Análisis

Faraones, criptomonedas y el fin del dinero fiduciario

¿Qué une a las criptomonedas, a los faraones y al dinero fiduciario? Bueno, tal vez lo que está en el fondo de lo que los une es lo mismo que los divide: su concepción del dinero y del valor.

Desde hace miles de años, cuando la humanidad inventó la agricultura, se empezaron a crear superávits en la sociedad. Es decir, fuentes adicionales de bienes que se tenían que almacenar porque las necesidades básicas de las personas ya estaban satisfechas. Estos superávits le permitieron al ser humano pensar en el futuro, ahorrar y crear una concepción del valor por medio de un instrumento llamado el dinero.

La Revolución agrícola se dio en la región del Levante, lo que hoy es Siria, Israel, Palestina, Jordania y Egipto, por lo que fue en esta zona del mundo donde aparecieron los primeros registros escritos, los primeros graneros y las primeras formas de dinero.

Si han leído la historia de José en el Génesis de la Biblia judeocristiana, recordarán que los faraones tenían grandes depósitos o graneros donde almacenaban el trigo para tiempos de escasez. ¿A quién pertenecía este grano? ¿Al Estado? ¿Cómo se distribuía el grano? ¿Cómo lograba el Faraón que los granjeros depositarán trigo en los graneros? Las hipótesis más consistentes, especialmente las expresadas por el economista griego Yanis Varoufakis, sostienen que los faraones emitían monedas y registros escritos para contabilizar el valor del grano almacenado. Es decir, a cada granjero se le entregaban unas monedas o certificados que indicaban cuánto trigo tenía guardado en el granero del Faraón.

¿Cómo se definía el valor del dinero y del trigo?

Dado que la humanidad había vivido en un periodo de trueque en el que las necesidades naturales eran las que definían el precio de las cosas, el nuevo orden estatal surgido por la revolución agrícola, el nacimiento de las ciudades y del poder de los reyes, como los faraones, llevó a que el sistema del dinero y del grano ya no estuviera ordenado por las necesidades de la comunidad sino por las necesidades del Estado o del Faraón.

El poder estatal aseguró el valor de las monedas dependiendo de lo que creían que valían según su peso y su composición, fueran las monedas de oro, de plata, de cobre, etc. Este es el nacimiento del dinero y fue el inicio de un sistema que duraría hasta bien entrada la edad moderna.

El dinero de los faraones tenía el valor que le confería el hecho de que las monedas fueran de un determinado metal, según su peso, su rareza y su demanda entre la gente.

Nacimiento del dinero fiduciario

Con el tiempo no fue posible seguir usando monedas de plata y oro debido a su escasez. El el siglo XI en China se empiezan a emitir los primeros billetes de papel y poco a poco los certificados de papel, más fáciles de transportar, van reemplazando a las antiguas monedas. Este es el origen del dinero fiduciario.

¿Qué es el dinero fiduciario?

El dinero fiduciario no tiene un valor intrínseco en sí mismo, o por sí mismo, sino que está atado a la confianza que el tenedor de la moneda o billete tiene en esta. ¿Cómo se define esta confianza? Esta confianza es dada por la sociedad que se somete a los designios de una autoridad, El Estado, que en colaboración con los bancos centrales, definen cuánto vale cada billete o moneda. A este dinero, respaldado en oro y/o por la palabra del Estado o del Banco Central, se le conoce como dinero fiat o dinero fiduciario.

La palabra fiduciario tiene su origen en el latín fiducia, que a su vez proviene de fides: fe. El dinero fiduciario es aquél en el que se confía o se tiene fe porque una autoridad nos lleva a creer que vale determinado monto.

Los billetes, certificados de papel, empiezan a tener un valor que está respaldado por el oro. Es decir, la entidad emisora, el banco que emitía los billetes afirmaba tener en su reserva un determinado monto de oro por cada billete emitido. Esto se conoció como el patrón oro al que se adhirieron la mayoría de economías del mundo hasta el año 1971, cuando Richard Nixon (presidente de los Estados Unidos) anuncia que el dólar ya no puede seguir siendo respaldado por el oro y rompe con el patrón oro, iniciando una nueva era: La era de la flotación libre de las monedas.

Antes de 1971, el dinero de los Bancos centrales estaba respaldado por el oro. En la imágen un peso colombiano de 1964, denominado «Un peso oro», ya que el Banco de la República garantizaba tener determinado monto de oro por cada billete emitido.

Desde la época de los faraones y hasta el orígen de los billetes, el dinero tenía un valor intrínseco, lo que quiere decir que cada moneda tenía un valor dado por la composición de la moneda y a la demanda que el oro tenía en la sociedad.

