el Tratado de Lisboa en el 2007, solamente el Banco Central Europeo puede autorizar la emisión de moneda por parte de las entidades de fabricación de moneda de cada país. Esto quiere decir que si el gobierno español desea emitir más euros en el mercado, tiene que pedir primero permiso al Banco Central Europeo, perdiendo así la autonomía sobre su política monetaria.

Es en este escenario donde la entrada de 8 asaltantes a la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre de España se convierte en una rebelión contra el sistema financiero vigente. Uno de los aspectos extraños de la serie es que las instituciones europeas no entran a coordinar la respuesta al asalto, dada la importancia de la emisión del euro como moneda conjunta de la eurozona y que una emisión masiva de dinero podría llevar a una inflación generalizada en toda la zona euro.

Las justificaciones de «El Profesor»

Uno de los momentos más emocionantes de la serie es cuando Salvador Martín, El Profesor, es descubierto como el autor intelectual del asalto por parte de la inspectora Raquel Murillo. El profesor intenta justificarse acudiendo no a la legalidad ni a su propia intrepidez, si no a las distinciones morales que llevan a la policía a frenar el asalto. Para El Profesor la distinción de la policía entre «buenos y malos» se basa solamente en argumentos de tipo legal, mientras que la distinción real de «buenos y malos» debería hacerse teniendo en cuenta la moralidad de las acciones envueltas en cada circunstancia.

El Profesor cita como ejemplo que tanto él y sus secuaces, así como el Banco Central Europeo han emitido moneda de curso legal. Sin embargo a él y sus amigos se les llama atracadores, mientras que el Banco Central Europeo realiza emisión de moneda para «inyectar liquidez en la economía», lo que se traduce en concesiones y regalos de capital a los bancos privados para que las instituciones financieras y quienes tienen acceso a grandes créditos a bajos tipos de interés puedan enriquecerse a costa de los ciudadanos, quienes sufren las consecuencias de la llegada masiva de dinero al mercado, lo que también se conoce como «dinero barato».

En este vídeo podemos ver el momento en el que El Profesor se justifica ante la inspectora Raquel:

La máscara de Dalí y la Resistencia

La Casa de Papel presenta al movimiento generado en torno a los atracadores como una Resistencia contra el sistema financiero. Curiosamente la máscara que usan los atracadores, que representa al pintor español Salvador Dalí, tiene cierta semejanza con la máscara del movimiento de hackers Anonymous, quienes se han manifestado en contra del sistema financiero y los excesos de la globalización capitalista.

En este sentido La Casa de Papel nos presenta a un grupo de personas pequeño y débil que se enfrenta a grandes instituciones como la policía española, los servicios secretos y las autoridades monetarias. En la serie se enfatiza en esto, especialmente cuando El Profesor instruye a sus reclutas para que se muestren en la televisión como un grupo débil, lo cual les ayudará a ganar las simpatías de los ciudadanos, quienes ven en el movimiento de asaltantes una especie de Robins Hood que lucha contra los poderosos.

Así mismo podemos ver que en la vida real movimientos como Occupy Wall Street o los Indignados de España son agrupaciones ciudadanas débiles y símbolos de resistencia contra poderes constituidos y de mucha mayor influencia.

Manifestante del Movimiento Occupy Wall Street con una máscara del grupo de hackers Anonymous. En la tercera temporada de la serie se recrearán manifestaciones similares, pero con los manifestantes usando la máscara de Dalí.

La emisión del dinero y la desigualdad

Uno de los aspectos sobre los que podemos reflexionar al ver la serie La Casa de Papel es que el poder económico y financiero recae no solo en los empresarios y los grupos privados, sino en aquellos que tienen la capacidad para imprimir el dinero, es decir instituciones como los Bancos Centrales, que aunque afirman ser independientes de los Estados trabajan en sincronía con las instituciones de poder público y actúan con políticas claras que se deciden a mantener la legitimidad económica de los Estados.

En el contexto actual vemos como la emisión de criptomonedas resulta en una amenaza para los Bancos centrales y el sistema financiero global. Por ello, instituciones como el Banco Popular de China han decidido empezar a emitir criptomonedas con sistemas de blockchain que puedan hacer frente a sistemas de pago no controlados ni regulados por los estados.

Así como la emisión de dinero es clave para sostener el poder de las instituciones existentes, también es clave para defender el status quo, del cual se benefician aquellos que se han ganado la confianza y la amistad de los políticos y han cooptado la esfera pública para defender sus intereses.

En un reciente documental de la cadena alemana DW se puede observar como la emisión de dinero en grandes cantidades está beneficiando a los bancos y a los más ricos, generando una mayor desigualdad social en la que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Las inyecciones de capital en la economía son generalmente aprovechadas por inversionistas que pueden pedir prestadas grandes sumas de capital con bajos intereses para poder invertir y continuar acumulando riqueza.

Emisión de dinero en la economía real y La Casa de Papel

La emisión de dinero, sin embargo, no se está realizando para favorecer una economía productiva. A pesar de que instituciones como el Banco Central Europeo y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emiten grandes cantidades de dinero, la mayor parte de estas sumas son destinadas a actividades de tipo especulativo en fondos de cobertura, el mercado de divisas y la bolsa de valores. Las inyecciones de capital en la economía real, bienes y servicios para las clase media y baja, no son la norma sino la excepción. Por todo esto, cuando el protagonista de La Casa de Papel – El Profesor, habla de emitir dinero para la economía real, nos genera una gran simpatía y podemos tener sentimientos de alta empatía con los asaltantes de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Dadas las relaciones anteriores; entre poder económico, poder político y poder para imprimir dinero, vemos como La Casa de Papel puede llevarnos a reflexiones más profundas sobre el estado actual de la economía global. Tal vez sea esa una de las razones para el abrumador éxito de la serie: la mayoría de los ciudadanos puede identificarse como parte de ese 99% de la población que está a expensas de un sistema financiero amañado y despiadado.

Es importante recordar que esta Rebelión ejemplificada en la Casa de Papel contra «el sistema» tiene bases sólidas en la evidencia y el análisis económico. El economista Joseph Stiglitz, quien escribió un extenso libro sobre la desigualdad, cuyo análisis pueden ver en el siguiente enlace: El Precio de la Desigualdad, nos advierte sobre cómo la emisión de dinero de los bancos centrales resulta en una subvención o regalo a los bancos y los más poderosos.

Si esta serie, La Casa de Papel, no nos suscita una discusión profunda sobre cuál es el estado actual de la economía y cómo estamos permitiendo que esta sea gestionada desde las instituciones de poder, seguramente es que vemos mal la televisión. Tal vez sea el momento de dejar que los cuestionamientos que este tipos de programas televisivos nos hacen puedan aflorar y llevarnos a una discusión democrática realmente valiosa y productiva sobre el estado actual de las cosas.

Con información de Publimetro.

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