Análisis

¿Qué necesita Argentina para rescatar su economía?

Eva Perón Billete

La crisis económica de Argentina ha tocado un punto álgido, en el que todas las reformas iniciadas por el gobierno neoliberal de Mauricio Macri han fallado, golpeando la lata por la carretera y dejando el camino libre para que un nuevo gobierno sea formado de octubre de 2019.

Después de las elecciones primarias, en las que Alberto Fernández resultó vencedor por un amplio margen, los inversores entraron en pánico, temiendo el regreso de un gobierno populista de corte izquierdista que se enfoque más en las necesidades de los ciudadanos en el corto plazo que en las necesidades económicas de largo plazo, cuya respuesta eficiente es la que puede sacar a la economía argentina de la prolongada crisis económica y de los ciclos inflacionarios a los que se ha enfrentado desde hace bastante tiempo.

El peronismo, política liberal de centro (ni capitalista ni izquierdista), que se enfoca en los trabajadores es favorable entre muchos argentinos y precisamente Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner representan esta ideología que se remonta a los tiempos en que Juan Domingo Perón y Eva Perón fundaron el Partido Justicialista. Una muestra de esta fuerza poderosa en la cultura popular y entre la población es que la figura de Evita sigue como un recuerdo muy vivo entre la población más vulnerable, incluso se llegó a realizar una película musical en 1996 llamada Evita protagonizada por Madonna.

A continuación una muestra del musical:

En este contexto, la población quiere un regreso de esta conexión entre el gobierno y la clase trabajadora, conexión que está representada en la figura de Cristina Fernández de Kirchner y su difunto esposo Néstor Kirchner. Hay que recordar que bajo el gobierno de Néstor Kirchner Argentina vio un período de prosperidad y bonanza que fue bien administrado, cuando Alberto Fernández (hoy candidato a la presidencia) ejerció como jefe de gabinete.

Perspectiva actual

Tras las elecciones primarias del 11 de agosto, donde Macri terminó con 16 puntos porcentuales menos en el balotaje respecto a Alberto Fernández, se desató una caída en las acciones bursátiles y en los bonos de deuda pública y privada, así como una caída de más del 20 por ciento del peso respecto al dólar, moneda que se ha recuperado levemente desde que el presidente Macri impuso controles de capitales a las empresas y a los ciudadanos.

A mediados de agosto las agencias calificadoras de riesgo respondieron a la incapacidad del gobierno de vender bonos de deuda en los mercados de capitales, degradando la calificación crediticia argentina.

El profesor William Burke-White de la Universidad de Pennsylvania señala que Argentina ha llegado a estar «al borde del colapso» cada cuantos años o al menos cada década. Y cada vez que se presenta una crisis «la gente de Argentina mira hacia los gobiernos peronistas como una forma de rescate».

El peronismo o justicialismo propugna por la independencia económica, la justicia social y la soberanía política. Generalmente es visto como una ideología de centro-izquierda.

Pero las políticas peronistas, aunque han entregado justicia social, han propugnado por un amplio gasto público que mejora la vida de las personas en el corto plazo, pero olvida las necesidades económicas de largo plazo, dice Burke-White.

Según Manuel Balan, profesor de Ciencia Política de la Universidad McGill en Montreal, es todavía prematuro determinar si el modelo que Alberto Fernández es «una buena o mala idea».

El PIB actual de Argentina es de 500.000 millones de dólares, siendo la tercera economía de latinoamérica, pero se ha contraído 2.5% en el 2018 y se espera que en el 2019 se contraiga un 1.3%. Además de esto tiene uno de los PIB per cápita por poder adquisitivo más altos de la región, llegando a ser este de los 20.000 dólares anuales. Aún así la inflación ha llegado a ser del 48 al 57% en este año y el peso se ha hundido cerca del 24% desde que Macri perdió las elecciones primarias.

El legado de Mauricio Macri

Mauricio Macri asumió el poder en 2015, prometiendo revivir la economía siguiendo una serie de medidas de austeridad que él pensó que los argentinos podrían soportar. Con esto buscó reemplazar las políticas de amplio gasto público de Cristina Fernández de Kirchner, por las cuales se culpa al estado actual de la economía.