La muerte del patrón oro

Luego de que Nixon rompiera con este patrón, las monedas entran a flotar libremente en los mercados internacionales de divisas, conocidos también como el Forex. La flotación libre de las divisas en el mercado Forex obliga a los gobiernos y a los bancos centrales a garantizar el valor de las monedas por medio de instrumentos como la política monetaria.

La era actual

Actualmente el conjunto de economías del globo se rigen por el dinero fiduciario, billetes y monedas en los que se confía debido a las políticas de los Estados y los bancos centrales para mantener su valor. El dinero en sí no tiene ningún valor, como lo habíamos indicado ya en nuestra reseña sobre la serie española La Casa de Papel. Sin embargo, todos seguimos confiando en él porque es el de uso corriente, es el que los Estados aceptan para el pago de impuestos, es el que las bolsas de inversión reciben para financiar las empresas. Pero esto está empezando a cambiar y podría llegar a su fin muy pronto.

La crisis del sistema financiero internacional

Con la llegada de la crisis financiera de 2008 se produjo un período deflacionario en el que el dinero aumentó de valor debido a que no existía un ánimo en la sociedad por invertir en grandes proyectos de desarrollo y porque las expectativas de crecimiento económico eran muy bajas.

En este contexto los Bancos centrales desempeñaron un papel importante, depreciando el valor de las monedas para estimular el consumo, pero afectado gravemente a los ahorradores.

En el 2009, un ingeniero informático apodado Satoshi Nakamoto, cuya verdadera identidad se desconoce hasta el día de hoy, lanzó un sistema de cifrado que permitía la emisión de monedas digitales que no estaban ya bajo el control o regulación de una autoridad central. La idea de Satoshi Nakamoto era crear un nuevo sistema financiero que fuera más transparente, lejos de los intereses políticos y de los elementos disruptivos de las políticas monetarias estatales.

Con el tiempo su idea, que cobró forma por medio de la criptodivisa llamada bitcoin, llegó a tener una gran popularidad y se convirtió prácticamente en una nueva moneda global que hoy cuenta con una capitalización de mercado de más de 180.000 millones de dólares.

Cuando la moneda fue lanzada tenía apenas un valor de unos cuantos centavos de dólar. Hoy el bictoin tiene un precio de más de 10700 dólares, lo cual nos indica de manera clara que el invento de Nakamoto ha tenido un gran éxito.

La desconfianza global en las monedas fiduciarias

Hoy el sistema financiero internacional atraviesa por una profunda crisis que se ha originado básicamente por el mal manejo que los Estados han dado a las economías. Los inversores ya no creen que las acciones sean rentables y se están refugiando en activos como el oro, la plata, el dólar americano y el bitcoin.

El Precio del oro ha subido un 28% durante el último año.

La Guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como las dificultades para generar un sistema internacional de comercio confiable ponen en duda los sistemas de valor. Los Bancos centrales han intentado devaluar sus monedas por todos los medios posibles para impulsar la competitividad, pero esta no ha se ha producido y de hecho existe una amenaza latente de una recesión económica global para el 2020.

Es en este contexto donde el auge de las criptomonedas se muestra como un desafío a la antigua economía del dinero fiduciario, los billetes y monedas respaldados por los bancos centrales, y gracias al auge de internet, la cuarta revolución industrial y el uso masivo de dispositivos móviles, se presentan como la alternativa a el status quo.

Los desafíos

Sin embargo las criptomonedas enfrentan grandes desafíos. Dado que aún no son de uso corriente, se prestan para una gran especulación en los mercados o exchanges. Y los Estados no se quieren quedar atrás: Bancos centrales como el Banco Central de Japón han anunciado que lanzarán sus propias criptomonedas, por lo que la llegada y universalización de monedas digitales libres, flotando en el mercado por la simple ley de oferta y demanda aún puede ser un sueño utópico.

Pese a todo esto, la crisis del dinero y el valor es evidente. Las criptomonedas pueden dar forma a un nuevo capitalismo, más libre, más justo y humano. Aunque las pesadillas de la manipulación y la especulación no se disipan del todo, aún en el escenario de que el dinero fiduciario muera del todo y todos terminemos usando sistemas de pago de criptomonedas que podamos vender y comprar con nuestros teléfonos celulares.

Desde el tiempo de los faraones hasta el invento del bitcoin, el valor del dinero ha sido un quebradero de cabeza para la especie humana, un misterio que nos asombra porque el valor depende del poder, la demanda, la oferta y la fe.

Con información de Keiser Report.

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