El año pasado Macri persuadió al Fondo Monetario Internacional para que brindara un rescate a la economía argentina por un valor de 57.000 millones de dólares, incluso aunque los argentinos culpan al Fondo por su papel en la crisis económica del 2001.

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Los dos modelos económicos de Argentina entran al combate electoral

¿Por qué falló el plan de ajuste de Macri?

El plan de Macri pudo haber sido exitoso, de no ser por su excesivo énfasis en la austeridad para la cual los argentinos no estaban preparados y para eventos como una debilitante sequía del año pasado. Las expectativas eran que los ajustes traerían inversión extranjera, pero estos fueron tan severos que se desestimuló el consumo interno y las inversiones no llegaron de manera significativa.

Aparte la suerte no estuvo de parte de Macri, y la sequía de 2018 hirió a la economía, lo cual llevó al gobierno a enfrentar una crisis fiscal.

Uno de los hechos clave, y que demuestran el fracaso de Macri, fue la reciente imposición de control de capitales, que Macri había quitado al inicio de su mandato, prometiendo una mayor liberalización de la economía. Ahora, es probable que muchas personas más estén incrédulas de sus promesas para una recuperación.

Las actuales restricciones de capital han apuntalado en cierto modo el valor del peso, pero limitan las oportunidades de las empresas para hacer negocios y de los hogares para ahorrar, dado que el dólar es su moneda favorita.

Según los comentaristas es bastante inverosímil que el gobierno de Mauricio Macri espere que las inversiones lleguen a Argentina, especialmente cuando hay una infraestructura bastante débil en carreteras, trenes y varias cosas para poder sacar las materias primas del país.

Se habla especialmente del sector de Vaca Muerta, una región donde hay una amplia reserva de gas y petróleo que podrían ser de gran ayuda a la economía argentina. Sin embargo, los diversos gobiernos, como el de Cristina y el de Macri no han podido (o querido )explotar estos recursos.

Mientras que la administración de Donald Trump anunció una inversión de 400 millones de dólares para proyectos de carreteras en la zona. Eso apenas es una gota en un balde, afirma Manuel Balan, añadiendo que los problemas de infraestructura del país requieren mucho más que un período presidencial para resolverse.

El desafío de largo plazo de Argentina es restaurar la economía argentina y hacer que esta se mueva hacia adelante, dice White -Burke, «Para esto se necesita estabilidad política y una disciplina política y económica a lo largo del tiempo. Alberto Fernández tiene que encontrar la manera de lograr los objetivos que Macri se estableció hace cuatro años. Pero de una forma más suave y con una versión más populista. La pregunta es ¿Tiene el la voluntad para hacer esto? ¿Es ahí dónde él quiere llevar el país y está él políticamente preparado para hacer eso?

En este sentido se dice que Fernández tiene una visión de izquierda que es una versión mucho más moderada de la de Cristina Fernández. Según Manuel Balan, se espera que Fernández incremente los controles de capitales y estabilice el peso a un nivel que sea competitivo para la industria y la agricultura argentina.

La gran cuestión es ¿Puede él inventar una versión ligeramente distinta del populismo económico que caracterizó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que también sea diferente de la austeridad que Macri representa? El país ya no está en la década de los 2000, cuando la situación económica internacional era favorable. Fernández tendrá una agenda difícil y deberá reconciliar dos agendas económicas en conflicto: Las necesidades inmediatas de la población de alivio a su situación financiera y el interés por una estabilidad económica en el largo plazo que favorezca la inversión privada y la salud financiera de la nación de manera duradera.

Así mismo Argentina necesita recuperar su industria, el Estado debe intervenir activamente para reforzar la infraestructura y aprovechar la década de bonanza que queda para el petróleo y el gas natural, y de allí en adelante dar el paso hacia la transición a energías limpias y tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial que propicien un desarrollo productivo en la sociedad de la información y del conocimiento. El camino no será nada fácil y no solamente le corresponde a Alberto Fernández recorrerlo, sino al conjunto de la sociedad, de sus líderes políticos, los gremios y los inversores.

Con información de Knowledge Wharton.

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